Guido Yannito en el libro "Recetas" - Las mejores sugerencias para mirar arte contemporáneo. Volúmen II

En este libro "Recetas. Las mejores sugerencias para mirar arte contemporáneo. Volumen II" conviven diversas voces, gustos, opiniones, motivos, costumbres, manías, herramientas, consejos y sugerencias de artistas, curadores, periodistas, docentes y diseñadores que buscan ayudarnos en la ardua tarea de mirar arte contemporáneo.

La edición fue creada con el fin de proporcionar material de apoyo a los visitantes del Museo de arte contemporáneo de Rosario (Macro).






La experiencia del trabajo diario nos permitió comprobar que el público se encuentra muchas veces en un estado de incertidumbre, disgusto o indiferencia al enfrentarse a las obras de arte. Al reflexionar sobre estas cuestiones nos preguntamos: ¿qué buscamos cuando nos paramos frente al arte contemporáneo? ¿Cómo se mira una obra? ¿Es necesario que la obra sea comprendida?

Para ensayar posibles respuestas invitamos a distintos actores del campo cultural a crear un “pequeño recetario”, a modo de guía, donde pudieran transmitir su particular forma de mirar una obra, no como una fórmula a imitar —única y exacta—, sino como una posibilidad entre tantas.

El hecho de sumar voces y opiniones pone de manifiesto la particular condición del arte: no existe una única interpretación, sino múltiples lecturas. Estas lecturas fueron publicadas bajo el nombre de Recetas en hojas coleccionables que estuvieron a disposición de cada visitante para acompañarlo en su recorrido por el museo. Recetas se fue conformado a través de consignas, preguntas y afirmaciones que intentan —mediante la mirada subjetiva de su autor— tender puentes entre el público y las obras.


Guido Yannito

Nunca fui muy bueno para cocinar ni para seguir recetas, leo por lo alto y siempre me salto algunos pasos. Mirar arte contemporáneo es, al igual que la gastronomía para los mejores cocineros —creo yo— una cuestión de ojo, o a ojo. Y para ajustar la mirada hace falta práctica… como en todo, ¿no?

Después de ver algunas muestras en estos días, volví a hacerme la pregunta ¿cómo veo una obra de
arte? En principio se trata de una acción que todos podemos hacer.
Una obra aparece para crear un diálogo con quien la está viendo, y ese es el momento en el cual sucede el arte. Las obras se activan con la mirada. El desafío está en la manera de encarar ese encuentro. Al igual que otras artes, las visuales se han ido complejizando y sus fronteras se han diluido, permitiendo que muchas experiencias sean consideradas hoy arte, aunque no necesariamente estén vinculadas con el virtuosismo o el desarrollo técnico.

Esta ampliación se fue dando a la par de procesos históricos. Lo que quiero decir aquí, es que el arte no está separado del mundo sino que su desarrollo está en consonancia con lo que sucede alrededor, sin llegar a ser un reflejo, sino que es más bien una especie de diálogo entre el mundo, las cosas y las personas.

Una obra es un misterio; en ella operan niveles de entendimiento, sentido, intelecto, intuición, tanto
por parte de quien la hizo como por parte de quien la ve. Un misterio, según el diccionario, es algo que
no tiene explicación. Está ahí, sucede. Pero a veces no es fácil enfrentarnos con algo que no termina de explicarse. Esto pasa porque estamos acostumbrados a tratar de entenderlo todo, somos animales curiosos y creemos que entendiendo todo podemos controlarlo. El arte se escapa un poco de esa lógica. En lugar de darnos respuestas, nos hace preguntas. Las mías, casi siempre son las mismas ¿por qué el artista decidió esto y no aquello? ¿Qué operaciones están en juego? ¿En dónde pasó esto? ¿Qué material es ese? ¿A qué se parece? ¿Cómo se relaciona una cosa con otra?…

Cada pregunta que nos hacemos es capaz de develar pistas para encaminarnos hacia ese misterio.
Preguntarse ¿qué significa esto? o ¿qué quiso decir el artista?, son preguntas que suponen una respuesta unívoca; en cambio las respuestas que vamos encontrando cuando estamos frente a una obra pueden ser múltiples, temporarias y muchas veces equívocas. Octavio Paz, en su libro El mono gramático, hace una analogía entre el lenguaje y el proceso de escritura con una selva, como si ésta fuera algo viral, expansivo y enmarañado: una espesura.

El arte podría ser una ciudad perdida en esta selva. Y las preguntas senderos que vuelven a abrirse todo el tiempo. Un camino hacia esa promesa de ciudad.




La publicación cuenta con recetas imperdibles de: Aurelio García, Mele Bruniard, Jorge Tirner, Marcela Cabutti, Eugenio Ampudia, Tulio De Sagastizábal, Lila Siegrist, Eva Grinstein, Irina Garbatzky, Emma Zelicovich, Marie Orensanz, Laureano Mon, Edgar Tula, Liliana Porter, Verónica Gómez, Gustavo Sala, Laura Spivak, Juliana Iriart, Rubén Chababo, Esteban Álvarez, Pauline Fondevila, Norberto Puzzolo, Sandro Pereira, Lara Marmor, Leandro Arteaga, Guido Yannitto, Lucas Mercado, Marcela López Sastre, Cintia Clara Romero, Colectivo Catenaria y Martín Sastre

Ediciones Castagnino+macro
Avenida Pellegrini 2202, Rosario · Argentina
MAYO 2016
ISBN 978-987-29180-5-7
por Ediciones Castagnino+macro, 15 de Junio de 2018
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Crudo