Ex nihilo de José Quinteros en El Gran Vidrio

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Ex nihilo, la nueva exhibición de José Quinteros en la galería El Gran Vidrio, explora un momento de extrema contingencia: el instante previo a la conformación de un objeto en nuestra conciencia, cuando algo se está empezando a configurar en nuestra percepción. Se trata de un lapso acechado por inminencia de su disolución que es la frontera transitoria entre lo perceptible y lo imperceptible, entre lo material y lo inmaterial. Para ello usa la escultura como utilería, como la escenografía de una experiencia que será activada en la vivencia espectatorial. Partiendo de elementos cotidianos, y de los modos de hacer de oficios elementales, Quinteros dispone situaciones nunca fijas ni estables en el que las cosas más comunes nos deparan epifanías profanas.


Ex nihilo
Por Federico Baeza

Olor a asfalto mojado, una luz tenue y descolorida lo tiñe todo. Sobre el gris oscuro del cemento surcado intermitentemente por las cubiertas de los camiones se configura de pronto una serie de franjas iridiscentes dispuestas accidentalmente sobre el punto en el que cayó una gota de aceite de algún motor. Aquel dibujo se hizo perceptible de un momento para el otro, apareció como un tímido destello que con un leve cambio de luz nuevamente se ocultó. Esta imagen se presentó como una visión a José Quinteros mientras comenzaba a pensar en esta muestra. No era una revelación hecha de nubes y éxtasis fulgurosos, era una alucinación urdida entre el concreto, la grasa, el denso humo negro y el ruido del tránsito. Ex nihilo, más allá de su invocación solemne, no glorifica la capacidad creativa del arte contemporáneo en tiempos de emprendedorismo, refiere a una escena más humilde, más vulnerable. Indaga en un momento de extrema contingencia: el instante previo a la conformación de un objeto en nuestra consciencia, cuando algo se está empezando a configurar en nuestra percepción. Se trata de un lapso acechado por la inminencia de su disolución que es la frontera transitoria entre lo perceptible y lo imperceptible, entre lo material y lo inmaterial. Para ello usa la escultura como escenografía de una experiencia que será activada con la vivencia espectatorial. Partiendo de elementos cotidianos, y de los modos de hacer de oficios elementales, Quinteros dispone situaciones nunca fijas ni estables en el que las cosas más comunes nos deparan epifanías profanas.

En esta ocasión Quinteros no se aparta de una máxima que viene manteniendo en su trabajo desde comienzos de los años 2000, entender sus esculturas como procesos materiales y mentales siempre incompletos, esculturas en estado de reelaboración. Las definió como “utilerías” que funcionan como soporte de la experiencia de quien se involucra con ellas. Esta concepción viene de su relación con las artes escénicas, Quinteros realizó escenografías pero más cabalmente absorbió un modo de pensar el lugar de quien mira. A partir de su cercanía con el director Giovanni Quiroga, se acercó al teatro La Cochera, fundado a mediados de los 80. Este espacio reivindicaba el uso de los objetos y la fisicalidad del cuerpo, contra los ejercicios introspectivos del teatro realista y la preeminencia del texto dramático. Esta concepción recuperaba las capacidades materiales de una escena en la que el punto de vista del público producía dramaturgia. Paco Giménez, su fundador, alguna vez dijo: “Ustedes saben que las cosas no son dramáticas por sí mismas, lo dramático es el punto de vista, es uno el que vuelve dramáticas las cosas”.

En la obra de Quinteros, es justamente la mirada sobre los materiales toscos y cotidianos como el hierro, el acero, el barro, el aceite y toda una serie de enseres comunes, la que nos puede transportar a una escena inmaterial, mística, etérea. Otra imagen surgió como un talismán en el proceso de trabajo de esta exhibición: una burbuja, de esas creadas con agua jabonosa. Otra vez una sustancia resbaladiza, un material humilde, evoca una esfera transparente, perfectamente curva. Aquí también hay un relato y una cita a la historia del arte: El Jardín de las Delicias de El Bosco. Al cerrar los postigos externos del tríptico se reúnen las dos mitades de una esfera diáfana y grisácea como la burbuja. La grisalla alude a la tercera jornada de la creación de la Tierra. Se representa un globo terráqueo contenido en una esfera cristalina, muchas veces se ha dicho que simboliza la fragilidad del universo, una burbuja a punto de explotar. En aquel tercer día aún no hay animales ni personas, sólo formas minerales y vegetales. Los postigos externos de El Jardín de las Delicias también han sido asociados con las teorías de Empédocles que conceptualizan la vida como la reunión de tensiones dicotómicas opuestas: disolución-coagulación, desintegración- unión, destilación-condensación. La esfera, la burbuja, es ese momento contingente en que las corrientes de estas fuerzas alquímicas se encuentran en un breve momento de equilibrio.

Las referencias a la trasmutación de las propiedades de la materia que se producen en los entornos próximos en los que habitamos, esta vocación por reunir fisicalidad e inmaterialidad a la vez, es una línea de trabajo que emparenta la obra de Quinteros con una tradición que encontró en las figuras alquímicas de Víctor Grippo o Liliana Maresca un modo de reintegrar al arte a una condición sagrada, la posibilidad de generar una epifanía a partir de los materiales más cotidianos a través del aquí y ahora del momento de la mirada. Esta instancia ofrece la posibilidad de una experiencia total en la que lo sensible, lo afectivo y lo reflexivo se enlazan en una ritualidad profana que apunta a reintegrar dimensiones generalmente fragmentadas en nuestro discurrir diario.



Inauguración viernes 30 de Noviembre de 2018 a las 20 hs en en El Gran Vidrio (Córdoba) (Av. La Voz del Interior 6350) @El_GranVidrio




José Quinteros es Licenciado en Escultura por la Universidad Nacional de Córdoba. Realizó allí sus primeras prácticas, especialmente en el Centro de Producción e Investigación en Artes (CePIA) como artista y colaborador. Comienza su producción formal de obras en el 2003 y desde entonces ha desarrollado una extensa actividad. Asistió a clínicas y talleres con Lucas Di Pascuale, Juan Der Hairabedian, José Pizarro, Andrés Labaké, Ernesto Ballesteros, Isabel Platé, Gabriela Baldomá, Verónica Gómez, Eduardo Basualdo, Eduardo Stupía, Daniel Joglar. Ha expuesto en numerosas muestras colectivas e individuales a nivel provincial y nacional. Recibió premios y menciones a nivel Provincial y Nacional. Becas Nacionales y Provinciales.Integró Jurados de Selección para premios y programación de salas en artes visuales provinciales. Se ha desempeñado como diseñador y realizador de escenografía, vestuario, comunicación y registro de obras teatrales. Su obra se encuentra en colecciones públicas (Provincia de Córdoba) y privadas Nacionales e Internacionales. José Quinteros es un artista representado por El Gran Vidrio.
Federico Baeza es investigador y curador especializado en arte contemporáneo. Se doctoró en Historia y Teoría de las Artes en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se desempeña en el campo de la curaduría desarrollando exhibiciones y actividades en el país y en la región. Algunas de sus curadurías recientes son Latinoamérica: Volver al futuro (MACBA, Buenos Aires, 2018), El cuerpo de una colección (Fundación Klemm, Buenos Aires, 2018). Obtuvo el Premio Ensayo Crítico arteBA y Adriana Hidalgo 2017, el Primer Premio en el Programa Jóvenes Curadores en la edición de arteBA 2014 y el Primer Premio del Concurso Curadores 10° Aniversario Macro 2014. Actualmente es Director de Extensión Universitaria, profesor adjunto de grado y posgrado en el Área de Crítica de las Artes de la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Es autor y coautor de libros sobre artes visuales, publica artículos sobre arte contemporáneo en revistas especializadas y escribe en catálogos de artistas hace más de una década. Entre sus publicaciones se destaca el libro Proximidad y distancia: arte y vida cotidiana en al escena argentina de los 2000 (Biblos, 2017). Es editor de la sección de arte de Otra Parte semanal.


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