Una investigación en torno a la imagen fija y sus posibilidades de expansión

Mientras estoy durmiendo . Nino Cais en Gachi Prieto desde el miércoles 4 de abril de 2018 hasta el sábado 5 de mayo de 2018.

El artista brasileño Nino Cais presenta su nueva exhibición individual en la galería Gachi Prieto. Luego de su participación en el consulado de Brasil en Madrid en el marco de Arco Madrid, el artista desembarca en Buenos Aires para realizar una instalación específica en el nuevo espacio de la galería. Las piezas que integrarán la exhibición continuarán con su reciente investigación en torno a la imagen fija y sus posibilidades de expansión. El artista viene realizando una serie de collages donde investiga la corporalidad de las imágenes a través de la geometría y su estructura interna. Cais sostiene que toda imagen es un cuerpo en movimiento latente, su interés radica en explorar las cualidades sensibles de ellas y expandir su composición.

El artista utiliza como fuente primaria una serie de postales e imágenes tomadas de enciclopedias y libros de historia del arte universal. De este modo, se pregunta por el sentido de esas imágenes y sus nuevos significados en un mundo atravesado por el libre mercado y la globalización.





1/ La gloria del arte está en volverse una forma extraña ante nosotros. Alcanza con tan poco…
No hace falta colgar grandes estructuras metálicas realizadas por asistentes mal pagos, ni utilizar
softwares espasmódicos que inventan formas de dos colores, ni enchastrar muñecos, módulos y
toda la sala para parecer excesivo. El exceso es verdadero en el momento donde la sensación
revive por un segundito y dice que las cosas no son tan así. Como acá, en esta sala pasa eso. Hace
un tiempo que le digo a todo esto Arte Chico, un arte que pone su fuerza en liquidar los lenguajes
con prudencia, sin alharaca. Arte chico es también una idea literal. Alcanza con ir, por ejemplo, a
ver el retrato que Henri Rousseau hizo de su padre y que está colgado en el primer piso del Museo
Nacional de Bellas Artes. Rousseau hacia arte chico de manera exponencial, por varios costados de
su vida, de su estilo, de su forma de ver y de su manera de pintar.

2/ Hay obras que tienen el centro ladeado. La humildad de su prepotencia está en distinguirse por
lo que tiene de normalidad. Puede pasar desapercibida en el pensamiento de las bienales pero le
achaca al espectador paseandero de la ciudad una sensación: “mirá, capaz que alcanza con cortar
una hoja mal. Cortarla mal es cortar con estilo”. El espectador piensa en el mal y sabe que
cualquier técnica está dotada de tiempo y de estrategias discursivas o culturales para que se
realice así, naturalmente. Porque no sabemos por qué agarramos una tijera como la agarramos.
Pero podemos agarrar para el lado de la superficie que nadie agarra. Nino le da para adentro a los
materiales, los explota y los envuelve. La cáscara del material es también la de la imagen, que abre
un surco en sí misma, para alcanzar el efecto de un embrujo. Todo esto con nada, con casi nada: la
foto de una revista de arte, las uñas, alguna regla, un poco de pegamento y algo que corte.

3/ Estamos en la manifestación de una tensión entre adentro y afuera que no se resuelve. Lucio
Fontana tiraba para atrás la tela, la radicalizaba. Por eso la punta de riel del arte del mirar para
adelante desde atrás está en su obra y tiene como una de sus estaciones al propio Nino, a Lygia
Clark o, en este país, a Max Gómez Canle, que desmarcaba los marcos de sus cuadros para que el
cielo rompa en falsa escuadra. Nino provee imágenes que vienen de acciones míticas. Imagino
tres. Una pala de punta hurgando en las imágenes ordinarias o en las tintineantes. Una guillotina
cortando por donde más nos duele. Una cara arrancada con la mano, como si Bacon hubiese
enloquecido doblemente sobre sus pinturas.

4/ Los sueños siempre terminan en el peor y en el mejor momento. Tienen la intensidad de un
mientras tanto. Bailan en su fuerza pasajera. Se ríen de la expectativa. Están despiertos en el
momento en que la cabeza duerme y el cuerpo no. En el momento en que hay un conflicto entre
ganas y mandato. En estas obras queda enterrada la clarividencia de la geometría y el arte
alternativo de las líneas y el color sopla para ordenar lo que tenemos para confesar aunque no nos
animamos. La aparición de las imágenes pobres para bien (chicas) del arte. La sorpresa de
encontrar volumen en el juego, ruido en la visión, descanso de los reflejos y una propuesta con
ritmo de definición: dormir es una manera de decir que se está haciendo algo que nos pertenece y
que contribuye a un mundo que solo nosotros conocemos, un territorio que por suerte nos cuesta
describir.

Juan Laxagueborde






Se puede visitar hasta el sábado 5 de mayo de 2018 en en Gachi Prieto Gallery (Uriarte 1373 - CABA)



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