Dolores Zinny, Juan Maidagan, Narcisa Hirsch y Conceptualismos Latinoamericanos en Henrique Faria

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Dolores Zinny y Juan Maidagan son conocidos internacionalmente por intervenciones site specific en el espacio urbano alterando la arquitectura de edificios emblemáticos para generar nuevas miradas sobre dichos espacios. No obstante, la dupla radica su metodología y proceso de trabajo en la exploración de la inespecificidad de las cosas, modificando y traduciendo los sitios para así revelar el carácter arbitrario de toda forma, de toda designación y, en general, del acto creativo. Presentando obras de los últimos diez años, Moción permite entender las raíces locales y el carácter necesariamente migrante, es decir traducido, de gran parte de su obra y de su pensamiento.

En sus obras textiles, los artistas exploran nociones de identidad y autoridad detrás de estandartes y edificios históricos, así cuestionando la naturalidad de su relación con un territorio y una historia, y las relaciones de poder detrás de dichos emblemas. Asimismo, una serie de telas reinterpreta el horizonte pampeano forzando los límites entre figuración y abstracción cuestionando así la imagen como signo de la realidad, y pensándola, en cambio, tan arbitraria como la nomenclatura geográfica. Esta inequidad entre las palabras y las cosas es aún más explícita en las obras de papel, que trabajan sobre la infidelidad en la transferencia de ideas en toda influencia artística y toda traducción literaria.

Zinny y Maidagan conciben esta exhibición en su país de origen no sólo como un regreso, sino como una oportunidad para realizar una relectura de su trabajo o la reorganización de un índice. La traducción es un proceso que necesariamente requiere una traición, pues siempre existe una modificación de sentido en el pasaje de un lenguaje a otro. La migración también lo es, pues el expatriado siempre se encuentra a mitad de camino entre el origen y el nuevo destino. En su reinterpretación abstracta de edificios, formas y lugares, Zinny y Maidagan renombran, traducen y resignifican el sentido como sólo un migrante, simultáneamente dentro y fuera de dos culturas, puede hacerlo.



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Sala S | Narcisa Hirsch, una pionera del videoarte experimental (1967-1974)
Sala E | Conceptualismos Latinoamericanos. Obras sobre papel, 1964-1987



Las tres muestras podrán verse a partir del miércoles 29 de agosto de 2018 a las 19 hs en Henrique Faria Buenos Aires (Libertad 1628 - CABA) @hffabuenosaires
Instagram @herlitzkafaria


Narcisa Hirsch nació en 1928 en Berlín pero desarrolló su carrera artística en la Argentina a partir de los años 60 cuando tomando las ideas del “Living Theater” (la escuela alternativa fundada en 1947 por Judith Malina que explotó en el underground de Nueva York en 1960) se convirtió en una referente del happening en Buenos Aires. Marabunta (1967) es una de las obras más destacadas de ese período. Para el estreno de la película de culto Blow up (Michelangelo Antonioni), Hirsch presentó en el cine Coliseo un esqueleto gigante cubierto de comida con palomas y cotorras vivas. La documentación en fílmico del proceso creativo y posterior consumación del happening fue el comienzo de su acción como cineasta experimental. Este filme de casi ocho minutos realizado en 16 milímetros es la pieza central de la muestra. Alrededor se disponen otros registros como Come out (1971) que trabaja la imagen en relación a una pieza de Steve Reich; Retrato de una artista como ser humano (1973) que registra las acciones que Narcisa llevó adelante en sociedad con Marie Louise Alemann y Walther Mejía y Bebés (1974), cortometraje que adquiere nuevas lecturas a partir del debate por la sanción de una ley de aborto legal y gratuito en la Argentina. El cine de Narcisa Hirsch es heredero de las experiencias con la imagen llevadas a cabo por el surrealismo (Buñuel, Dalí) y la escuela Bauhaus (Richter) que fueron retomadas por Jonas Mekas y el New American Cinema. Los filmes que se exhiben en la galería Henrique Faria son testimonio de una vanguardia del cine con pocas posibilidades de proyección en Buenos Aires a la que adherían Claudio Caldini, Horacio Vallereggio y Juan Villola, entre otros. A propósito de esta escena la misma Hirsch escribió: “La libertad de trabajar con muy poca plata es la libertad de no tener que vender, es la libertad de trabajar casera y artesanalmente, sin grandes equipos y escenarios. Ni apremio de tiempo. Cada uno elige su tiempo y su espacio. Por eso y por todo lo demás, el cine experimental es un arte subversivo, más que el cine documental o político”.


Finalmente, la sala E (Estudio y Experimentación) presenta una selección de obras en papel producidas entre 1964 y 1987 por referentes del conceptualismo latinoamericano. El punto de largada es El día en que amanecí muerto (1964) de León Ferrari, pieza temprana de sus cuadros escritos que desarrolló en paralelo al resto de su obra hasta sus últimos días. En la misma muestra se presentan obras que testimonian dos acciones clave de Nicolás García Uriburu y Marta Minujín. Una fotografía intervenida de la coloración del gran canal de Venecia que hizo García Uriburu en 1970 y cuatro fotografías vintage, una heliografía y tres videos que registran la instalación Obelisco acostado que Minujín presentó en la Bienal de San Pablo en 1978. La muestra reúne además obras de Guillermo Deisler (Chile), Artur Barrio (Brasil), Fernando 'Coco' Bedoya y Rafael Hastings (Perú) y los argentinos Mirtha Dermisache, Elda Cerrato, Susana Rodríguez, Leandro Katz y Horacio Zabala.
Con estas muestras de alcance global, la galería Henrique Faria pone su espacio en la órbita de Art Basel Cities, evento sobresaliente del calendario 2018.

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