Narraciones para un futuro tangible

La Máquina de Visión. Adriana Bustos en Nora Fisch Arte Contemporáneo desde el viernes 31 de agosto de 2018 hasta el viernes 12 de octubre de 2018.

La Máquina de visión es un proyecto desarrollado en capítulos o ejercicios que continúa el abordaje de Adriana Bustos a su práctica artística basado en la investigación de temas históricos y sociales, en el archivo y colección de imágenes significativas que ella yuxtapone y resignifica, en un ejercicio de deconstruir y reconstruir los sistemas de poder. La obra propone preguntas acerca de qué vemos, cómo vemos y la manera en que estas imágenes construyen narrativas acerca de lo social y subyacen a sistemas opresivos. Este ejercicio, titulado Venus, se focaliza en la mujer, y en la construcción histórica de su rol subordinado.




Dos grandes mapas, formalmente idénticos se hallan en paredes opustas. Ambos son planisferios celestes que muestran en su centro las constelaciones que dibujaban el cielo en el día uno, del mes uno del año uno de la era cristiana. El nombre de las estrellas son remplazados por palabras-conceptos que dan cuenta de las imágenes dibujadas que los rodean como si fuesen cuadros sinópticos. Uno de los mapas presnta imágenes relacionadas con situaciones de violencia física o simbólica. Dibujadas en rojo, estas imágenes desaparecen al ser vistas a través de un filtro de color que se halla frente a la obra. El mapa opuesto presenta imágenes de mujeres tanto famosas como desconocidas, pero significativas para la artista, y de prácticas relacionadas con lo femenino, algunas reprimidas en diferentes momentos históricos.

En la sección posterior de la galería una video-instalación yuxtapone imágenes de la ceremonia de apertura del Mundial del 78 en Argentina y la ceremonia inaugural de los juegos olímpicos de 1934 en Alemania nazi, provocando un efecto impactante por su similitud.






También tenemos las estrellas
Historiografía celeste

Si me preguntan por la imagen de un lector, me lo imagino sentado con su lámpara en penumbras
leyendo solo. Dos intimidades, la del autor y la del lector, intercambian correspondencia.
El tema que los convoca es la experiencia compartida. Así conforman (con muchos otros) la esféra pública de los libros: estoy solo, pero no estoy solo realmente.
Alexander Kluge, El contexto de un jardín.

Archivos permanentes y visibles.

Archivos volátiles e invisibles.

La tradición enciclopédica clasifica y define el conocimientos de las ciencias, sus objetos de estudio, acontecimientos y personalidades a través de descripciones textuales objetivas y concisas. Pareciera que la memoria depende de estos y otros archivos que se formalizan en relatos legitimados. Su uso construye una ficción oficial y patriarcal de la que se alimenta la historia; una verdad a medias que nos muestra un mundo y desdibuja por olvido otros.

Su universalidad es una utopía.

Documentos de una memoria colectiva señalizados con rojo. ¡Alerta!

Con enojo miramos a través de esa información hasta que finalmente se disuelve en un cielo vacío a la espera de otro lector.

Si miramos al cielo, otro cielo, seguramente encontremos conjuntos de estrellas que se agrupan por su naturaleza afín y que nos cuentan historias sobre lo sensible y lo silenciado.

¿Cuántas historias sin relatos nos debemos?

¿Cuántas identidades sin su historia tenemos?

Una artista se propone correr la cortina para dejar ver un territorio abierto bajo otra cúpula celeste que ilumina un circuito hasta el momento latente. Recopila datos, teje asociaciones, arma constelaciones y explora un eje singular de su historia personal y un eje común a todes.

Con las nuevas tecnologías, la información online, las bibliotecas virtuales, las bibliotecas reales y fuentes de la más diversa naturaleza, anónimas y conocidas, podríamos preguntarnos si realmente la artista busca esa información o si la información encuentra a la artista.

Sincronicidad entre data disponible y artista disponiblilizada.

Artista médium, perceptiva y atenta.

La palabra manuscrita tiene un gesto, como el dibujo. El dibujo detallado y minucioso tiene una historia como el texto.

El dibujo es la herramienta de Adriana Bustos que, como los artistas viajeros, documenta su paso por territorios extraños. Con imágenes y textos nos relata sus impresiones, arma un diccionario de otros mundos posibles. Estudia y pone la lupa sobre su madre artista, otras olvidadas, intelectuales, cantantes, mujeres arriesgadas, curiosas, anónimas, caprichosas, femeninas, feministas y otres. Todas unidas por un acto creativo que se despliega en un mapa de ruta.

Lo arbitrario nunca lo es tanto.

Narraciones para un futuro tangible.

Marina De Caro


Galería Nora Fisch (Avenida Córdoba 5222 - CABA)
Twitter: @Nora_Fisch
Instagram: @galeria_nora_fisch



Adriana Bustos nació en Bahía Blanca en 1965 y vivió gran parte de su vida adulta en Ciudad de Córdoba. Tiene una extensa trayectoria con más de 70 exhibiciones internacionales entre las que se encuentran Unsettled Landscapes, Bienal Site Santa Fe, USA (2014); The As-If Principle, Magazin4 Kunstverein, Bregenz, Austria (2015); y muestras individuales en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, España (2017) y próximamente en la Fundación Klemm, Buenos Aires. Bustos ha sido invitada a participar en la Bienal de Sarjah 2019. Sus obras se hallan en las colecciones del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Fundación ARCO IFEMA, Madrid, España; Museo de Arte Contemporáneo de Medellín, Colombia; Museo de Arte Contemporáneo de Lisboa, Portugal; Fundación Asiacity, Singapur; Fundación Casa di Rizparmo, Modena, Italia, entre otras numerosas colecciones públicas y privadas


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