La primera muestra individual de la artista Ivana Vollaro

Una rosa. Ivana Vollaro en Hache - galería de proyectos de arte contemporáneo desde el miércoles 2 de mayo de 2018 hasta el sábado 9 de junio de 2018.


Una rosa, es una - primera exhibición individual de la artista Ivana Vollaro con curaduría de Santiago García Navarro en la galería.






En el centro de cada una de las imágenes que componen la muestra de Ivana Vollaro hay un vacío.
No el que toda idea artística obliga a atravesar para formarse, sino una imagen previa, por nacer,
pero que no nace. Una casi imagen que, aunque está en el centro, permanece en segundo o tercer
plano.

Por ejemplo: una frase que, al quedar trunca en el momento justo, disemina y a la vez deshace sus
muchos posibles sentidos; o una declaración política que asoma en los intersticios de un mensaje
programado simplemente porque consiste en la negativa a responder; o un nombre que sintetiza
todas las referencias de un sistema de signos sin haber sido incluido hasta entonces dentro de ese
sistema.




Esta muestra es el resultado de una indagación en las formas en que Ivana crea una mirada propia
editando realidades. En el producto de esas capturas, ella introduce cambios casi imperceptibles
que, a veces, consisten en señalar lo latente o la inminencia de algo, y otras, lo que está reprimido o
lo que es sustraído del saber general.

Con estrategias que proceden de sus ancestros Marcel Duchamp o John Cage, Edgardo Antonio
Vigo o Juan Carlos Romero, interroga sucesos contemporáneos y, en medio del proceso, encuentra
la contemporaneidad de esas viejas estrategias. Ivana Vollaro desarrolla su práctica artística en
distintos soportes como fotografía, video, objeto, audio, performance, instalación, piezas site
specific, publicaciones y libros de artista.




Inauguró el Miércoles 2 de mayo y se puede visitar hasta el 9 de junio de 2018hen Hache (Loyola 32 CABA) @hachegaleria







Preguntándonos con Ivana cómo iba a ser esta exposición, ella terminó por mostrarme una cantidad
de obras que tenía desperdigadas por ahí, ya resueltas o a medio hacer y, en uno o dos casos,
simplemente abocetadas. (De todas, la mayoría inéditas, una que otra modificada o “asistida”, quizás
alguna ya expuesta tal cual). Llegado cierto punto, pudimos reunir las imágenes de todas esas
piezas sobre el piso de su escritorio y, volviendo a mirarlas una por una, concluimos que tenían en
común un patrón invisible. Habíamos empezado por trabajar con la posverdad, noción que a Ivana le
interesa desde hace un tiempo, pero al final entendimos que ceñirse a un tema trababa más de lo
que permitía descubrir, y que lo mejor era cambiar de táctica. Fue en ese clima que apareció el
patrón.

Ahí está por ejemplo el arbusto que se mueve sin que sepamos cómo, primer arbusto móvil conocido
de la historia. Al ver el microvideo otra vez, nos pareció que más importante que el arbusto era lo
que éste tapaba, y los efectos de ese ocultamiento. Después, las chapas con las advertencias
“completo” y “hay lugar”. Más allá de que los mensajes se contradijeran, ¿no apuntaban a lo mismo,
si se consideraba como realmente determinante el fondo neutro e igual en el que se inscribían? Uno
y otro sugerían el plano, el lote, el territorio, la dimensión –real, imaginaria o ficticia– donde lo vacío y
lo lleno se alternan, como en la marejada.





Y qué decir de la no respuesta al mensaje grabado que pide especificar el sexo de quien llama, y la
consiguiente suspensión de la lógica del mensaje y del sistema en el que éste funciona, pero, sobre
todo, la súbita referencia a un tercero indefinido y hasta entonces impensado. O de la serie de pinturas
de distintos autores y fechas, casi indistinguibles entre sí, tomadas del mismo libro fotocopiado
de Giulio Carlo Argan que a Ivana le sirvió de guía no en sus estudios universitarios de historia del
arte –difícilmente hubiera podido–, sino en la maceración de un modo de ver y de imaginar que
Argan no había contemplado. O de las emisiones de partidos de fútbol que sólo muestran a los
hinchas en las tribunas, origen de una tendencia que hará que un futuro noventa por ciento de los
espectadores de todo el mundo (felices desahuciados) imaginen lo que no puedan ver. O del verso
de Gertrude Stein (“Sacred Emily”, 1913) que da título a la muestra, y que apareció escrito en la calle,
pero trunco, tal vez porque el copista evitó así la autoridad policial. ¡Superior circunstancia! O del
brazo del obrero que de pronto dio signos de rebelarse, rebelión inicial, comienzo de un cambio.
(¿Qué rebelión, qué cambio, acaso se dirige a nosotrxs?).

Y de Copacabana, que de todos los carteles luminosos de su tipo, tan comunes hasta hace no mucho en la legendaria playa de Rio de Janeiro, es el único que lleva el nombre mágico, sintetizando y a la vez abstrayendo todas las historias, gestos y códigos del lugar. ¿Qué más vacío, entonces, o qué más lleno de posibles, que un imaginario? En contrapunto, el still de Now, Voyager (Irving Rapper, 1942), en el que vemos a los que ven, pero no lo que están viendo (y por eso nos atrapa, porque nos pone frente a un campo expandido incomparablemente mayor que la mayor panorámica de la playa carioca).




El vínculo entre todas estas piezas –al final quedó claro– era su poder de remisión. La capacidad de
invocar una exterioridad, aunque sea hacia dentro de unx mismx. ¿Qué no-mundo o no-mundos son
señalados en ese despliegue/repliegue, y dónde se encuentra, entre esos no-mundos, el/la que dirige
hacia ellos nuestra atención? Lo más sutil, parece decir Ivana, son los modos, nunca iguales, en que
la propia realidad nos convoca cada vez a comunicarnos con lo que todavía no existe, con otras
formas de entender lo que todavía no está o nunca estará. Sutiles construcciones alternativas que la
propia realidad produce, potencial de desplazamientos, espacios de lo irreal en lo real, y que la artista
señala, casi únicamente señala. ¿Cómo salir de la imagen?, parece preguntar ella. ¿Qué tercero
impredecible puede surgir en el infradelgado diferencial entre el secabotellas de Duchamp (que
conocíamos) y la sombra del secabotellas de Duchamp (que gracias a Ivana vemos por primera
vez)? La obra, si es que hay alguna, flota entre lo que vemos y lo que no vemos.

Santiago García Navarro



Ivana Vollaro nació en Buenos Aires, Argentina en 1971. Vive y trabaja en Buenos Aires. Estudió Artes en la Facultad de Filosofía y Letras (1993-1997) y Derecho (1989-1992) en la Universidad de Buenos Aires. Recibió la Beca Fundación Antorchas para estudios en el exterior (2003-2005) y el Premio de curaduría otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte (2006). En 2012, recibe una beca para el programa Universidade de Verão en la residencia Capacete, Rio de Janeiro. A principio de los ´90 asiste al taller de Mirtha Dermisache. Entre 1997 y 2008 colaboró con el proyecto Vórtice Argentina, organizando encuentros de poesía visual, experimental y sonora. Participa en festivales y bienales de poesía experimental y publica trabajos en libros y revistas nacionales e internacionales. Desde 2003 envía mensualmente por correo electrónico su proyecto Crónicas Visuales. Entre sus exhibiciones individuales se destacan: Sala Vip (2013) y Limites e deslizes (2009), ambas en Galería Laura Marsiaj, Río de Janeiro, Brasil; Vermello, Galería Vermelho, San Pablo, Brasil (2008); X-Tudo, Centro Mariantonia-USP, San Pablo, Brasil (2007). Su obra ha participado de múltiples exhibiciones colectivas (selección): El mundo cabe en una obra, Bienalsur, Memorial de América Latina, Sao Paulo (2017); Lo firme en el centro encuentra correspondencia, HACHE Galería, Buenos Aires (2017); Poéticas Oblicuas, Fundación Osde, Buenos Aires (2016); Oasis, Espacio Dixit, Arteba, Buenos Aires (2016); Ocupaciones raras, Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile (2015); Casi lo mismo. Alrededor de la traducción, Museo del libro y la lengua, Buenos Aires (2015); Cromofobia, Museo de Arte Contemporáneo, MACBA, Buenos Aires (2014); Recorridos descentrados. Un espacio para la obra que no tuvo lugar, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires (2014); Segundo piso por escalera. Gran ventanal con vista al río, Fundación PROA, Buenos Aires (2014); Ensayos y desvíos, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires (2010); 7ª Bienal del Mercosur, Porto Alegre, Brasil (2009); Las comisuras de la boca, Fundación PROA, Buenos Aires, Argentina (2009); 150 (poEticos) mts, Centro Cultural España-Córdoba, Córdoba (2007); Poéticas, MACRO - Museo Arte Contemporáneo de Rosario, Argentina (2006). Entre sus ediciones de artista se destacan: Réplica [replica], Editora Paréntesis, Florianópolis, 2016; Listas, con Juan Carlos Romero. Edições Tijuana; Galeria Vermelho, São Paulo, 2013


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