Una comunidad imaginada

Una comunidad imaginada. Jorge Gamarra, Gustavo Marrone, Erica Bohm, entre otros, Marcela Sinclair, Aimé Pastorino en Casa Nacional del Bicentenario desde el viernes 23 de marzo de 2018 hasta el domingo 29 de abril de 2018.

Una comunidad imaginada pero absolutamente material. Un encuentro de obras plurales pero contemporáneas, construidas con materiales tan diversos como aerosol, tinta, óleo, acrílico, asfalto, vidrio, acero, cortes láser, papel de arroz, gaza, cuadernos, tintas y muebles. Son más de 130 obras las que se exponen, seleccionadas en el Concurso de Artes Visuales 2017 del Fondo Nacional de las Artes.

Eduardo Stupía, en compañía de Gonzalo Maciel y Luciana Olmedo, curaron esta comunidad de seres que devienen una producción de sentido colectiva, panorama de lo que está sucediendo en los talleres, estudios y laboratorios de los artistas argentinos. Y lo que está sucediendo es de una riqueza asombrosa y de una multiplicidad hermanada.




La decisión de generar obra en un país tan complicado (en relación a la falta de financiamiento y políticas públicas de apoyo a los artistas, así como de empresas privadas que colaboren activamente en la producción de obra de los artistas) es el primer dato a tener en cuenta. Stupía, director del FNA, contó que se presentaron más de 3000 obras al concurso.

Si lo que vemos es lo que nos mira ¿Qué están mirando los artistas argentinos, qué imaginario colectivo conforman entre estos artistas? Fantasmas, agua, altares, latas, bosques, criadero de truchas, cuadernos, montañas, geometrías utilitarias, pensamientos, naturaleza. También hay situaciones y actos: ejercicios para no extrañar, sistemas de tránsito y reescritura, fuerza sobre esfuerzo, pacto social, intrusos en el paraíso, ente otros.

El paisaje es rizomático pero aún así hay un hilo generado por la curación, y cierto semblante de época, que permite reconocer en el espacio afinidades pictóricas y/o conceptuales. A veces de forma más contundente, otras a través de fragmentos de obras que dialogan con otras. “¿Qué es el arte nacional hoy? ¿Existe una identidad?” Se preguntan Eduardo Stupía y Luciana Olmedo en el texto curatorial: “¿Cómo pensar el presente de su historia y su influencia en la creación de obras contemporáneas? Grandes debates han tenido lugar en torno a estas preguntas, ya sea que se busque el origen del arte nacional dentro de la atmósfera europeizante que reinaba hace más de doscientos años, o que se lo piense como resultado del proceso de hibridación de lo uno con lo diverso. De un modo u otro, el arte contemporáneo -aquí, allí- constituye hoy una forma de ser y de estar en el mundo, en tanto genera una comunidad de artistas para quienes el arte es una cuestión de producción intelectual y el mundo, la patria universal.”

La exposición, en la Casa del Bicentenario, está divida en categorías metafóricas, proponiendo un recorrido, una cartografía que excede los soportes y las técnicas y que invita a caminar por universos: Contemplación (Caffarone, Croceri, Carambia, Guerrero,Imola, Rodriguez, Carucci, Sinclair, Rossini, Iasparra, Terán, Pappalardo, Ortega, Idelson, Maggiori, Mut, Wainer, Orazi, Dahn); Vida Privada (Herrera, Ruete, Marrone, Renzo, Aybar, Dana, Ressia, Fast, Jigena, Pestarino, Blanco, Grosman, Brocke, Paredes, Lemes, Ullua, Ostera, Blasina, Giménez, Colombo, Kadiajh, ; Universos Alternativos (Pereyra, Parrotta, Valdez, Soler, López, Domínguez, Paiva, Zuñiga, Bohm, Di Toro, Klarich, Erlijman, Zambón, Kampelmacher, Beccar, Scherer, Romano, Sucari); Imagen del Mundo (Pastorino, Zenteno, Romero, Maggi, Strada, Carrera, Torcello, Marchetti, Hechen, Malmstrom, Matute, Pereyra, Leborans, Miño, Argañaz, Pecci, Stolkiner, Naftal, Nerone, Jalowski) ; Fetiche ( Estol, Seguy, Iriarte, Boer, Figueroa, Cantini, Szalkowicz, Bausili, Cortés, Herrera, García, Crovetto, Azar, Compá, Añeli, Salinas, Quesada); Restos, Marcas y Huellas (Authier, Caiazza, Balajovsky, Fernandez, Martella, Lanzi, Pruden, Pastorini, Segura, Fernández, Aldazabal, Rigozzi, Ferrari, Quiles, Dubner, Ciochini, Dompé, Vega).

Pensar lo contemporáneo, a través de sus propios artistas, es una de las invitaciones más seductoras. Si los androides sueñan con ovejas eléctricas ¿con qué soñamos hoy nosotros? Como escribió Giorgio Agamben, ser contemporáneos es ser puntuales en una cita a la que se puede solo faltar. Los artistas tensionan, sólo pueden producir inmersos pero tomando distancia, con conciencia plena de la oscuridad y aún así, creando nuevos sentidos. Bien cerca y bien lejos.

Eugenia Viña



Hasta el 29 de Abril de 2018 en Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985 - CABA) @CNBLaCasa

Ir al texto curatorial de la muestra

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