Las palabras que dicen sin decir

Sobre la muestra Porque ¡yo escribo! de Mirtha Dermisache en Malba



Es como alguien que está aprendiendo a escribir y cuando lo logra usa eso que aprendió no para decir lo que sabe sino lo que no sabe. De eso se tratan las caligrafías de Mirtha Dermisache que se exponen en el Malba hasta el 9 de octubre.
Mirtha Dermisache es una artista argentina que vivió entre 1940 y 2012, vinculada al Instituto Di Tella, al CAYC y el Grupo de los 13, se cuenta que le costó mucho ingresar en el circuito del arte porque no podía explicar bien qué era lo que hacía: ¿dibujaba, escribía? Acá en el MALBA ella responde bien fuerte: Porque ¡Yo escribo!, así se llama la muestra.

Según se cuenta, Dermisache estaba desesperada porque nadie la entendía, ¡cuántas cartas le habría escrito a Barthes para que él siguiera hablando de su obra, una vez que mencionó que se trataba de “escrituras ilegibles”!



El Malba tiene a disposición una sala para recuperar el trabajo de artistas mujeres se pueden ver 140 obras provenientes de distintas colecciones privadas desde su primer libro realizado en 1967 hasta los trabajos colectivos del año 2000. Las obras están prolijamente expuestas debajo de unas vitrinas porque no tendrían el estatuto de cuadros para colgar en una pared (¿qué lo tiene?) sino que son cosas (libros, papeles, ejercicios, documentos) para ver detrás de una vitrina. Lo genial es que todo lo que podemos decir de las obras lo podemos inventar y no hace falta comprobarlo. Pueden ser cartas vistas como si uno las leyera desde lejos con miopía o cartas escritas en un alfabeto desconocido, en otro idioma. Es que realmente las obras están escritas en otro idioma.

Dice uno de los textos:
“Yo quisiera ¿sabés?
Yo quisiera, pero no
puedo No puedo, lo
diría en inglés, es más
realmente no poder
no sé cómo se escribe
Pero vos decí no puedo
en inglés. Así es como
siento que no puedo.”

Así, sin seguir una correcta regla de puntuación, sin lógica es como Dermisache escribe sus dibujos. En otra de sus obras crea un lenguaje donde aparecen palabras nuevas que plantean la intriga que supone una nueva pronunciación: “Alt em bexy heit”. También hay unas especies de fórmulas matemáticas con paréntesis, puntos, iguales y otros signos nunca vistos en el álgebra. Hay palabras repetidas en una cadena infinita como un mantra (“ahorahaorahoraahora”) que llenan la página. Hay otra obra en la que parece que alguien garabatea una firma, alguien prueba su identidad. Otras en las que se ve el ritmo del trazo, el ritmo de la letra, puro significante directo al corazón. Y hay paisajes hechos de letras.

Simula la caligrafía de un niño, como si estuviéramos viendo su cuaderno de primer grado, o mejor, y lo que puede ser lo mismo, el cuaderno de un artista que en vez de aprender desaprende porque sabe que así aflora una verdad. Por eso es importante que en la muestra se le dé un lugar destacado al Taller de Acciones Creativas (TAC) “un espacio destinado a la enseñanza de distintas técnicas plásticas, que en principio funcionó en su casa y luego se trasladó a Posadas 1209. La propuesta consistía en vivenciar, experimentar y trabajar con distintas técnicas con el objetivo de desarrollar la capacidad creadora y la libre expresión gráfica de los adultos. Las clases eran grupales y se les proveían a los asistentes todos los materiales y herramientas que necesitaban para trabajar”, dicen los documentos. A los talleres les siguieron las Jornadas del Color y de la Forma, seis en total en plena dictadura (1974-1981). En sus afiches podía leerse: “¿Puede la gente grande expresarse con las técnicas de los chicos? Nosotros creemos que sí. Lo haremos todos juntos”. Porque a la infancia no se puede volver solo, sino tiene que ser acompañados.



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Primera exposición retrospectiva de la artista argentina Mirtha Dermisache (Bs As, 1940-2012)

Entre la plástica y la escritura, la obra de Dermisache se despliega en libros, cartas, textos, diarios y postales, formatos con los que experimentó las posibilidades de expresión de su trazo sobre el papel.
Curada por Agustín Pérez Rubio, la exhibición constituye un recorrido completo por su producción, desde su primer libro realizado en 1967 hasta sus últimos trabajos colectivos de los años 2000. Incluye 140 piezas pertenecientes a colecciones privadas, además de un amplio conjunto de documentos provenientes del Archivo Mirtha Dermisache, que desde 2013 lleva adelante un minucioso trabajo de catalogación y registro de sus obras.

A lo largo de su carrera, Mirtha Dermisache desarrolló una obra caligráfica a través de “escrituras ilegibles”, término acuñado por Roland Barthes quien en 1971 manifestó gran interés por su trabajo y destacó su capacidad de alcanzar la “esencia de la escritura”. La artista se interesó especialmente por la capacidad editorial de sus obras, como una forma de problematizar la idea de originalidad. Estuvo vinculada al Instituto Di Tella, al CAYC y el Grupo de los 13 y se caracterizó por ser una artista solitaria e intimista en su obra escrita y sumamente abierta en su producción pedagógica.



Porque ¡yo escribo! de Mirtha Dermisache hasta el 9 de Octubre de 2017 en MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415 - CABA) @malba


Mirtha Dermisache. Buenos Aires, 1940-2012. Estudió en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón. Entre 1966 y 1967 realizó su primer libro de grafismos. En la década de 1970, su trabajo fue valorado por Jorge Romero Brest, Amancio Williams, Oscar Masotta y Edgardo Cozarinsky, entre otros, y presentado en el CAYC, que dirigía Jorge Glusberg. Ulises Carrión expuso sus obras en la galería Other Books and So (Amsterdam) y el editor y curador belga Guy Schraenen las publicó a través del sello Archive for Small Press and Communication. Los grafismos de Dermisache fueron también editados por Marc Dachy en Amberes, y publicados Flash Art, Doc(k)s, Kontext, Ephemera y Axe. Participó de distintas muestras colectivas, entre las que se destacan: From Figuration Art to Sistems Art in Argentina, en Camden Arts Centre (Londres); Arte de Sistemas en Latinoamerica 1974, en el International Cultureel Centrum (Amberes), y en el Palais des Beaux-Arts (Bruselas); y Arte e Ideología. CAyC al aire libre. Arte de Sistemas II, en el Museo de Arte Moderno (Buenos Aires). En paralelo a su producción plástica desarrolló una extensa labor docente desde el TAC (Taller de Acciones Creativas) y con la creación y desde los talleres y las seis ediciones de las Jornadas del Color y la Forma (1974 a 1981), talleres públicos de gran escala destinados a la enseñanza de distintas técnicas plásticas con el objetivo de desarrollar la capacidad creadora y la libre expresión gráfica de los adultos. Su obra pertenece a las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (España), el Museu de Serralves (Portugal), el Museum of Modern Art (EE.UU.) y el Museo Nacional de Bellas Artes (Argentina).


por Julieta Mortati , 18 de Septiembre de 2017
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