Arqueología de lo cotidiano: entre el residuo y su metáfora

La jungla no es lugar para un mono. Alejandro Taliano en Casa Doblas desde el jueves 19 de octubre de 2017 hasta el miércoles 15 de noviembre de 2017.

El interés de Alejandro Taliano por el entramado y las dinámicas de los contextos que transitamos cotidianamente lo ha llevado a explorar sobre la fragmentación de distintos sistemas de conocimiento y su relación con los objetos , pero sobre todo de nuestra propia configuración como seres humanos en un mundo devorado por el capital, el consumo, la acumulación y su posterior desecho. Su exposición “La jungla no es lugar para un mono” en Casa Doblas no es una excepción. Las obras que allí presenta revelan, a partir de un trabajo sobre diversos residuos materiales, un campo de relaciones que, entre uso y consumo, nos permiten pensar un nuevo futuro entre los límites de lo real y lo aparente, deconstruyendo nuestra manera de imaginar el mundo.



Abriéndonos a la crítica del aspecto humano desde una especie de diálogo entre naturaleza y cultura, entre el mundo físico y el mundo social, el artista nos invita a un itinerario desde la reinvención de lo cotidiano en busca de un encuentro con distintas maneras de observar, percibir y contar la vida desde su materialidad, esa misma materialidad que consumidos y desechamos. Se trata de una “arqueología de lo cotidiano” que, partiendo de la distinción del consumo como el acto de usar, apropiarse y practicar todo objeto producido, crea un espacio de realización, de fabricación, una poética oculta y diseminada en las maneras de hacer. En su recepción y apropiación del entorno, este modo de investigación metaforiza el orden dominante y desvía sus direcciones operacionales. A una producción racionalizada, centralizada y estratégica, corresponde otra producción astuta, silenciosa y táctica que opera no con productos propios sino con usos y maneras de emplear esas mercancías y sus partes en nuevos enlaces.



En ese territorio, ya no interesa entender los materiales como signos de otra cosa, sino presentarlos como prácticas. El objetivo ya no es el lenguaje sino el archivo que expande el material, su genealogía, su “contra-historia”. Como señalan Raquel Masci y Josefina Zuain, curadoras de la exposición, “en todos los relatos del porvenir quedan anclajes, en el nuestro el modo de construir Historia no ha cambiado. Se seguirá investigando a través de los restos (basura) que deja la humanidad. Aunque, tal vez, al dejar falsas pistas logremos de algún modo peinar la historia a contrapelo. La basura es el futuro. La obra de arte un sobreviviente”.



El desmontaje que el artista realiza de esa basura-residuo que contiene en su cuerpo, parafraseando a Benjamin, los futuros soterrados en su pasado, hace aparecer su historia intrínseca, su esqueleto, pero también la precariedad de su estructura formal. Resultar ser que, en esa coyuntura minúscula, el gesto poético-cotidiano, juega con los mecanismos de nuestra sociedad disciplinaria y de control para crear su contra-partida, revelando los procedimientos silenciosos que organizan el orden sociopolítico actual. Así, en las obras de Taliano, esos residuos muertos del consumo son supervivencia material de las posibilidades del por-venir, introduciéndonos a una narrativa capaz de descomponer las perspectivas de las visiones históricas hegemónicas, incorporando la fragmentación, la discontinuidad, las fracturas y la rebelión de los sentidos.

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Viernes 10 de noviembre a las 21 hrs.
Alejandro Taliano, en el marco de la muestra LA JUNGLA NO ES LUGAR PARA UN MONO, presenta su trabajo en proceso Fauna menor, miniaturas capturas del entorno urbano. Polvo y alas de insectos, huellas de neumáticos y nylon, plumas pelos y telarañas. Como paisajes a la luz de la escala, entre pliegues de partículas adhesivas y film de celuloide clorado.

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