El arte no puede completar la vida, pero tampoco sustituirla: puede, en todo caso, mostrar lo que falta

Entre dos citas. Leandro Katz en Henrique Faria desde el martes 6 de marzo de 2018 hasta el viernes 6 de abril de 2018.

Hegel: “Cuando la filosofía pinta con tonos grises, un aspecto de la vida ha envejecido y ya no se puede rejuvenecer, solamente se puede reconocer: el búho de Minerva alza su vuelo a la caída de la noche”.

Guy Debord: “Cuando el arte se independiza pintando al mundo con colores brillantes, un momento de la vida ha envejecido y ya no se puede rejuvenecer con colores resplandecientes, solamente se puede evocar en la memoria. La grandeza del arte se torna aparente a la caída de la vida”.

Leandro Katz hace citas. Una de Hegel, una de Debord. Seguramente no ignora que hacer citas de es inmediatamente citarse con.

Una cita, claro, puede salir bien o mal. Muchas citas son actos fallidos. No por ello son, sin embargo, necesariamente fracasos. Al contrario: entre una cita y otra, hay un espacio (incierto) y una secuencia (enigmática) que pueden ocuparse con formas (el espacio) o desplazarse con preguntas (el enigma).




En cuanto a la secuencia, parece evidente: la filosofía llega demasiado tarde a la vida, la vida demasiado tarde al arte. También entre esos tres términos (vida / filosofía / arte) hay demasiados espacios. Cómo soldarlos es el mayor de los enigmas. Por eso no queda otro remedio que entreverar las citas: enmarañarlas con líneas cruzadas que alteren la primera lectura, la evidente.

La cita de Hegel tiene su pequeña historia. En su juventud, el filósofo de Jena la toma en préstamo -la relee, la reinterpreta- del poeta de Weimar, Goethe: “Gris es la teoría, pero verde es el árbol de la vida”. Más tarde, Marx la usará a su vez para generar sus propias marañas en busca de fusionar la vida con la teoría (tarea aún incompleta, como sabemos).
La cita de Debord tiene una historia mucho más larga: en cierto modo, toda la historia de las formas dominantes del arte occidental, que privilegiaron la “independencia” sobre la vida. Que quemaron los códices antiguos de los “otros” (allí donde la vida se cifra inmediatamente en unos misteriosos glifos) para que lo único visible fueran esos nuevos colores resplandecientes. Que por tener ese brillo no vacilaron en borronear la vida de grisura. Más citas: Adorno: “El espíritu burgués aspira a una vida ascética y un arte voluptuoso; pero, ¿no sería mejor lo contrario?”

Katz lo sigue intentando. Una vía, entre la telaraña de citas y la reconstrucción (por única vez, y de modo oscuramente conjetural) del códice quemado, es -volvimos a la secuencia- la serie, arrojada hacia el horizonte, de las fases de la luna. Ese movimiento, el de la transformación de unas fases en otras, es perpetuo, infinito. Al mismo tiempo, es una repetición. ¿Se repite el infinito, se mueve la repetición? Tal vez haya que pensarlo de otra manera: puesto que entre las distintas fases hay círculos vacíos, se puede conjeturar (oscuramente, desde ya) que la secuencia no está terminada, no puede terminarse; hay todavía fases en estado de potencia, “conjeturales”. El arte no puede completar la vida, pero tampoco sustituirla: puede, en todo caso, mostrar lo que falta, tanto en el arte como en la vida. Puede ironizar, no sin ternura, sobre la oposición (de espíritu tan burgués) entre el arte y la vida, entre la repetición y el infinito. Última (lo juramos) cita: Kierkegaard: “La condición de una auténtica repetición es que aparezca como novedad”.




Así, el alfabeto -que deberemos construir: Katz no da nada por terminado- de las cosas que vendrán, se puede ir dibujando sencillamente, como con lápiz y acuarelas.
No será, totalmente, ni escritura ni imagen, sino el rebus, o el jeroglífico de nuevo tipo, que desdibuje las distancias -todavía rígidas, aunque algunas formas del arte actual pretendan disimularlas: pero Katz no es actual, es potencial- entre arte / vida / filosofía (Katz es potencial, y astuto: incluye una tercera cita implícita, esa de las “distancias irrepetibles”: Benjamin).

Entre dos citas, entonces, hay muchas otras, interminables, citas. La primera -la principal- es la cita con la historia que se teje y desteje (la obviedad de la metáfora de Penélope no debiera inhibirnos) entre ellas. El arte, quiere decirnos Katz, es -debería ser- una modesta proposición para que esa historia se transforme en la de la emancipación de la mirada, sustraída a los encandilamientos de esos colores resplandecientes que agrisan la vida (¿cuándo aprenderemos que la “sociedad del espectáculo”, o “la industria cultural”, o los “mass media”, son entidades demoníacamente metafísicas?).

Quizá esa sería una manera de que el arte empujara al búho de Minerva para que llegara a tiempo a la cita. Pero el arte no puede hacerlo solo. Katz, como decíamos, hace citas. Nos toca a todos cumplirlas.

Eduardo Grüner

Eduardo Grüner es Doctor en Ciencias Sociales y Profesor Consulto UBA. Fue titular de Sociología y
Antropología del Arte y de Literatura y Cine, Depto. de Artes, Fac. de Filosofía y Letras (UBA)





La muestra inauguró el 6 de Marzo y se puede visitar hasta el 9 de Mayo de 2018 en Henrique Faria Buenos Aires (Libertad 1628 - CABA) @hffabuenosaires


Leandro Katz Nació en Buenos Aires en 1938. Artista, poeta y escritor argentino, a mediados de los años sesenta, luego de un largo viaje por países latinoamericanos, sus textos se transforman en arte conceptual incorporando el lenguaje, la investigación antropológica e histórica, y la iconografía fotográfica y cinematográfica de hechos reales o imaginarios. Es autor de varios libros y libros de artista. Su libro The Catherwood Project en colaboración con Jesse Lerner, ha sido publicado recientemente por University of New Mexico Press. Ha realizado veintidós películas narrativas, no-narrativas y de instalación (su más reciente Un Amor por 3 o 4 Naranjas, 2015). Entre sus muestras recientes cabe mencionar Encuentros de Pamplona 72: fin de fiesta del arte experimental, Museo Reina Sofía, Madrid; Imán: Nueva York, Fundación Proa, Buenos Aires; Arrebatos, diagonales y rupturas, Fundación Telefónica, Buenos Aires (curaduría de Bérénice Reynaud), 10000 Vidas - Bienal de Gwangju, Corea del Sur; El Rastro de la Gaviota, Tabacalera, Madrid (curaduría de Berta Sichel); Un Viaje en Canoa, Henrique Faria Fine Art, Nueva York. Sus obras forman parte de colecciones nacionales e internacionales, entre las que destacan la del MoMA, NY; Museo de Arte Moderno, Buenos Aires; Museo Reina Sofía, Madrid; MUAC, México; MALI, Lima; Blanton Museun, Austin; Museum of Fine Arts, Boston; Pérez Art Museum, Miami, y Getty Museum, California. Ha recibido apoyo para sus trabajos de Fundación Guggenheim; NEA - Fondo Nacional de las Artes, USA; Fondo Hubert Bals, Holanda; y Fundación de Arte Cisneros Fontanals (CIFO), entre otros. Residió durante varias décadas en Nueva York, y en épocas mas recientes alterna entre una mansión en Hollywood y una torre de marfil en Buenos Aires. Con frecuencia se escapa de una y se baja de la otra.


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