Lo antiguo y lo actual, el pasado, el presente y el futuro por Ai Weiwei

Inoculación. Ai Weiwei en Fundación PROA desde el sábado 2 de diciembre de 2017 hasta el viernes 2 de febrero de 2018.

En Inoculación Ai Weiwei reflexiona desde la biografía personal y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el sujeto individual y el sujeto colectivo en el mundo contemporáneo. El artista juega entre lo antiguo y lo actual, el pasado, el presente y el futuro, denunciando siempre desde una óptica crítica una relación ambivalente con su país dividida por un profundo sentido de identidad derivado del uso de materiales, imágenes y técnicas tradicionales de la cultura china.






Radical de nacimiento / John L. Tancock (fragmentos)

Ningún artista contemporáneo es más conocido en el mundo entero que Ai Weiwei y, sin embargo, en China no se puede mencionar su nombre. Siguiendo su carrera a través de tres décadas, parece casi inevitable que este tenga que ser el caso, ya que en varios asuntos primordiales —la importancia de los derechos humanos, la libertad de expresión y lo que él llama “modernismo”— no ha vacilado. Hubo momentos en los que esto era menos aparente de lo que es hoy. Durante la década que pasó en Nueva York (1983-93) sus fotografías revelan una aguda percepción de lo que sucede en la política estadounidense, aunque no tenía poder para realizar ningún cambio.

Durante los primeros años luego de su regreso a Beijing en 1993 desvió esta convicción hacia canales artísticos pero siempre estuvo presente. Cuando Ai regresó a Beijing en 1975 —había crecido en la remota provincia de Xinjiang, donde su padre el poeta Ai Qing (1910-1996) fue enviado al exilio durante la Revolución Cultural (1966-1976)—, inmediatamente gravitó hacia el círculo de jóvenes creativos, personas de todas las disciplinas —poetas, cineastas, pintores y escultores— que estaban intentando establecerse en un clima cultural y político en el que todas las certezas de las tres décadas anteriores se habían esfumado. Las academias de arte que habían sido cerradas durante la Revolución Cultural reabrieron en 1978 pero el mundo oficial del arte tenía muy poco atractivo para las minorías con ideas afines que valoraban la autoexpresión por encima de todo.



Ai entró en la Academia de Cine de Beijing en 1978, junto a Chen Kaige y Zhang Yimou —que más tarde ganarían celebridad como dos de los más destacados directores de cine chinos—; y también participó del Muro de la Democracia donde el 5 de diciembre de 1978 Wei Jingsheng publicó un ensayo declarando que las "Cuatro Modernizaciones" propugnadas por Deng Xiaoping debían ser expandidas para incluir una quinta, llamada “Democracia”. El interés de Ai por las artes visuales comenzó hacia la misma época. Amigos artistas de su padre le habían brindado una enseñanza básica y, como miembro de una distinguida familia intelectual que había sido rehabilitada, tenía acceso a muchos libros sobre maestros modernos como Picasso y Matisse, que era algo extremadamente raro en la China de ese entonces. En su falta de experiencia y conocimiento, sin embargo, no era muy distinto a ninguno de sus contemporáneos.

Para el club de pintura underground Wuming (Sin nombre), había sido un acto de coraje durante la Revolución Cultural pintar paisajes y naturalezas muertas lo suficientemente pequeñas para ser escondidos en un bolsillo si un guardia de seguridad poco amistoso andaba cerca. En 1979, el pintor Huang Rui (n.1952) sintió que había llegado el momento para un enfoque más público. Con Ma Desheng (n. 1952), Wang Keping (n. 1949) y Qu Leilei (n. 1951), seleccionó un grupo de 23 artistas incluido Ai Weiwei que participaron en la primera exhibición del Grupo Stars (Estrellas), que fue considerada como el primer evento significativo en la corta historia del arte contemporáneo chino. Debido a que era una exhibición no oficial, las obras se colgaron en la reja que rodeaba la Galería de Arte de China (hoy Museo Nacional de Arte de China) en Beijing el 27 de septiembre de 1979 y atrajo a un público numeroso y entusiasta. Cerrada luego de dos días, la exhibición reabrió el 23 de noviembre en un lugar distinto. Una segunda exhibición Stars en la que Ai también participó se llevó a cabo al año siguiente dentro de la Galería de Arte China, del 24 de agosto al 27 de septiembre.



Creyendo en la autoexpresión luego de años en que ésta había sido suprimida como una indulgencia burguesa, los artistas pintaban en una variedad de estilos. Las acuarelas de Ai revelaban una preferencia por una manera colorida y expresiva. Cuando se le pidió que nombre a los artistas que más le importaban al Grupo Stars en ese momento, el escultor Wang Keping mencionó a Käthe Kollwitz y Picasso, una extraña pareja para un público occidental pero no para uno chino, para el cual Kollwitz había sido una figura reverenciada desde el tiempo del influyente escritor de izquierda Lu Xun.

Este periodo de idealismo juvenil no duró mucho tiempo. A la temporaria tregua en la censura que había permitido la breve existencia de Stars, el grupo fue objeto de una represión cultural, y Wei Jingsheng fue condenado a trece años de prisión. Ai estaba desilusionado: “Me fui porque los activistas de nuestro mismo grupo fueron encarcelados. La acusación era que eran espías de occidente, lo que era una pavada total. Los líderes del Movimiento Democrático fueron encarcelados por trece años, y todos conocíamos a esta gente, y todos nos pusimos como locos y hasta asustados, sabes, ‘este país no tiene esperanza'”.

Ai Weiwei llegó a los Estados Unidos en 1981 y vivió en Nueva York desde 1983 hasta 19937. Llegó con escaso dinero y pocas pertenencias, durante la mayor parte de la década siguiente se sustentó a través de una serie de improbables empleos temporarios, desde niñero a pintor callejero. Absorbió mucho de lo que estaba sucediendo a su alrededor—más por ósmosis que por contacto directo con artistas estadounidenses—, y estableció una actitud hacia el proceso creativo que estaba del todo formado cuando regresó a Beijing. No formó parte de sucesos clave como el movimiento de Arte New Wave de 1985 o la exhibición China/Avant-Garde de 1989, en el Museo Nacional de Arte de China en Beijing. Aunque el conocimiento chino acerca de los sucesos en el arte contemporáneo de occidente estaba severamente limitado, había una proliferación de grupos de artistas por toda China durante ese periodo, como el de orientación conceptual Xiamen Dada y la Pond Society de Zhejiang, que ofrecían alternativas radicales al arte oficial y académico. Ciertas obras como La historia del arte chino y Una concisa historia de la pintura moderna luego de dos minutos en el lavarropas, de Huang Yong Ping (1987), y Libro desde el cielo de Xu Bing (1987-91) ahora son reconocidas como hitos en la temprana historia del arte contemporáneo chino. Acontecimientos en la pintura al óleo fuera de las academias oficiales también tuvieron lugar, una tendencia que el crítico Li Xianting (n. 1949) iba a nutrir y eventualmente a ser identificados como Realismo cínico y Pop político. Ambos habían ganado reconocimiento internacional para cuando Ai regresó a Beijing.



Durante este periodo el pequeño departamento de Ai se volvió una parada obligada para los numerosos escritores y compositores chinos que estaban de visita en Nueva York. El director de cine Chen Kaige (n. 1952), el compositor Tan Dun (n. 1957), Wang Keping (un colega que exhibió junto a Ai en la exposición de Stars), Xu Bing (n. 1955) y Liu Xiaodong (n. 1963): todos aparecen en la extensa documentación fotográfica de Ai. También hizo nuevos conocidos, como el riguroso artista performático Tehching Hsieh (n. 1950), que terminaría siendo un amigo cercano, y el poeta Allen Ginsberg (1926-1997), un vecino que había sido recibido por el padre de Ai cuando visitó China en 1984. A diferencia de sus contemporáneos en China, que estaban descubriendo los acontecimientos recientes en occidente a través de periódicos difíciles de conseguir y documentos fotocopiados, Ai pudo ver todo lo que las galerías de Nueva York podían ofrecer de primera mano. Como puede verse en sus pinturas, el neoexpresionismo actualmente popular de artistas como Julian Schnabel y David Salle le resultó indiferente. Por el contrario, el abordaje cerebral de Marcel Duchamp, y los dos artistas que se beneficiaron de un modo completamente distinto de su mentor, Andy Warhol y Jasper Johns, encontraron en Ai un admirador entusiasta. Los readymades de Duchamp lo inspiraron para realizar un pequeño número de obras tridimensionales durante este periodo, que en definitiva lo llevarían a una práctica basada principalmente en materiales preexistentes y la creencia de que cualquier cosa podía ser material readymade para su arte. Todavía de mayor alcance fue el reconocimiento de Ai que “después de Duchamp...ser un artista tiene más que ver con un estilo de vida y actitud que producir algún producto”. Como resultado, había abandonado la pintura a comienzos de los años 90, para nunca retornar a ella.

Al mismo tiempo de esta gradual evolución en su definición de lo que se supone que es un artista, llegó la revelación de que había alternativas al fatalismo con el cual había reaccionado a las realidades políticas de China antes de su decisión de irse a los Estados Unidos en 1981. En los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía alrededor de Washington Square Park y Tompkins Square Park en 1988, y en la protestas de act up por el sida de 1989, vio la democracia en acción, aunque tenía que mirar desde lejos el terrible desenlace de la confrontación entre estudiantes desarmados y el Ejército Popular de Liberación en la Plaza Tiananmén en Beijing, el 4 de junio de 1989. Ai permaneció en Nueva York por otros cuatro años después de eso y, a pesar de que ahí se sentía aislado, no tenía intención de regresar a China. El deterioro en la salud de su padre lo llevó a cambiar de parecer a principios de 1993.

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La instalación de Ai Semillas de girasol, en el Turbine Hall de la Tate Modern en 2010, tiene como antecedente lejano el Earth Room (Habitación de tierra, 1977) de Walter De Maria, ahora instalada permanentemente en 141 Wooster Street en Soho, Nueva York, que consiste en 250 yardas cúbicas de tierra en 3600 pies cuadrados de superficie. Al colocar la tierra dentro de un interior cercado, relativamente pequeño en escala, De Maria remarcó sus cualidades en llenar espacio, en vez de llamar la atención sobre cualquier asociación metafórica. En contraste, al optar por llenar el interior gigante del Turbine Hall con cien millones de semillas de girasol de cerámica pintadas a mano, Ai estaba operando en muchos niveles, entre ellos el asunto no menor de la enorme tarea colaborativa requerida para orquestar las labores de 1600 trabajadores/as en la capital de la cerámica Jingdezhen. Además de ser un snack popular en China, las semillas de girasol eran en un tiempo comparadas al pueblo chino siguiendo la luz emitida por Mao Tse-Tung cuando estaba en la cima de su poderío.

Desde la detención por 81 días de Ai en 2011, sus obras han adquirido una dimensión más debido a que ya no puede ser considerado como un observador desentendido de los sucesos sociales y políticos sino más bien como un participante activo cuya postura basada en principios lo vuelven excepcional entre los artistas visuales. Exhibidas juntas, Cangrejo (2011) pertenece al grupo de obras de porcelana en las cuales Ai desafía a los artesanos en Jingdezhen a producir formas aun más complicadas, mientras que Souvenir de Shanghai (2012), una gran pila de ladrillos y escombros en un marco de madera, parece ser una continuación de su preocupación con la destrucción continua del desarrollo urbano. En este caso, sin embargo, Ai fue la víctima. Souvenir de Shanghai es todo lo que queda del estudio que había sido invitado a construir por las autoridades locales en las afueras de Shanghai, mientras que los 3600 cangrejos de porcelana conmemoran el banquete que organizó el 7 de noviembre de 2010 para difundir la noticia de que iba a tener que ser demolido debido a una supuesta falta de permiso de construcción. Un año para planificarlo, un año para construirlo y un día para demolerlo, el estudio de Ai en Shanghai nunca fue utilizado por el artista pero sobrevive de forma fragmentaria como un testimonio vívido del desequilibrio de poder entre el individuo y un estado totalitario. Admirador de Franz Kafka, Ai revela la naturaleza de la sociedad en la que vive tanto a través de la reconstrucción exacta de circunstancias horríficas, como en S.A.C.R.E.D. (2011-2013), y metafóricamente en la pila de cangrejos de porcelana y esposas de jade (2011).



Sin dudas, Ai Weiwei es un artista profundamente controvertido y polarizante. Recientemente, en 2009-2010, fue el cocurador con Luc Tuymans y Fan Di’an de una exhibición de arte contemporáneo de Bélgica y China, que tuvo lugar en Bruselas y en el Museo Nacional de Arte de China en Beijing. Hoy eso ya no sería posible aunque este año hubo indicios que muestran que en algún punto la situación ha comenzado a cambiar. Hasta junio, Ai era esencialmente una no-persona en China, su nombre era demasiado peligroso para colgar en las paredes de exhibiciones en institucion es públicas y hasta fueron removidas de la edición china de The Art Book (El libro de arte), que celebrara a los “pintores, fotógrafos y escultores más grandes desde el medioevo hasta el presente”. Agostino di Duccio tal vez no sea la opción más obvia como su sustituto.
En junio, sin embargo, cuatro exhibiciones de la obra de Ai se inauguraron en Beijing, tres en galerías comerciales y una exhibición de un día en un estudio de artista: es la primera vez que esto se ha permitido desde 2009.



Inspirado por el ejemplo de su padre, Ai no titubea ante las dificultades causadas por su rechazo a la componenda, entre ellas la herida en la cabeza que sufrió a manos de la policía en Chengdu, su encarcelamiento de 81 días en 2011 y la subsecuente frustración causada por la negativa del gobierno chino a devolverle su pasaporte. Aunque su situación dio lugar a tremendas demostraciones de apoyo internacional, la enorme disparidad dentro de China entre la actitud de muchos miles de sus partidarios online, mayormente desconocidos para él, y la comunidad artística, era una fuente de gran decepción personal. Nada de esto le ha impedido producir una impresionante cantidad de obra y convertirse en protagonista de exhibiciones individuales en Asia, Europa, los Estados Unidos y actualmente en la Academia Real de Arte de Londres. Se destaca también la inclusión de su gran instalación Bang en el Pabellón Alemán de la 55ª Bienal de Venecia en 2013.

Traducción Martín Gambarotta




Inauguración Sábado 2 de Diciembre de 2017 a las 17 hs en Fundación Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929 - CABA) @FundacionPROA

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Ai Weiwei (Beijing, 1957.) Activista y artista contemporáneo chino, que actualmente reside y trabaja en Berlín y Beijing. Su producción, que abarca arquitectura, instalaciones, arte conceptual, redes sociales, fotografía y diversos proyectos curatoriales, es impulsada por su activismo social. A través de una expresión multifacética, el artista genera nuevas condiciones y posibilidades que le permiten a la audiencia examinar y cuestionar la sociedad y sus valores. Asistió a la Academia de Artes Visuales de Beijing de 1978 a 1981, luego se mudó a los Estados Unidos y se instaló en Nueva York. Allí cursó por unos meses en la Parsons School of Design. En 1993 regresó a la China, en donde ayudó a establecer el Beijing East Village, una comunidad de artistas experimentales. Weiwei ha recibido numerosos premios y reconocimientos: el galardón de Arte Cotemporáneo Chino (2008); la Skowhegan Medal (2011); nombrado Académico Honorario en la Royal Academy of Arts, Londres (2011); y el Václav Havel Prize por Disidente Creativo (2012), entre otros.

Marcello Dantas (Rio de Janeiro, 1967) es un reconocido diseñador y curador de exposiciones. Director de documentales desde 1986. Se graduó en Cine y Televisión en New York University; y realizó una maestría en Telecomunicaciones Interactivas en la misma universidad. En sus actividades multidisciplinarias el arte, la curaduría, la dirección y la producción convergen en áreas diversas, pero siempre orientadas a la interacción de Arte y Tecnología. Como curador de exposiciones de arte se destacan las de Bill Viola, Gary Hill, Jenny Holzer, Shirin Neshat , Laura Vinci, Tunga , Peter Greenaway y Anish Kapoor, entre otros.


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