La performance y la performatividad en las luchas de individuos diversos

El sur de la ciudad. Una historia de abajo hacia arriba. Azul Blaseotto en Teatro Cervantes desde el martes 1 de agosto de 2017 hasta el martes 22 de agosto de 2017.

Todo esto para decir que se pueden imaginar otras fórmulas de organización de la vida social, del trabajo, de la cultura.
Los modelos de economía política no son universales. Se pueden desviar, inventar otros.
Es la vida, el deseo colectivo, lo que está a la base de todo eso

(Félix Guattari)



“El sur de la ciudad. Una historia de abajo hacia arriba” de Azul BLASEOTTO y Marcos CHINCHILLA no es una obra de teatro, es una “conferencia performática” que trabaja en torno a la historia del sur de la ciudad de Buenos Aires. A partir de una investigación con herramientas artísticas, nos pone de cara al desarrollo del espacio urbano, sus zonas verdes ocupadas por negocios inmobiliarios y a los cuerpos sociales que habitan, transitan y son atravesados por todo ese supuesto progreso del capital financiero.

Desde una investigación in situ del lugar, sus espacios, la venta de los mismos para la supuesta edificación de viviendas, la actual construcción de la Villa Olímpica en el ex - Parque de la Ciudad, la historia de las villas, como la Villa 20, la cuenca Matanza-Riachuelo, da cuenta de las vastas problemáticas que marginan esta zona para justificar el accionar de negocios privados que, con la complicidad del sector público, tapan, ocultan, asfaltan diversidad de cuerpos, voces y recursos vitales a favor del perversamente llamado desarrollo económico. Esta exploración, en forma de ensayo, relata los múltiples procesos de construcción y reconstrucción que ha sufrido y sigue atravesando la zona sur de la ciudad, la demolición del espacio habitado que se llevó a cabo en cada uno de estas transformaciones, desde el poder de la “promesa” de renovación urbana en alianza público-privada que produce la realidad capitalista donde toda la subjetividad, las potencias de creación y de deseo, se instrumentalizan para serle funcionales a esa solución que el capital encuentra para homogeneizarlas: el neoliberalismo.

Desde ese sur, la conferencia dividida en tres partes, despliega a través de acción, palabra e imagen, la historia de un modelo de ciudad-mundo, haciendo foco no sólo en un poder financiero que ha homogeneizado equipamientos urbanos y mentalidades, sino que también ha exacerbado las diferencias de nivel de vida entre las zonas de hábitat.

Llegados a este punto, surge la importancia de repensar el cuerpo como dispositivo artístico, como lugar de enunciación pero también como campo de batalla. En este escenario, la performance y la performatividad profundizarán en las luchas de individuos diversos, que ponen en relieve la vigilancia, control y regulación a la que son sometidos los cuerpos, especialmente aquellos que se consideran “fuera de la norma”. Lo performativo necesita un cuerpo colectivo para existir, se formula y lleva a cabo en un sitio determinado y articula una serie de construcciones sociales y culturales que afectan toda la acción. El cuerpo es entendido aquí en la forma que Judith Butler señalaría con respecto a su vínculo con el lenguaje, el espacio enunciativo y los actos del habla que determinan la actividad corporal para producir lo que se dice y hace ver (1). El movimiento que nos exige conlleva a la configuración de espacios de disenso, una red de heterogeneidades, de alteridades en constante transformación y, en última instancia, el espacio donde lo político y lo estético se encuentran y dialogan.



Es en esta zona donde nos ubica “El sur de la ciudad. Una historia de abajo hacia arriba” que, en tanto dispositivo, deviene en máquina para poder construir, evidenciando estructuras de poder, una determinada visibilidad y enunciación, para crear otra/otras. Su régimen de luz nos abre a diversas maneras, no sólo de ver y el decir-hacer, sino también a líneas de fuerzas, de subjetivización, de ruptura que se entrelazan y se fusionan ocasionando mutaciones de disposición. Como dispositivo-máquina es multilineal, nos expone a la tarea de descifrar y distinguir las líneas del pasado reciente y el presente, la parte de la historia que se realizó y se sigue realizando en ese sur de la ciudad.

Debido a la capacidad de capturar, orientar, interceptar, modelar que tiene esta conferencia, deviene en la construcción de una historia menor que des-territorializa para construir otro territorio, articula lo individual en lo político y crea un dispositivo colectivo de enunciación (2). Una historia de minoría frente a la dominante, esa que sólo puede ser dicha “desde abajo hacia arriba”; situados desde el territorio sur hacia la ciudad, atravesada por la promoción de crecimiento urbanístico ciego, centrados únicamente sobre el beneficio de unos pocos, se nos adentra en la posibilidad de cuestionar ese espíritu de competencia económica entre individuos, empresas y naciones que promociona el control de subjetividades capitalista. Esa captura de subjetividades sistemática que sigue identificando este espacio no como un recurso de la memoria de una ciudad, sino como un espacio marginal, el espacio “vacío a llenar con hormigón”.

Desplaza a un cuerpo del lugar que le estaba asignado o cambia el destino de un lugar; hace ver lo que no tenía razón para ser visto –más allá de estar a plena luz del día-, hace escuchar como discurso lo que no era escuchado más que como ruido. Es el arte como creación procesual del mundo, desfamiliarizándonos de lo instituido en la ciudad, en los modos de vida, en esa subjetividad-baldosa que, a través de una actitud vertical y excluyente, cementa e invade todo lugar, como señala el texto que acompaña la obra (3). Y, es en este intersticio, donde podemos pensar al arte como acción estética–política, en su capacidad de acción y reconstrucción del espacio colectivo, en la reconfiguración de una ciudad subjetiva como saber en–común. Aquí, las fuerzas que trabaja como formas artísticas el dispositivo, son fuerzas políticas que producen nuevos conocimientos de lo que nos sucede para problematizar lo instituido de nuestro entorno urbano, de nuestras vidas, creando un saber desregulador capaz de ficcionar otra división de los datos sensibles que nos rodean, quizás una manera más afectiva donde el discurso sea plenamente político-estético, rasgo distintivo que nos relaciona de manera importante con la colectividad.

La obra apunta hacia una acción que cuestiona al sujeto para producir una transformación subjetiva permitiéndonos recobrar nuestra singularidad, volver a dar afecto a los gestos, a los enunciados articulados en las situaciones más cotidianas; reconquistar la democracia en todos los niveles de las prácticas colectivas, aceptando por eso mismo la alteridad, la divergencia de los deseos y de los intereses, y en consecuencia, los procedimientos de enfrentamiento y de negociación que éstos exigen.

En ese poder de pensar a la ciudad conformada por diferentes territorios vivos que producen y abrigan otros mundos, “El sur de la ciudad” es un agenciamiento colectivo de enunciación y visibilidad que, confiriéndole una posición clave de transversalidad al paradigma estético, articula ética y políticamente, un modo de pensamiento que se da teniendo en cuenta tres registros ecológicos: el del medio ambiente, el de las relaciones sociales y el de la subjetividad humana. Esa articulación, que Félix Guattari denomina ecosofía, nos interesa porque profundiza en el sentido de reintegración de la complejidad de lo real y la ecología generalizada: una ecología que sabe que solo combatiendo y cuestionando los peligros y tramas del statu quo dominante podemos crear “territorios existenciales” donde “todo es posible, tanto las peores catástrofes como las evoluciones imperceptibles” (4).

De este modo, este dispositivo-máquina, ligándonos a toda una historia afectiva con ese sur de la ciudad desde una inteligencia y creación colectiva-comunitaria, abre un territorio en conflicto, allí donde la noción de lo político/estético nos permite hacer–ver-pensar desde el disenso, las diferencias y en-común, desde una ecología de las ideas/mentes que no está separada de las prácticas, que inventa otros modelos donde la vida y el deseo colectivo que la marca, como señala Guattari, es su base fundacional.


Próximas funciones: Martes 15 y 22 de agosto a las 20 hrs. en Teatro Cervantes


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Referencias
(1) BUTLER, Judith. Poder, lenguaje e identidad. Ed. Síntesis. Madrid. 2004.
(2) DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Félix. Kafka. Por una literatura menor. Ediciones Era. México D. F. 1978.
(3) BLASEOTTO, Azul. Folleto de presentación de la conferencia. Teatro Cervantes. Buenos Aires. 2017.
(4) GUATTARI, Félix. Las tres ecologías. Pre-textos. Valencia. 1996.

Ficha técnica artística
Ciclo de conferencias performáticas “Teritorios en conflicto”
Autoría: Azul Blaseotto, Marcos Chinchilla
Actúan: Azul Blaseotto, Marcos Chinchilla
Iluminación: Omar Possemato
Video, fotografía, dibujos: Azul Blaseotto
Producción: Leandro Fernandez
Curaduria: Carlos Gamerro, Gabriela Massuh
Investigación: Azul Blaseotto
Agradecimientos: Marula Di Como, Guillermo Gomez, Carlos Landa, Reynaldo Merlino, Ram Natarajam, Marcela Perelmann, Maria Pita, Eduardo Reese, Michel Serres, Marcelo Weissel

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