Recursiva Artista de Carlos Huffmann en Constitución

const-julio18--.jpg

La impresora suena en el otro cuarto, imprimiendo una grilla múltiple de mapas de la sala. Al rato, Huffmann busca las hojas con las sutiles geometrías de los planos, agarra la birome azul y la suspende sobre el espacio de hoja delimitada por rectas grises. Paredes, columna, escalera. Está buscando un garabato, su garabato, gesto prisionero en el blanco A3. Concentra toda su energía entre los
momentos finales de la birome y la superficie del papel. Ese interregno rebosante de movimiento y tinta. Como un río. En contra de la forma vacía. No se quiere una forma que ilustre lo que se piensa, sino que la encarne.

Habla en términos de direcciones, curvas, rectas; línea, continua, discreta, posibilidades y accidentes… línea. Dibujo. Línea, entonces, dibujo. La línea es innata, es el registro más primero que desarrollamos. Es la testigo, es movimiento, tiempo, es medida. Nos volvemos más diestros y nos enseñan
líneas más complejas. Conjuntos de. Ordenadas y de formas particulares, letras y números. Une cosas o puede dividirlas, mapas, países limítrofes, tutti frutti y ta te ti. Por sus características inherentes encontramos dibujos por doquier, incluso desde los mismísimos comienzos de la historia del arte. En su mayoría subyugado a otros materiales: el dibujo como plan, como croquis o boceto.

Y sin embargo… el dibujo en 2018, Buenos Aires. Estamos acercándonos al casi siglo y medio desde, por un lado, el agotamiento de posibilidad de venta de obras de arte históricas, y de la aparición de la fotografía, por el otro. En ese entonces, arte moderno y cambios de paradigma que amplían la cancha de juego, nuevas imágenes posibles. Hoy, el dibujo como técnica no solo dejó atrás su complejo de inferioridad impuesto, sino que se convierte en algo inmaterial. Ya no está encadenado a ciertos materiales, papel y lápiz, sino que se emparenta con tejer cierto tipo de relaciones en lo que vemos. Y en lo que hacemos. Miramos de manera lineal. Dos ojos, pero un solo punto a la distancia, las profundidades. Recorremos y acariciamos las superficies. Ir por la calle y encontrarse con objetos perdidos o abandonados. Huffmann elige algunos por sus formas y colores, por ser testigos de algo otro, más grande.

Está pensando en un espacio donde estos elementos floten en contra de la fuerza de gravedad. Que nieguen el paso y el peso del tiempo. Desecho humano transfigurado en abstracción.

El dibujo y Carlos. Adolescencia e historietas, dibujos animados, animé y manga. Hormonas libres de solemnidad en el hacer, en la construcción de mundo propio. En los márgenes de hojas rayadas y cuadriculadas, hojas A4 y papel de calcar. Superficies descartables que sin embargo perduraron.
Tiempo libre y dibujar, hablar y dibujar, comer y dibujar, estudiar y dibujar, pensar y dibujar, dibujar y dibujar; acción continua telón de fondo. ¿Cuánto habrá ya dibujado, miles? Tantos. Tanta. Tanta información. Tanta racionalidad. Tanta lectura. Tantas capacidades. Tantos roles. Tantas posibilidades. El dibujo y la cabeza de Carlos.

En la intersección de Constitución y Pasco, subsuelo, nos encontramos con un anticiclón tropical. Un algo que unió a un puñado de personas, cada una con sus historias y recorridos en esta esquina multidirección. Juventud y experiencia potenciándose como una batería eterna. El conjunto vacío abierto que apenas ondea, estandarte celebración del movimiento continuo que es estar vivxs: renovación. Recursiva. Muestra de dibujos sobre el dibujo y sobre el artista, y sobre el medio, y la persona, y lo macro lo micro lo intermedio. En contra de la mirada vacía, la que cree que sabe y cuyas propias estructuras construidas en base a experiencias anteriores la ciegan. Sucesión constante de
movimientos de lo esperado, torsiones del supuesto. Para dejarse invadir por mundo y deseo condensado. Intensidad y potencia.

Laura Ojeda Bär (Curadora de la muestra)


Inauguración Miércoles 4 de Julio de 2018 a las 18 hs en Constitución Galería (Constitución 2200 - CABA)

compartir