Hay memorias de un valor incalculable que sólo pueden trocarse

El salón de la vecinal deviene sala de museo.
El salón de la vecinal, una vez más deviene aula y escuela.
Una vez más, nos contiene y enseña.

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Comenzamos a tramar esta obra hace ya más de un año, cuando se la propusimos al Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de nuestra ciudad, Santa Fe.

Nace así Trueque, como un gesto de intercambio de patrimonio entre el barrio Villa del Parque y el museo, bajo los ejes “trabajo, luchas y conquistas populares” que nos permitieran acompañar, indagar y visibilizar no solo luchas actuales (de género, trabajo y bienestar social) sino también en la historia particular del barrio y su gran riqueza cultural y creativa. Para nosotres es sumamente emotivo y movilizador que en un barrio tan pequeño (de no más de 30 manzanas de extensión) haya 35 bandas musicales, un periódico La voz (con 25 años de antigüedad), un grupo de escritores LectoBus (coordinado por la escritora Alicia Barberis) y uno de niñes dibujantes que exponen sus producciones en el emplazamiento Vitrina, entre tantas otras expresiones culturales.

Resultando así una obra compuesta de dos instancias expositivas, una de patrimonio material del museo en el salón multiuso de la vecinal del barrio y a continuación, una segunda exhibición, en el museo con obras de patrimonio inmaterial producido en el barrio. Con el objetivo de equiparar el valor de las obras que se expusieran. Poniendo el foco en aquellas obras producidas en Villa del Parque, otorgándole un valor simbólico más allá de lo monetario que pudieran tener estas y que sí lo tienen las obras del Rosa Galisteo.

La acción de “patrimoniar” dichas expresiones permitió la inclusión del bagaje simbólico generado por la periferia, dentro del relato identitario que un espacio central como el museo legitima. A su vez la apertura transitoria de una sede del museo en el barrio, habilitó el acceso real de las, les y los vecinos a los bienes culturales del patrimonio provincial. Haciendo real el derecho a la cultura de sectores marginados, habilitando un espacio que valorice la producción del pensamiento crítico emergente del barrio.

Se realizan visitas mediadas por equipos conformados por Betty Sabas y Marcelo Olmos, vecinos que trabajan activamente en instituciones e iniciativas culturales del barrio y mediadores culturales del museo.

El siguiente poema acompañó ambas instancias expositivas de este trueque:

Hay dibujos con marcos elegantes,
y momentos que “parecen una pinturita”.
Hay imágenes inolvidables,
las fotos que cruzaron con el río la ciudad.
Hay una anécdota,
mil maneras de contarla y unas letras que la convierten en historia.
Hay escrituras en la calle para volver a recordarnos.
Hay peinados altos y cosas que nunca fueron nuevas, como sentirse vulnerable.
Hay olor a humedad en las paredes,
38 manzanas,
30 bandas musicales
y una esquina del cuadro donde se juntan las pibas con los tambores.
Hay heroínas del cotidiano que siguen luchando por el valor de la palabra.
Hay gente en las veredas, peces en el aire,
pájaros pedaleando
y ollas populares.
Hay dientes apretados, cantos compartidos
y todavía quedan manzanas bajo la arena.
Hay memorias de un valor incalculable que sólo pueden trocarse.

Colectivo Barrio sin Plaza
(Ariana Beilis y Malcon D’stefano)
Octubre 2018

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