Playa en Corrientes y Maure. La más idílica de las fantasías escapistas

PLAYA fue una muestra de Emilio Bianchic en chiquita (un espacio de arte sin espacio fijo)

La acción se realizó el martes 27 de octubre de 2018 en Avenida Corrientes y Maure (CABA)




“Life’s a beach” es una expresión en inglés, un juego de palabras con otra expresión: “Life’s a bitch”. La última es una frase nihilista y tonta, tipo, “la vida es dura y nadie pidió esta mierda”, mientras que la primera es algo así como su inversión hedonista, como, “ya fue, la vida es dura pero estamos acá, así que ¿por qué no divertirnos?”

La playa simboliza la más idílica de las fantasías escapistas. Sol, olas, cuerpos sensuales.
¿Qué no amar de la playa? En verdad, un montón de cosas: quemaduras solares, arena en tus papafritas (lo cual, extrañamente, a mí me gusta) o en lugares menos divertidos (lo cual definitivamente no me gusta, pero quizás a alguien le caliente), tormentas repentinas cagándote lo que podría haber sido un día perfecto - la playa puede tirarte abajo cualquier fantasía de relax que tuvieras. “Life’s a beach, bitch!”




La primera imagen fotoshopeada fue una escena de playa. Tomada en 1987 por uno de los creadores del programa, John Knoll, muestra a su novia Jennifer (a quien le propuso matrimonio ese mismo día) vista desde atrás, sentada en la orilla sin la parte de arriba de la bikini, mirando un mar cristalino. John y su hermano Thomas estaban desarrollando lo que iba a ser el primer prototipo de Photoshop y John necesitaba una imagen digital a color para demostrar el alcance de su producto. Y como había tan pocas en esa época, escaneó la imagen de su esposa. Nombró al archivo “Jenniferenelparaiso.tif.” Un mujer blanca haciendo topless en una playa tropical. Sin duda, el paraíso, John.




Los usuarios de PC tuvieron la opción de personalizar su fondo de pantalla por primera vez en 1990 (aunque en realidad, sucedió en 1991). Las opciones predeterminadas eran patrones de 8 bits; cuando hubo resoluciones más altas, se agregaron imágenes más realistas. La playa casi siempre era una (o varias) de las disponibles. Una hamaca vacía en una playa de arena blanca. Una puesta de sol sobre un horizonte de palmeras. Una cabaña en Bora Bora (donde John sacó la foto de Jennifer). Sin importar la escena o el lugar, están casi siempre deshabitados, o al menos no guardan semejanza alguna con la vida contemporánea, y cada foto parece haber sido sacada en un momento idílico del día, cuando la luz da alto contraste. Al menos Photoshop nos hace creer, imaginar o recordar eso.




Googleo “fondo de pantalla” sin otra descripción, para ver que fondos de pantalla son más populares. Entre los resultados hay sorprendentemente pocas playas. Quizás es porque las imágenes digitales ya no son escasas; tener un smartphone es tener una cámara de alta calidad y producir imágenes de alta calidad. O quizás la búsqueda esta diluida porque tenemos que considerar fondos de pantalla para celulares también. No estoy segura, así que hablo del tema con Emilio. Me muestra su teléfono. Su fondo de pantalla es una de las playas predeterminadas para iPhone. Es perfecto. Alguna vez una playa fue el fondo de pantalla por defecto para un nuevo sistema operativo? Montañas, colinas, abstracción monocromática... nunca una playa, correcto?




No hay playas en Buenos Aires. Al sur de la ciudad, a unas 4 o 5 horas en auto, hay una cantidad de balnearios donde les porteñes vacacionan, el más grande e histórico de los cuales es Mar del Plata. Durante la primera presidencia de Perón, lo que había sido un destino vacacional para los ricos se volvió más accesible para la clase trabajadora. La idea de irse de vacaciones se agregó al imaginario de la creciente clase media.

Como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Macri decidió hacer una “playa”.
Buenos Aires Playa es una extensión de arena punteada por sombrillas de playa amarillas (el color del partido político Unión-PRO), casi pegada al Rio de la Plata, excepto por una franja de pasto. Luego de que Macri asumió la presidencia, su sucesor Horacio Rodriguez Larreta, agregó una falsa pileta. Un piso de concreto pintado de azul, recordando vagamente a una piscina, está cubierto de estúpidas fuentes con formas típicas de los parques acuáticos, palmeras, hongos enormes, baldes de agua, toboganes. La playa y la pileta son representaciones - sustitutos de la cosa real - y en el caso de la pileta, una imagen efectivamente bidimensional. Pero estas imágenes no son souvenirs. Son recordatorios de lo que no tenés.




Vamos a la playa
A mi me gusta bailar
el ritmo de la noche
sounds of fiesta (x2)

Texto: Kerry Doran
Fotos: Julián Sorter, Emilio Bianchic y Osías Yanov

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