Esculturas, dibujos, pinturas, obra cinética, proyecciones, audios, escritos e instalaciones desde los 60 hasta nuestros días

Traidores los días que huyeron. Roberto Jacoby en Castagnino + Macro desde el sábado 15 de septiembre de 2018 hasta el domingo 4 de noviembre de 2018.

Una exhibición con esculturas, dibujos, pinturas, obra cinética, proyecciones, audios, escritos e instalaciones realizadas desde los años sesenta hasta nuestros días

Roberto Jacoby presenta por primera vez una muestra antológica en la ciudad de Rosario que recorre desde sus primeros trabajos a finales de los años cincuenta hasta material inédito de piezas como Darkroom. En 1966, junto con Eduardo Costa y Raúl Escari, escribió el Manifiesto de Arte de los Medios, pieza fundante para pensar la desmaterialización del arte y el itinerario posterior de la obra de Jacoby, en la que combinó la idea de las tecnologías de la amistad con la de sociedades experimentales. Esta muestra elige otro camino, un Jacoby que confunde en su intento de definirlo. Que inicia su contacto con el arte de la manera más esperable y obvia y que conduce a desvíos de lo más inesperados. En oposición al Jacoby de la desmaterialización, se presentan papeles, pinturas, esculturas, libros, videos y música. Es un Jacoby contemplativo, sin manifiesto, con el único plan de ser artista, participar de concursos y mirar a su entorno. Esta es una muestra de inéditos, en su mayoría proyectos que no circularon o vivieron en cajas durante los últimos cuarenta o cincuenta años. Hoy salen no solo con la intención de mostrar qué otras cosas puede ser Jacoby, sino también para repensar lo que ya conocemos de él. Cada piso del Macro intenta acercarse a un perfil de artista, músico, escritor, y parece que falla. Es que Jacoby también es incoherente y desparejo. Pero el arte es imperfecto como la amistad.



Conceptos claves

Tecnologías de la amistad: Al comenzar el segundo milenio se desarrolló en la Argentina una fuerte tendencia hacia la gestión independiente de artistas. En 2007 Jacoby enuncia una serie de rasgos o contradicciones cuyo manejo denomina "tecnología de la amistad": cálculo vs. reciprocidad distraída, liderazgo vs. horizontalidad, individualidad vs. consenso, autoría colectiva vs. firmas, éxito vs. fracaso. Se encuentra ampliamente expuesta en la revista ramona 69, disponible online.

Sociedades experimentales: En el régimen práctico de las artes no se producen tanto obras, como ecologías culturales, comunidades experimentales, procesos abiertos y cooperativos, formas de vida y mundos comunes. Y el espectador ya no es un desconocido silencioso, sino un colaborador activo. (Reinaldo Laddaga)

Estrategias de la alegría: Un concepto ligado al rock pero también a otras manifestaciones culturales como el teatro, etc. consistía en desencadenar los cuerpos aterrorizados de la ciudadanía para ejercer movimientos conducidos por el deseo o el juego, formas de resistencia molecular, que apuntaba a “recuperar el estado de ánimo”.


JACOBY/ CLÁSICO
Una serie de pinturas que Jacoby realizó a fines de los años cincuenta abren esta exposición antológica de su trabajo. Son pinturas de época, de cualquier época, lo que podemos imaginar como pinturas. Dos naturalezas muertas, sutiles y con un tierno uso del color. Las podríamos comparar en un punto con las de José Luis Menghi, el pintor de manos grandes, que fue herrero y vivió en La Boca. Menghi, al igual que Manuel Mujica Lainez, fue propulsor de la pintura ingenua, aquella dada sin experiencia, salteando el aprendizaje que todo lo vuelve igual. Para 1966 Jacoby estaba desarrollando en su obra lo que se denominó conceptualismo o desmaterialización, abriendo un camino nuevo para el arte argentino. Sus proyectos trabajaban sin objetos, o mejor dicho, su objeto era en un principio los medios de comunicación de masas. En sintonía con Oscar Masotta, Jacoby escribió el manifiesto Un arte de los medios de comunicación junto a Raúl Escari y Eduardo Costa e hicieron el Happening para un jabalí difunto que consistió en difundir la noticia de un happening falso entre varios medios de comunicación como revistas y diarios.

Esta sala va por otro camino, casi que niega este manifiesto, presenta un Jacoby en formación pero también un Jacoby clásico, que se adapta. Lo contrario a la desmaterialización.

Irrumpe al fondo de la sala una obra que presentó hace unos años con Alejandro Ros, donde una mesa repleta de copas, listas para una inauguración es invadida por un ataque terrorista que destruye todo. El audio se encuentra en portugués ya que la primera versión fue presentada en el marco de una galería en la ciudad de San Pablo. El vernissage, el opening, son espacios en los que Jacoby circula y parodia. Esta sala no solo muestra trabajos inéditos sino que funciona como un comentario a estos repetidos eventos del mundo del arte.

Por último, pero al comienzo de la sala, una cabeza de Karl Marx, concebida varias décadas atrás y exhibida por primera vez en la galería Appetite en 2008, genera un contrapeso con lo anterior. El Jacoby político, que participó de Tucumán Arde y que realizó el famoso anti afiche Un guerrillero no muere para que se lo cuelgue en la pared, presenta una sala de bienvenida que enfrenta sus contradicciones: entre lo frívolo y lo político, lo light y lo comprometido, lo real y lo absurdo.


Manifiesto Un arte de los medios de comunicación




JACOBY/ CINÉTICO
Esta sala presenta una versión doméstica del cinetismo. Si el arte cinético, liderado por Julio Le Parc y su Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), aspiraba a grandes máquinas y juegos visuales donde el espectador se veía inmerso en luces y movimientos, Jacoby, algo tardíamente, y en un período donde se encontraba alejado de la escena de las artes visuales, propuso algo diferente. Realizó una extensa serie de dibujos con un peine que entrecruzan líneas generando un movimiento de vibración visual. Esta es la primera vez que uno de ellos se lleva a tamaño mural.


JACOBY/ POETA
Un salón de yoga contiene una selección de publicaciones que Jacoby realizó como poeta, pero también como novelista, teórico, ensayista, entrevistado. Su poesía recorre desde textos como Orgía: “Cuando el límite entre los cuerpos se rompe sin dolor hay fiesta. Fluyen mensaje entre almas alegres”, hasta otros con un sesgo más político como Diarios del odio realizado junto a Syd Krochmalny. Durante meses, reunieron los comentarios que hacen los “lectores” a las notas publicados en los principales diarios del país, recolectando un conjunto de frases provocadoras, agresivas, xenófobas. "Todo este trabajo –explica Jacoby- está hecho con palabras, con una zona de las palabras que tiene que ver con la basura, algo muy frecuente en el arte contemporáneo: muchos artistas trabajan desde elementos de la basura. Esto tiene que ver con el propio contenido de los mensajes: degradación, putrefacción, a la idea de limpiar a la sociedad de las plagas". De la despreocupación de la fiesta a la basura de los medios, los intereses se repiten una y otra vez. El Jacoby narrador se hace presente en un libro de entrevistas que publicó junto a José Fernández Vega, Extravíos de vanguardia, donde recorren con numerosas anécdotas desde los tempranos años sesenta hasta los dos mil.

Sobre unas colchonetas se apoya Moncada, la novela que Jacoby escribió a cuatro manos junto a Jorge Di Paola, pero también cinco libros de poesías que publicó en los últimos nueve meses. Tal vez este perfil de Jacoby sea el más próximo al de la desmaterialización.

En esta sala una serie de videos se proyectan diariamente desde las 17 h. De lo ficcional a lo documental, de lo performativo a lo colaborativo, el video fue siempre en Jacoby no solo un medio de registro sino también una manera de proyectar nuevas obras.


JACOBY/ MUSICAL
En este espacio no solo presentamos al Jacoby letrista y cantante, sino también a aquel que circuló por la escena musical de los años ochenta, como un observador-partícipe. Una serie de 24 fotos registran el diverso público que asistía a los recitales de Virus, durante los años ochenta, más en particular en el Estadio Obras en 1985. Jacoby se paraba en el escenario, o cercano al público y disparaba su cámara. Así logró configurar un gran archivo de rostros, expresiones y gestos de los jóvenes que concurrían a estos recitales. Un trabajo sociológico, sin dudas, pero vinculado a las afectividades y vínculos producidos por la música. Un registro espontáneo de aquello que no se registra, el público anónimo.

Una selección de escritos mecanografiados de letras de Virus, junto a otros textos y poesías inéditas se presentan en la sala. Dos sillones diseñados por la artista Marina de Caro contienen los dos perfiles de Jacoby: el cantautor, en un disco inédito producido junto a Nacho Marciano, y el letrista, en Tocame el rok.







Sobre Tocame el rok
Todo comenzó en septiembre de 2010 cuando Ana Longoni me encomendó la curaduría musical de la muestra El deseo nace del derrumbe, imprescindible retrospectiva de la obra de Roberto Jacoby en el Museo Reina Sofía, en Madrid. Reuní entonces todos los temas que Roberto compuso con Federico Moura y Virus que fueron reproducidos en las salas. Pero no quise quedarme en el pasado y explorando sus archivos encontré decenas de letras que habían quedado sin música, inéditas, algunas escritas en los ochenta, otras en los noventa y varias del 2000. Se me ocurrió una idea: hablar con músicos amigos de Roberto para convertir esas letras en canciones que resonaran bien con cada uno de ellos. Nos repartimos los temas y armamos una primera versión. Compusieron, cantaron, tocaron, grabaron, festejaron: Axel Krygier, Dani Umpi, Pablo Dacal, Mostrance, Francisco Garamona y yo mismo, solista y con mi banda Ahora. Este material en proceso también fue presentado en el Reina Sofía, instalado en dos sillones sonoros realizados por Marina de Caro. De vuelta de España, seguimos con la producción en estudio con mi socio musical Agustín Della Croce, agregamos canciones y sumamos otros músicos: Sergio Pángaro, Gabo Ferro, Rudie Martínez y Patricio Bisso. Para mediados de 2012, le dimos el cierre final a toda la producción. El nombre elegido para el compilado, Tocame el rok, también tiene su historia. Daniel Melgarejo, primer diseñador de tapas del rock nacional con el sello Mandioca, y también autor de varias tapas de discos de Virus, tuvo en España un proyecto inconcluso, llamado Tocame el Rok, para el que había hecho el diseño tipográfico. Era un amigo más que se sumaba a la partida. Hablamos entonces con Alejandro Ros, diseñador de tantas tapas inolvidables, sobre el sentido o el sinsentido de fabricar un disco en la era digital. Surgió el concepto de la roka. El resultado fue esta roca, escultura sonora, desmaterialización materializada, poderío primitivo y música aérea, objeto de arte único y seriado pero también arma. Sobre esta piedra quién sabe qué Iglesia se construirá.

Nacho Marchiano, 28 de noviembre de 2012.



JACOBY/ CONCEPTUAL
Algunos proyectos que se presentan acá muestran un conceptualismo desviado, irregular, difícil de definir y abarcando categorías muy diferentes y amplias. Son obras que tienen un anclaje en el objeto, pero que por detrás hay una anécdota, historia o idea.

Una pintura que Jacoby realizó junto a Pablo Suárez para el premio Chandon, firmada solo por Jacoby y presentando un acercamiento irónico a la idea de premio o concurso en el arte.




Una larga serie de dibujos de esculturas minimalistas proyectadas por un artista ficticio, Konstantin Semiolog, durante los años 1980-81. Hay en esta sala, como en otras, una tensión entre ser profesional y gozar del ocio, Jacoby maneja muy bien ese ida y vuelta. ¿Qué hace un artista en sus ratos libres? ¿Cúal es su lado b?

Una serie de seis calzoncillos que Jacoby le pidió a artistas y los enmarcó dan cuenta de su interés por “el mundo del arte”, los artistas, y la intimidad. La obra presenta un choque entre la exhibición de algo privado y la decadencia de la ropa interior. Acompaña esta serie un video de 1996 perteneciente al archivo de Gustavo Bruzzone, donde se ve a Jacoby en la inauguración de una muestra de Sebastián Gordin, hablando en torno al sida. Este video se puede pensar en conjunto con la obra de Jacoby que se encuentra en la colección de este museo: Yo tengo sida, realizada junto a Kiwi Sainz como parte del dúo Fabulous Nobodies. El taller de Jacoby son las inauguraciones, el espacio donde piensa nuevas ideas para sus obras, donde interactúa con otros artistas, en donde surgen proyectos colectivos. No es la reclusión íntima la que enciende nuevos proyectos, sino el contacto directo con otras personas en un espacio social, abierto y de interacción, como se vería desarrollado en Proyecto Venus, que comienza en el año 2001 y que sería el proyecto más ambicioso alrededor del concepto de sociedades experimentales.




También se presentan en esta sala un fragmento de Señal de obra de 1967, trabajo que traduce el código digital básico a las posiciones on/off, y una réplica de la obra Feuille de vigne femelle de Marcel Duchamp, realizada junto a Fernanda Laguna con la manufactura del objeto encargada a Florencia Rodríguez Giles, y que fue parte de una serie de donaciones al Museo de Calcos Ernesto de la Cárcova y a Belleza y Felicidad Fiorito. Por último, una reciente conferencia dictada por Berta Jacobs, un heterónimo de Jacoby, encarnando a una psicopedagoga y curadora que se dedica a analizar el último año de producción de Jacoby.

Yo tengo sida


Archivo en uso



¿Qué fue Proyecto Venus?
En el marco de la crisis de fines de 2001 surgió –autoinventándose– Proyecto V(enus) (PV), una micro-sociedad autogestionada conformada por una red de grupos (colectivos artísticos, comunidades barriales, clubes de hacedores) e individuos (artistas, intelectuales, periodistas, tecnólogos, científicos, ex asambleístas, etc.) con el deseo de generar proyectos en común e intercambiar, a través de la web y la moneda propia, bienes, servicios, habilidades y conocimientos.

Frente a la fragmentación social de lo cotidiano, PV hizo de la alegría una estrategia de supervivencia: fue una de las iniciativas lúdico-artísticas-experimentales que, en tiempos de país hackeado por la desintegración social e institucional, exploró nuevas formas de vida comunitaria promoviendo el bien-estar en el bien-hacer de la creación colaborativa.

PV fue una experiencia avanzada en el campo de la tecnocultura, basada en la aplicación de diferentes tecnologías –altas y bajas: desde la web a la fiesta– y del uso intensivo del talento artístico y científico. PV fue a la vez un experimento político, una nueva forma de urbanismo, un sampling vivencial y un juego económico. Se anticipó a la revolución web 2.0 (internet como medio social con contenidos generados por los propios usuarios) y como red social preanunció en cinco años a Facebook además de distinguirse: en PV la red se armaba a partir de alguna afinidad electiva.

Si bien PV se materializó en el momento inmediatamente posterior al estallido del 19 de diciembre, había comenzado a gestarse mucho antes. Roberto Jacoby lo venía elucubrando desde los 80, tuvo su prehistoria en Chacra99 –laboratorio tecnobucólico en Parque Leloir– y comenzó a diseñarse entre 2000 y 2001 en Plácidos Domingos, encuentros intelectuales dominicales en los que se propuso imaginar una sociedad utópica con su propia microeconomía. El proyecto se sustentó en tres pilares fundamentales: la página web, la moneda propia y los encuentros cara a cara para el intercambio de bienes y afectos.

Proyecto Venus



JACOBY/ CLOWN
En Fotos 2016 Jacoby presenta dos series de fotografías donde su rostro toma diferentes actitudes y gestos, con una clara referencia a las esculturas de Franz Xaver. En la primera de las dos series, los rostros son más serenos y los cambios en la expresión mínimos, todos presentan un sentimiento compartido: leves variaciones en una actitud de tristeza o desesperanza. La segunda serie presenta repentinos cambios de actitud, y cada gesto es exagerado e improbable. Ambas remarcan una esquizofrenia, de la depresión a la euforia.

En el 2001 realizó su primera exhibición individual que se tituló No soy un clown en la galería Belleza y Felicidad en Buenos Aires. Esta es un primer antecedente para Fotos 2016, Jacoby caracterizado como un clown se fotografía en diferentes situaciones con su boca pintada exageradamente, tomando diferentes formas. Este fue el primer proyecto en el que Jacoby se presenta como un bufón o como un expresionista.

En Fotos 2016, no solo podemos ver una referencia a su propio trabajo sino también una lectura más precisa de la situación política de Argentina y como los medios de comunicación generan estos cambios abruptos que en las emociones cotidianas. Jacoby sigue interesado en entender cuáles son los efectos de los medios de comunicación masivos, en este caso optó en fotografiar su propio rostro y en no mencionar una sola palabra.






JACOBY/ DARK
En esta sala se presenta el Darkroom, un proyecto que Jacoby realizó en 2002 en la galería Belleza y Felicidad, y en el 2005 en el Malba. El proyecto, bastante particular dentro de su producción, podría considerarse como una experiencia de “teatro a ciegas”. En el espacio una serie de actores cubiertos por las mismas máscaras, que les eliminaban la visión, realizaban diversas acciones con algunos objetos. El espectador ingresaba solo a esta sala en completa oscuridad con una cámara de visión infrarroja en su mano, mientras permanecía en el espacio solo podía ver a través de la cámara, sin saber que estaba registrando todo lo que veía a su paso. Aquí presentamos el registro en video por parte de espectadores de ambas experiencias, la del 2002 rodeada de varios objetos reconocibles pero que rozan el absurdo, la del 2005 más despojada y monumental.

Jacoby aporta con esta experiencia, no solo un acercamiento más lúdico a su obra, sino también una reflexión sobre la idea de exposición, desafiando todas sus normas: visión, recorrido, espectador. En el Darkroom los performers superaban en cantidad al espectador, dándole un lugar de privilegio al visitante, otro intento de pensar una comunidad experimental, esta vez en el viciado espacio de exposición.

Según las palabras de Jacoby: “el lugar del espectador es uno de los temas centrales del Darkroom. No solamente porque se trata de la singularización del público hasta su dimensión atómica. Ni porque el visitante registra el video al mismo tiempo que observa. Ni porque nadie puede ver lo que sucede en el Darkroom que es por definición un inaprensible aún con la privilegiada visión infrarroja. Ni porque buena parte del Darkroom se percibe a través de relatos e incluso existen espectadores que exclusivamente han recibido relatos. Ninguna de estas razones sino por todas ellas al mismo tiempo”.


Curadores: Santiago Villanueva y Fernando Farina

Fotos Lucia Bartolini



Hasta el 4 de noviembre en en Sede Castagnino Avda. Pellegrini 2202 - Rosario y Sede Macro (Bv. Oroño y el río)
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