El día y la noche, Filigranas de Isabel de Laborde en Cecilia Caballero

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Entre 1480 y 1495 Sandro Botticelli realiza ilustraciones para los 100 cantos de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Como es un destacado artista renacentista sus dibujos son conceptuales: son elaboraciones sobre el espacio y el tiempo, sobre el espacio y las figuras, sobre la filosofía, la moral y la aventura.

Isabel de Laborde se ha inspirado en esta colección de dibujos y grabados que se expusieron juntos por primera vez en la Royal Academy de Londres entre 2000 y 2001. Ha observado minuciosamente las obras y ha traído entonces el catálogo; lo ha colocado en la biblioteca de su casa en Buenos Aires, para reencontrarlo como por azar unos 15 años más tarde.

El infierno de Botticelli, es este infierno conceptual, de espiral invertida y el purgatorio, de terrazas elevadas y exigentes, y los círculos concéntricos del paraíso vuelven a atrapar a la imaginación colectiva.

Isabel retoma esos dibujos hoy, unos 700 años más tarde, serigrafía mediante. Son pedacitos, partes o parcialidades de los atributos de los personajes y de los círculos de los dibujos de Botticelli. Ella retoma recorta, despedaza y digitaliza. Y recrea tres series de pinturas o grabados, que marca o imprime sobre tres tipos de papel. En estas composiciones nuevas no hay una distinción de cielo, infierno y purgatorio. Ella dice que son todos los estados de la conciencia juntos. Son, por así decir, todos los argumentos de la Divina Comedia mezclados que constituyen como un mar revuelto, un todo al mismo
tiempo. En simultáneo aparecen los oscuros y los claros, cara y cruz. Los fragmentos que parecen estar a la deriva o desplazados avanzan por las superficies de los papeles como ríos que son como pliegues o zonas que son más o menos oscuras y que recorren las superficies de papel.

El grabado en la época de la reproducción técnica digital: Isabel de Laborde dice que está haciendo un trabajo lumínico con los dos polos. Arrojados así por una fuerza lúdica y compositiva, se crean nuevas zonas de frecuentación de las partes. Isabel afirma que no es experta en la Divina Comedia, ni tampoco en Jung; que, sin embargo, es el cruce de estos dos campos de entendimiento aunados a la belleza de los dibujos de Botticelli lo que ella despliega en estas tres colecciones de impresiones que expone hoy en Buenos Aires, con la curaduría de Santiago Bengolea, en el año 2017, en la galería de su amiga y galerista, Cecilia Caballero.

Trabaja junto a Florencia di Salvo que hace posible la tarea a cuatro manos. Juntas realizarán, con la ayuda de expertos, la investigación que las lleva a transformar el material impreso del catálogo de la Royal Academy en un nuevo material para imprimir. Ellas van a adaptar los dibujos para que tengan suficientes hilos, y así pasarlos de trama offset a un mapa de bits que luego se estampan o sensibilizan sobre los chablones o stencils, para al fin poder imprimir sobre los papeles y repetir la impresión a gusto, en técnica de serigrafía, y superponer, yuxtaponer, rotar, volver a rotar y romper los fragmentos elegidos y trabajados.

Como cataratas que caen de un mazo mezclado, los fragmentos de los dibujos de Botticelli parecen estar en cualquier orden o, como diría Isabel, en el consciente y en el inconsciente al mismo tiempo. Ella agrega que estas pinturas pueden ser vistas de un lado o del otro. Son imágenes y papeles reversibles. Pueden estar suspendidas o apoyadas: a ella le interesa destacar las transparencias.

Y si son como partes de una narración que ha sido interrumpida mil veces, la narración de todos modos sigue en curso. Como un río de pedacitos, cómo restos del polvo del imán que ora van para un polo y ora para el otro, rotando y revirtiéndose alocadamente. Una deriva de significantes. Son como pedazos de figuritas atrapadas en una nube de movimientos, como notas asincopadas.

Isabel comenta que son como partes de una topografía en dos dimensiones. Suspendidos los juicios y nublada la capacidad de clasificación y de discernimiento. Es como si el infierno, el cielo y el purgatorio fueran uno todo juntos. Es como un conjunto de caos compuestos dentro de los rectángulos de papel. Dice también: “Está la sombra, que es mi tesoro; y está el otro tesoro que es la luz, que también solo se ve en contraste con la sombra”. Es el sueño del anhelo amoroso y es el andar del terror y la confianza al mismo tiempo. Son estados de conciencia con los que va trabajando. Es también una suerte de concierto colectivo: al mismo tiempo, el sueño y la vigilia, la atención y el juego.

La serie Domicilios del sueño y Sueños planetarios:
El jonote pertenece al paraíso terrenal y el papel de sus cortezas recortadas es el ámatl: Resultado de una infernal cocción en aguas calientes y cal-, da una superficie resistente, gruesa, pesada-, hecha a mano desde hace milenios. Son pequeñas tabletas auto- sustentables de fibra vegetal, de más o menos 60 x 40 cm. Intimidante dice Isabel, casi religioso: es papel para dibujar, pintar y escribir, funciona muy bien con el grabado, es rugoso y mate.

La serie Ojos del Océano, Ojos del Agua y de la Tierra y Ojos Adentro y Ecos y Sonidos:
Como reverberaciones de los arrozales agitados por el viento o como parte de las terrazas del purgatorio: con la fibra de arroz se hacen papeles livianos, suelen ser angostos y largos. Exigentes al momento de las composiciones se pueden luego planchar y estirar y enrollar. Es el papel de la escritura de las letras cuadradas chinas y japonesas y de las tintas chinas, las xilografías, los haiku, y las plegarias al viento. Para la exposición ha sido maruflado, eso quiere decir que nosotros podremos experimentar un papel muy liviano soportado por otro papel de más cuerpo.

La serie de las Sonatas:
El tyvek es un invento de la marca Dupont que consiste en un no tejido a base de fibras de polietileno de alta densidad, a la vez inorgánico e impermeable. La huella al agua o la huella de las tintas, es decir la huella de tipo expresiva o emocional será más difícil de impregnar, ya que el tyvek no tiene mucha capacidad porosa: se satura pronto. Su lisa superficie, en cambio, agarra muy bien la tinta grasa de la serigrafía. Una vez embebido de tintas quedará como un delgado pergamino traslúcido cuyas huellas de un lado y del otro son distintas. Es un delante y un detrás de maravillosas transparencias y los pedazos de los dibujos de Botticelli se arremolinan y amontonan y contornean aquí y allí como huellas de la coreografía desarrollada.

Es un poco como un caleidoscopio, o una filigrana por la cual vemos lo que podemos, lo que cada uno de nosotros puede agregar y retirar para re-componer. Es como si al espectador se le propusiera sumergirse en un mundo en el que su propia proyección es lo que completa el recorrido o la experiencia, es sobre aquello que cada quién, de su propia luz o de su propia sombra, pueda o quiera agregar.

Mónica Giron (extractos) - Buenos Aires, 17 de julio de 2017

Inauguración Martes 15 de Agosto de 2017 a las 19 hs en Cecilia Caballero ( Montevideo 1720 - CABA)

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