46 máximas escuchadas al entrar a un camarote equivocado de Sebastián Gordín

Camarote equivocado . Sebastián Gordín en Ruth Benzacar desde el miércoles 1 de noviembre de 2017 hasta el viernes 15 de diciembre de 2017.

Nunca confíes en poder cerrar todas las puertas que abrís ::: Vos no sos ese que aparece en la imagen de tu autorretrato ::: No estás hecho de la misma madera que los demás ::: Nunca confíes en que mirarte mucho en el espejo va a evitar que un día desaparezcas ::: Vos no sos uno de nosotros ::: Es mejor que aceptes que tu creador era alguien muy imperfecto ::: Las películas tristes hablan siempre de tu vida ::: Nunca confíes en quienes sonríen diciendo haber sido tus amigos de infancia ::: Es hora de que dejes de contar anécdotas ajenas como si fueran propias ::: Nunca atiendas el teléfono que suena a la medianoche ::: Aunque diluvie nunca se van a lavar todos tus pecados ::: No cierres los ojos fingiendo emoción cuando suena esa canción ::: Podrías pensar en hacerte responsable de un crimen que no cometiste ::: Tal vez ya nunca tengas la posibilidad de demostrar de qué madera estás hecho realmente ::: No fue una buena idea dejar de imitar a tus ídolos de la adolescencia ::: Nunca confíes en que tu sufrimiento puede volverse algo redituable económicamente ::: Nunca olvides que no hiciste nada de lo que dijiste que ibas a hacer ::: Nadie pagaría una entrada para verte ::: Ponerte ese sombrero no te convierte en un cowboy ::: Nunca confíes en que hablar poco te convierta en alguien más profundo ::: Ya no sos el de los recuerdos graciosos de tu juventud ::: No sigas alimentando ridículas mascotas a cambio de afecto ::: No es cierto que no podrías vivir tan bien como las personas de las publicidades ::: Nunca confíes en ser universal por mucho que pintes tu aldea ::: No te gustaría despertarte a mi lado ::: Nunca aceptes actuar de vos cuando filmen la película de tu vida ::: No cambies nunca ::: Ya no estás a tiempo de crear una cosmogonía que te represente ::: Tu sangre no es lluvia que riega tu cuerpo para que un día florezcas ::: Nunca confíes en que el trabajo manual va a conectarte con lo auténtico ::: A pesar de que todas las pruebas lo indiquen nunca creas que sos el Elegido ::: No te olvides de mí aún mucho después de que haya dejado de impresionarte ::: No dejes de prepararte para cuando llegue el momento ::: Ninguna fiesta requiere de tu presencia ::: Vos no sos el reflejo desmejorado de tu creador ::: Nunca confíes en que lo que sale de vos es realmente tuyo ::: Tu cuerpo no es el hogar transitorio de algo menos imperfecto ::: Nadie va a componer canciones de verano con las cosas que te pasan ::: Nunca vas a ser lo que todos esperábamos que fueras ::: Nadie elegiría arriesgar su vida para salvarte en un naufragio ::: Nunca confíes en que sos el resultado de un experimento exitoso ::: No te mueras nunca ::: Nunca olvides que también nosotros somos seres frágiles y tenemos sentimientos ::: Nunca confíes en un arqueólogo que desentierra las creaciones de tribus africanas perdidas en el espacio ::: Espero que no esperes que sea tu espejo ::: No tenés idea de a dónde vas pero mejor no vuelvas por donde viniste :::

Mariano Pensotti. Noviembre de 2017




Inauguración Miércoles 15 de Noviembre de 2017 a las 18 hs en Ruth Benzacar (J. Ramírez de Velasco 1287 - CABA)




Sebastián Gordín. Nací en una clínica de Ciudadela, Buenos Aires, en 1969. Mientras mi madre pujaba, mi tío doctor la alentaba: "-Dale petisa, que así nace el día de la revolución bolchevique.” No sin poco esfuerzo mi madre y yo hicimos que naciera el 7 de noviembre, día del aniversario de la revolución de… octubre. Este tipo de desfasaje temporal me acompañó toda la vida. Mi verdadero nacimiento fue, de todos modos, como le sucedió a mucha gente que conozco, cuando ingresé en la escuela primaria. Era 1976 y no era conveniente hablar con mis maestros y compañeros sobre la revolución de octubre. Esto no resultó un problema, ya que a mí solo me interesaba dibujar, y solía representar escenas futbolísticas que copiaba de revistas deportivas. Mis primeras lecciones de dibujo anatómico fueron copiando fotografías de las revista Goles. Al término de la escuela primaria ingrese en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Utilicé mis conocimientos de anatomía para aplicarlos a los murales de las ferifiestas de la Juventud comunista. ¡Ah! ¡Qué bien que me salían los cuerpos en escorzo con el puño levantado, igualitos a los arqueros despejando los corners!. Pinté sobre papeles grandísimos y los rompí con la ayuda del viento una tarde en una calle de Barracas. Luego abandoné la figura humana, me refiero a mis producciones visuales. Comencé a recrear paisajes urbanos y naturales. Fui construyendo realidades con materiales que moldearon mi nueva identidad. Y de a poco, los árboles se volvieron bronce, la tierra madera y la lluvia, aceite. Como imágenes de sueños o pesadillas, estos paisajes afloran, alumbrados por una luz de sótano eléctrica, para perderse lentamente en la penumbra que los rodea.




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