Toda belleza es histórica

Ubicada en temporalidades determinadas y coordenadas precisas, toda belleza es cultural.
La obra de Pablo S. Müller atenta contra los esquemas de representación impuestos por su época. A un mismo tiempo, el trabajo de Müller expresa inevitablemente los esquemas de representación impuestos por su época. La contradicción es constitutiva.




Atenta contra la ubicación histórica de su producción: El cuerpo desnudo, el origen del mundo, la voz gutural, un trazo urgente, la carne traspuesta, los rastros de la fertilidad, realidades plurales inasibles, yuxtapuestas, simultáneas, invertidas, ofrecen un lenguaje prefigurativo: si la humanidad apeló a la operación mágica de representar anticipadamente los objetos para dotarlos de existencia y sobrevivir a la inclemencia de un universo primigenio, el pintor es un taumaturgo que preordina al mundo deseado. Müller es un pintor rupestre.

Pero en esta selección de telas, cartones y estampas grabadas, expresa inevitablemente la ubicación histórica de su obra: La segunda década del siglo veintiuno explica que representar el espíritu femenino es rescatar su mirada. Visibilizar la subjetividad, reposicionar su capacidad de interpelación. Pintar a una mujer y a su espíritu hoy, desde los límites occidentales de una ciudad en el centro de la periferia sudamericana, es representar una mirada viva que dialoga en simetría con sus espectadores. Müller es un pintor contemporáneo.

Toda naturaleza es cultural.

Martín Wasserman



Pinturas y obra gráfica de Pablo S. Müller en ZClub CABA, desde el 24 de noviembre de 2018

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