Las ideas: entre ficción y realidad

En su libro Las palabras y las cosas, Michel Foucault, dedica un capítulo al análisis de uno de los cuadros más enigmáticos de la historia del arte. Allí, reclama que “Las Meninas” de Velázquez, por tratarse de un fragmento ejemplar del paso de la palabra que dice la cosa, a la palabra que ordena o representa, supone un quiebre en la composición escénica de la pintura occidental. Sobre esa misma línea, sostiene que a partir de ese momento se despliega la configuración arquetípica del pensamiento moderno, el efecto de una potencia que ordena el espacio se hace palpable en el régimen de visibilidad que propone la representación clásica. En ese contexto, emerge la presencia de una ausencia, el lugar de un sujeto que organiza y ordena lo visible. Esta acción ordenadora es la de representar, no lo real como cosa en sí, sino el mundo como imagen u orden representado.



En ese sentido, Las ideas, la nueva obra de Federico León que, además de dirigir protagoniza junto a Julián Tello, propone un régimen de visibilidad que invoca “la representación de la representación” que Foucault observa en el cuadro de Velázquez. Por un lado, Tello y León se representan a si mismos en pleno proceso creativo, un día cualquiera en medio del divague, fumando, bebiendo e investigando. A su vez, la obra sucede en el mismo espacio en el que se ensaya, la sala que León tiene en su casa del abasto, lo cual da una sensación de intimidad violada y algo de culpa por andar fisgoneando en casa ajena. Del otro lado, el espectador se encuentra con un espacio que le va a exigir ciertas competencias de lectura. Dentro de un universo donde nada es lo que parece, los actores mismos son a su vez sometidos al vértigo de la apariencia, los objetos no pasan de ser meras convenciones, todo está puesto en retazos de traducciones transitorias y precarias sometidas a los sonidos de la voz.

Así, con el fin de hacer ver lo invisible sin dejar de mantenerlo velado, Las ideas funciona como el lugar de la arbitrariedad, plantea la presencia de esa invisibilidad que representa el autor fuera del cuadro al poner de manifiesto el velo que cubre todo acto escénico. En un lugar donde todo persiste en un estado relativo, los pliegues de sentido que organizan la obra conmueven el mismo esqueleto que la sostiene. A todo el espacio le sucede el entrecruzamiento definitivo entre lo que se dice y lo que se ve, el desmembramiento capital de lo que se es y se dice ser.

Por eso, al revelar la estética del proceso de trabajo, se constata que no importa tanto si el porro es porro, o si el whisky es jugo de manzana, sino que es a partir de la renuncia a parecer verdadero donde se origina el efecto de realidad. En esa línea que va de la denuncia del artificio al desmembramiento de la escena, no solo ocurre él ida y vuelta entre los protagonistas, también se da el lugar en el que el espectador encastra. Donde el ritmo de la obra suscita la reaparición constante de ideas que se añaden y convergen en ramificaciones que reformulan lo real tal como esta dado. Es decir, todo está puesto ahí para ser debatido, se trata de un aparato montado desde los cimientos para poner en evidencia la construcción de un verosímil que excede a la propia obra.
Es, al decir de Christian Metz, la evidencia manifiesta de “ese arsenal sospechoso de
procedimientos y trucos que pretenden naturalizar el discurso y que se esfuerza por ocultar las reglas que lo conforman”. Ahí mismo, la obra y su representación confrontan con la realidad y la imaginación, el teatro y la vida se invaden mutuamente.



Las Ideas en Zelaya (Zelaya 3134 - CABA) todos los sábados a las 21hs y los domingos a las 20hs, durante los meses de agosto y septiembre de 2017

Texto y dirección: Federico León
Actores: Julián Tello y Federico León
Escenografía: Ariel Vaccaro
Música y diseño de sonido: Diego Vainer
Diseño de luces: Alejandro Le Roux
Vestuario: Paola Delgado
Fotografía: Ignacio Iasparra
Cámara y fotografía: Guillermo Nieto
Dirección de arte: Mariela Ripodas
Realización de objetos: David D'Orazio
Diseño: Alejandro Ros


por Alvaro Ariel Guarnaccia, 1 de Agosto de 2017
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