Esto no es un injerto. Ensayos sobre hermenéutica y barroco en América Latina

Esto no es un injerto, ensayos sobre hermenéutica y barroco en América Latina, compone un entretejido de diversos ensayos filosóficos, organizados bajo tres secciones: Tramas barrocas, Fisuras y fracasos, Encuentros y desencuentros.




En su Prefacio, María José Rossi presenta el hilo conductor que atraviesa cada uno de los ensayos que componen este libro, pensar la hermenéutica en sintonía con el barroco, visto desde su más amplia concepción: artística, literaria y arquitectónica; categoría clave en la construcción de una hermenéutica americana, en tanto concepto operatorio, matriz en la que prevalece la tensión de lo divergente e inestable, en el instante de la coalición entre dos mundos, el del colonizado y el colonizador, América nace de un trauma. En este sentido el barroco no sería un injerto.

En la primera sección, Alejandra González en “Para una hermenéutica de las políticas estéticas”, plantea el barroco como “juego de fuerzas operantes” (p.17), que fundan otras cartografías, y permiten reflexionar sobre la diversidad de políticas que el barroco implica, visibilizar así barrocos de izquierda y de derecha que existen al dimensionarlo como modos de resistencia al régimen en la que se busca la legitimidad de la latinidad o como lógicas de dominación.

Este ensayo reflexiona sobre el vínculo del barroco, el hispanismo y los efectos de una administración estético-política que organiza, tiempo, espacio, identidades y saberes. Analiza el proceso de mestizaje, lengua, raza, el barroco como estrategia política pedagógica. Y advierte que reducir el concepto de barroco a simple ornato, pantalla decorativa, o momento de la decadencia renacentista, libra de visibilizar las condiciones materiales de su surgimiento.
Tramas barrocas que jamás encerrarán un significado absoluto, que manifiestan la relación de América con la modernidad, sangrando pinceladas de una estética del arte barroca americana.
En el siguiente capítulo, “Historicidad y transahistoricidad del barroco”, Adrián Cangi suscita otra discusión, los problemas estético-políticos de enunciación del término barroco y neobarroco, en el sentido que este último representaría el futuro de un pretérito que no tuvo lugar, según diversos autores para los que la noción de barroco sería una invención de finales de siglo XIX y principios del XX.
Propone realizar este análisis mediante dos protocolos que recorren las capas de la transfiguración de unas figuras estéticos-políticas en conceptos filosóficos y devenir procedimiento operatorio. El primero, Protocolo sobre la historicidad, trata las capacidades de los lenguajes de las artes de los siglos XVI, XVII y comienzos del XVIII, que convirtieron en obras magnificas las demandas socio-históricas de la época, la economía mercantilista, el absolutismo político y el racionalismo filosófico.
Mientras que Protocolo sobre la transhistoricidad permite pensar “lo barroco” como invención de la historiografía de los siglos XIX y XX, construidas desde la perspectiva “historia anticuario” (Nietzsche 2006) es decir, como categoría transhistórica que se corresponde con esquemas históricos independientes anclados en las posibilidades de producción de valor de los lenguajes de las artes, transformándose así en un “espíritu de lo barroco”.

En el último capítulo de esta sección, Roberto Echavarren en “Escepticismo y barroco”, viene a profundizar la problemática, y se interroga si continuar preguntándose acerca del barroco no es también interrogarse sobre una espacie de escepticismo en la filosofía.
Así, convoca a teóricos como Sexto Empírico, Guillermo de Ockham, Francisco Sánchez, Nicolás Copérnico, Giordano Bruno y Sor Juana Inés de la Cruz, para rastrear desde los escépticos griegos las raíces filosóficas de este desasosiego que está en la base del barroco europeo e indiano. El autor concluye en tratar el concepto barroco como “maquina” abierta e indefinida, que no significa infinita, e implica una mentalidad técnica que orienta en el campo empírico a la investigación, la experimentación y la manipulación de fenómenos.
En la segunda sección del libro, Luz Ángela Martínez con “(Cuerpo desaparecido).
Cuerpo desnudo. Cuerpo colonial”, trae al centro de la escena la desaparición del cuerpo del otro (indio), que permite a la civilización católica y europea re-fundarlo y vestirlo, con el lenguaje y la religión, esclavizarlo. Aquí el barroco se piensa como elemento fundante de una cultura, el pasaje de un cuerpo desprendido de los cánones espirituales y culturales judeocristianos, a un cuerpo asimilado a la mercancía, cuerpo explotable para el beneficio del amo. Se configura la historia de la esclavitud de América Latina, su rapto violento y fundacional, al mismo tiempo que compone la poética barroca.
A continuación, María José Rossi en “La frontera, el límite, el otro. Cartografías de lo político y hermenéuticas de la alteridad en Una excursión a los indios ranqueles” analiza los modos en que Gadamer y Habermas pensaron los tópicos de diálogo y comunicación, es decir, como fusión de horizontes y consenso en la tradición y, como acuerdo racional contrafáctico respectivamente, pero rebatidos por la novela Una Excursión... expreso en el significante: lucha.
El interés es poner en crisis la categoría de límite y frontera la cual remite a una construcción de identidades, en tanto “ellos”/“nosotros”, y pensar la intersubjetividad.
Así, la hermenéutica barroca descubre las fisuras, los equívocos, vislumbrando “otros diversos” respecto de la identidad percibida como homogénea, ajena. El límite que conecta y divide se encuentra desdibujado, se teje una trama bajo el elemento de lucha por el reconocimiento, la tierra, la cosmovisión de mundo, componiendo una modalidad de la conciencia que al momento de vincularse a través del lenguaje no puede más que producir el equívoco cuando se trata de traducir.
Por consiguiente, Nicolás Fernández en “Hollywood tropical. Políticas de la luz en Glauber Rocha”, analiza la percepción de los países forjados desde la matriz hollywoodense bajo un proceso de colonización a escala industrial respecto de las imágenes que una nación o un hombre pueden hacerse de sí mismo.
Para ello, toma la figura del western y estudia los códigos del género como condición política de los relatos de América Latina para contrastarlos con los filmes de Rocha, en su desarticulación estilística. Aquí la materia del cine es la luz antes que lo verosímil del mundo.
Claramente signo barroco en Glauber, llevar el principio materialista hasta las últimas consecuencias, la luz no está ya para iluminar la escena sino para cegar al espectador.
Consecutivamente, Lucas Bidon-Chanal en “Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento. Bolaño y una novela alegórica”, explora la obra del escritor mexicano para indagar sobre una hermenéutica que dé cuenta de la paradoja de la apertura del sentido y la imposibilidad de comunicar sentido a su vez, planteando un recorrido exhaustivo desde el declive de la narración tradicional en la modernidad, en miras a reflexionar acerca del fracaso de las rupturas vanguardistas. Forman parte del fundamento del análisis la alegoría barroca en la que la escritura se vuelve imagen, y el tiempo, en tanto construye un relato como paisaje petrificado de ruinas, da cuerpo a la composición poética y narrativa de Bolaño, a la que Bidon-Chanal entiende como una estética de la inconclusión.
En la tercera sección, Beraldi Gastón presenta su ensayo “Del diálogo al conflicto. El agonismo barroco como alternativa a la retórica dialógica de la racionalidad hegemónica” para poner en tela de juicio el sentido reduccionista que cobra la palabra diálogo bajo la perspectiva occidental y neoliberal del mundo, desde la cual se construye un discurso de poder, que impone un orden para la vida humana.
Aquí la agonística barroca, en clave unamuniana, compone según el autor, un modo de expresión adecuado para resistir y combatir los modos dominantes y representa una alternativa para el lazo político. La batalla por el sentido abre espacios tentativos de construcción política donde la racionalidad científico-tecnológica aparece como el fundamento para dominar y gobernar una sociedad, donde la Paz, solo significa el sometimiento de grandes sectores de la población. A esta concepción de dialogo, donde co-existen relaciones desiguales de poder, el autor opone el concepto de conflictividad en tanto
puedo construirse como un factor de cambio y la afirmación de la pluralidad de culturas.
Por otra parte, Maritza M. Buendía en “Muñeca y melancolía como Pathos barroco en Juan García y Alejandra Pizarnik”, analiza el proceso de transformación por el que atraviesa el concepto muñeca y cómo ésta se hermana a la melancolía para erigirse en el símbolo de otra cosa, arduo trabajo del símbolo, en la novela Inmaculada y los placeres de la inocencia de Juan García, y en los sueños de muerte de Pizarnik respectivamente. Una vez más el significante siempre falla, y desde esta fisura se compone literatura barroca.
Por último, en “El mundo de lo real maravilloso: hacia una hermenéutica de la función
significante”, Adrián Bertorello realizar una interpretación semiótica de la cuadratura desde la novela Los Pasos perdidos de Alejo Carpentier (1953) haciendo foco solo en el motivo de la luz para fundamentar la ruptura del modelo clásico de función significante, en tanto la obra trae consigo el tema central de la filosofía, el problema de la constitución significante. La experiencia de la luz y el concepto de barroco dan cuenta de esta saturación de la materialidad sensible frente a la significación. El plano de la expresión y el plano del contenido se desfasan continuamente.
Esta compilación de ensayos pone de manifiesto una trama de tensiones presentes hasta la actualidad. El barroco entendido como concepto operatorio, vinculado a una hermenéutica de la inmanencia, propone otra modalidad de leer, de mirar, de percibir, en definitiva, demandan un re-descubrimiento de América, dicho en términos de María José Rossi, “lo que somos y lo que intentamos ser”(p.9), sin olvidar la relevancia de la mirada del Otro, en tanto construye esa identidad de lo americano en el instante mismo del choque entre dos mundos diferentes, perspectiva desde la cual no cabría pensar que esto es un injerto.


Esto no es un injerto. Ensayos sobre hermenéutica y barroco en América Latina”*
Autores: Alejandra González, Adrián Cangi, Roberto Echavarren, Luz Ángela Martínez, María José Rossi, Nicolás Fernández, Lucas Bidon-Chanal, Gastón Beraldi, Maritza Buendía y Adrián Bertorello.

Editores: María José Rossi y Adrián Bertorello.
Editorial: Miño y Dávila – 2017

*Lugar y fecha de edición: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mayo de 2017 - Número de páginas: 296.-



Verónica AltamirandaDatos de formación: Recibida de la Universidad Nacional de Tucumán de Intérprete Dramático en 2012; Actual estudiante de la Lic. en Gestión Cultural de la UNDAV.- Desde 2017 forma parte del grupo de investigación “De las Imágenes Analgésicas a los Lenguajes del Dolor” junto a Docentes de la Universidad Nacional de Avellaneda: Dr. Adrián Cangi, Dra. Alejandra González, Prof. Florencia Podestá y Prof. Leandro Torres. Con este grupo de investigación participó como expositora del Trabajo “El cuerpo como territorio de lucha – Estudio de Caso” en la VIII Jornadas Nacionales de Antropología Filosófica organizada por la USAL y la UNDAV, realizada en la localidad de Avellaneda, Prov. de Bs. As., los días 6 y 7 de Septiembre. Además de la III Jornadas Nacionales y VII Encuentro de Investigadores “Estética y Filosofía del Arte”, organizada la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Córdoba, realizada los días 01, 02, 03, y 04 del mes de Agosto. Presentó su Trabajo de Investigación territorial en el marco de la Materia Trabajo Social Comunitario I en el lanzamiento de la plataforma virtual “Atlas del Tejido Social”.
Pertenencia institucional: UNDAV.


por Verónica Altamiranda, 19 de Septiembre de 2018
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