Duilio Pierri, Tiziana Pierri, y Orlando Pierri en CC Recoleta con curaduría de Laura Ojeda Bär

Lxs Pierri. Duilio Pierri, Tiziana Pierri, Orlando Pierri en CC Recoleta desde el martes 11 de julio de 2017 hasta el domingo 1 de octubre de 2017.

Introducción
Conocí a Tiziana Pierri cuando se mudó a la habitación de al lado de mi taller. Hasta entonces no había tenido la oportunidad de unir nombre con cuerpo. Pasaron las semanas y en algún momento indeterminado, su genealogía ganó la superficie de la conversación: hola, Tiz es “la hija de” Duilio Pierri y “la nieta de” Orlando Pierri.


"Sin título", Tiziana Pierri, óleo sobre tela,190 x 165 cm, 2013.




(Bios)

Orlando Pierri nace en Buenos Aires en 1913, hijo de Genaro Pierri y Angela Devita, ambos inmigrantes italianos. En 1934 obtiene su título de Profesor Nacional de Dibujo en la Escuela Nacional de Arte y, tres años más tarde, parte rumbo a París, en viaje de estudios. Allí entra en contacto con artistas y obras del movimiento surrealista, André Breton y Salvador Dalí, entre muchos otros, vanguardia que para ese momento estaba en su apogeo, poco antes de la declaración de la Segunda Guerra Mundial, que desgranará al grupo inicial. Retorna a la Argentina cuatro meses después y comienza su período surrealista. Otros artistas trabajan temas similares y así se conforma el Grupo Orión (Luis Barragán, Ideal Sánchez, Bruno Venier, Leopoldo Presas y Vicente Forte, entre otros). Dos años más tarde, en 1939, realizarán la primera exposición del grupo, uno de los momentos que la historia del arte recuerda de esa década.

A partir de entonces, su vida transcurre entre viajes dentro y fuera del país y con el paso de los años se aboca también a la tarea docente. Su pintura, por su parte, sigue su camino y con el transcurso de las décadas vemos cómo cambian sus intereses: paisajes, abstracción y naturalezas muertas. Así, puede que Orlando sea mayormente recordado por sus obras juveniles surrealistas, pero en verdad es un artista vital que se abocó a la investigación del medio de la pintura durante más de cincuenta años. A lo largo de su carrera realizó numerosas muestras, tanto colectivas como individuales, en el país y en el exterior. De todos los premios que recibió, se destacan, en 1964, el Gran Premio de Honor del Salón Nacional y en 1973, el Premio Palanza. En 1940 se casa con Minerva Daltoe, colega pintora, y en 1954 nace su único hijo, Duilio. Orlando Pierri muere en 1991.


"Sin título", Tiziana Pierri, acrílico sobre tela,160 x 150 cm, 2008.


Duilio Pierri nace en Buenos Aires en 1954, hijo de Orlando Pierri y Minerva Daltoe, pintores. Realiza estudios de música y artes visuales interrumpidamente durante toda su juventud. En 1975 viaja a París (como su padre décadas antes) becado y recorre Europa, conociendo artistas y obras históricas como de las vanguardias de la época. Vuelve a Buenos Aires y en 1980 es invitado a participar del Premio Braque, exhibido en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Viaja a Nueva York, donde se establece los siguientes cuatro años. Desde entonces realiza numerosas muestras en Argentina y Estados Unidos, principalmente. Las pinturas realizadas durante la década de los 80 se enmarcan dentro del neoexpresionismo. A partir de 1985 vuelve a radicarse en la Argentina. En 1989 es parte del envío argentino a la Bienal de San Pablo, junto a Kuitca e Hlito. Gana, entre otros galardones, el Primer Premio del Salón Municipal Manuel Belgrano de Pintura en 1993 y el Gran Premio Adquisición del Salón Nacional en Pintura en 2012. En 1980 nace su hijo Guido y en 1984, Tiziana. Actualmente, Duilio Pierri vive y trabaja en Don Torcuato, provincia de Buenos Aires.


"Bahía de La Juanita", Duilio Pierri, óleo sobre tela,50 x 60 cm, 2000.



Tiziana Pierri
nace en Buenos Aires en 1984, hija de Duilio Pierri y Luchka, pintor y, museóloga y gestora, respectivamente. Luego de asistir a los talleres de Sergio Bazán y Pablo Siquier, en 2009 es seleccionada para participar del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella y al año siguiente para integrar la Beca Kuitca/UTDT 2010. Realizó varias muestras individuales en galerías porteñas (Nora Fisch 2016, 2011; Mite 2010; Sendrós, 2006). Participó de los premios Proyecto A en el año 2003, Curriculum Cero 2007/2008 y fue invitada a participar del Premio Braque (como su padre décadas antes) en 2015. En 2010 nace su hijo Federico. Actualmente, Tiziana Pierri vive y trabaja en la Ciudad de Buenos Aires.


"Sin título", Tiziana Pierri, acrílico sobre tela,170 x 140 cm, 2007.




I
La familia no se elige, a diferencia de quienes participan de una muestra.
Estos tres artistas han sabido ser parte del sistema del arte profesional condensando ideas y propuestas que se han convertido en el canon de época en diferentes momentos de la historia del arte argentino. Para decirlo rápidamente, Orlando y Duilio Pierri ya tienen su lugar en los libros, y Tiziana parece estar siguiendo sus pasos. Hoy nos convoca la rareza eclipse solar, de encontrar tres generaciones consecutivas que eligen participar del campo cultural presionando desde el mismo lugar. Pertenecer, en distintos momentos, significa hacer cosas diferentes, decidirse por diferentes estrategias para lograr los resultados deseados.

En otras profesiones no es raro encontrar “dinastías”. Hay extremos: existe un hotel en Japón al que lo manejaron 46 generaciones de la misma familia, desde su apertura en 718. Pero no es tan común ver este tipo de situación dentro de las artes: seguramente tiene que ver con que al construir un negocio o empresa se crea una identidad alterna a partir de los individuos que excede a cada una de las personas, que cada generación desarrolla y modifica… esa característica no es compartida con la vida de artista. Existe una dimensión individual y egocéntrica que nada tiene que ver con algo enseñable ni heredable. Un deseo intransferible.

En estas paredes cuelgan pinturas realizadas a lo largo de ochenta años: ¡bien podría ser una muestra acerca de la historia de la pintura! Apócrifa y absurda. Sin pretensiones pedagógicas, teóricas o de justicia poética. Con el espíritu del vivo dito de Alberto Greco de los 60, señala con su dedo índice la rara ocurrencia de situación familiar en conjunción con la elección repetida a lo largo del tiempo por Tiziana, Duilio y Orlando. Al mirar sus pinturas tal vez se materialice el cuarto participante de esta exhibición: un otro Pierri, de nombre Lxs. Ser cuasimonstruo, resultado de la conjunción de tres vidas consecutivas dedicadas a una búsqueda en común.


"Melancolía", Orlando Pierri, temple sobre tabla,32 x 25 cm, 1945.




2

Lxs es un ser atemporal pero anclado acá, en Buenos Aires, y más o menos ahora. Su historia comienza cuando, siendo un joven de familia inmigrante en la década del 30 ya tenía en claro que quería dedicarse profesionalmente a la pintura lo que, en aquel momento, significaba ir de viaje de estudios a París, entrar en contacto con las vanguardias artísticas experimentales y volver para poner en acto las ideas aprendidas. Su furor juvenil y destreza le ganan un lugar entre los mejores y más interesantes artistas de la época. Con los años las investigaciones se vuelven tal vez más íntimas, y se alejan de la primera línea de batalla, pero nunca deja de trabajar. Pasa el tiempo y pasan las
pinturas, decenas de ellas y, superada la mitad de siglo, Lxs siente que su cuerpo tiene nuevas energías. Pronto va a estar dispuesto, una vez más, a ser un joven despreocupado. Esta renovación le genera problemas con las instituciones, no sabe bien si quiere pintar, hacer música o simplemente viajar por el mundo. Viaja a Europa a ver en qué andan por allí. Insatisfecho vuelve a un país en pie de guerra contra su Estado. Frente a esta situación, decide finalmente mudarse a Nueva York, epicentro del arte de vanguardia de la época. Corren los años 80, la cultura pop, el arte callejero, la música, el under se entremezclan generando una enorme ebullición. Allí se inserta como otro artista de mundo en la gran metrópolis en busca de su parte. Pero Lxs no olvida Buenos Aires. Sigue en constante diálogo, lo cual le permite, después del fin de la dictadura, volver por períodos cada vez más largos, hasta radicarse otra vez en el país. Muestra en las galerías y museos más importantes, gana premios, y sigue pintando. Prueba nuevos materiales, los tamaños de sus obras se hacen más grandes. Pinta. Viaja. Vive. Lxs gana nuevamente su lugar dentro del mundo del arte profesional local. Pinta. Con el cambio de siglo, cambia todo. Crisis por dentro y por fuera. Ahora Lxs es una joven dinámica. Ya vienen anunciando desde hace tiempo, el futuro es femenino. Todavía casi adolescente (una vez más), está en los lugares que hay que estar, participa de concursos y habita el sistema del arte como una artista avezada. Así llegamos a la sala 7 del Centro Cultural Recoleta, lugar de nacimiento y residencia de Lxs. Necesitamos la perspectiva que otorga el paso el tiempo para seguir hilando su historia. Sin embargo, sí podemos decir que parecería que su constante compañera, la pintura, navega los años a su lado, dialogando, enseñándole, jugando.





Tres

Lxs es muy prolífico. Cubre las paredes de la sala con sus obras, de épocas y estilos diferentes… es una retrospectiva en vida, de sus primeros ochenta años. ¿Cómo seleccionar las pinturas que den cuenta de tan largo proceso?. Existen métodos analíticos y comprensivos, empezando por el principio y siguiendo hasta el final. Pero no creo que esa manera vaya a funcionar en este caso. Toda línea temporal es, en definitiva, caprichosa, subjetiva. Es cuestión de contar una historia. Empecemos por atrás, en donde estamos todos nosotros ahora mismo, y que conocemos (no por lo que nos cuentan
los libros y los profesores, sino porque lo estamos viviendo). Hacemos un nudo y tejemos hacia atrás. El final del relato será ese momento hace tanto tiempo, cuando los formatos de las obras de Lxs son pequeños y sus colores engamados. Más adelante, experimenta con nuevos materiales y paletas más violentas. Para luego llegar a las obras pintadas en nuestros días, que parecen sintetizar todas estas experiencias pasadas y llevar dentro de sí una atemporalidad en donde todos los tiempos coexisten. Lo que queda en evidencia es cómo Lxs muta, mezcla, pelea en y con la superficie pintada.
Pueden cambiar los materiales y los formatos, pero esta búsqueda queda siempre dentro de los límites de la tradición de la pintura, sobre todo porque cada batalla que lleva adelante reenmarca o redefine la pintura tradicional.
No hay que olvidar, además, que las pinturas que nos encaran se saben más que mera imagen. Son presencias y tiempos y memorias y texturas y olores y tamaños. E imágenes.



Coda

El contexto en que se observa un cuadro o que se pinta lo influye: la misma obra se va a pintar y ver de manera diversa en diferentes momentos y lugares de la historia. Dentro del campo pictórico, la aparición de la fotografía significó un cambio de paradigma total, una especie de Big Bang que vuelve el marcador a 0. Si bien ver obras realizadas en 1936 y en 2016 es enfrentarse a cabezas muy diferentes, por lo menos ambas están de este lado del horizonte de eventos, de ese punto sin retorno. Antes de la foto, la pintura debía registrar ciertos eventos, personajes, momentos de la realidad con pretensiones de objetividad, pero ya no. En esta etapa ilimitada, cada cuadro es una posibilidad, una mirada, una manera, una historia de aprehender el mundo a escala humana. Tanto al producirlo, como al observarlo.



Después de milenios de personas dedicadas a dejar (literalmente) sus huellas en las paredes, no puedo más que creer que podemos encontrar aquí un refugio del mundo exterior, un hiato, un hipo, a los problemas, a las noticias, al bombardeo constante e irritante. Ausentarnos momentáneamente para tomar impulso y volver al mundo con energía renovada para hacerle frente a lo que sea que nos esté esperando a la vuelta de la esquina.


Curaduría Laura Ojeda Bär




La muestra inauguró el Martes 11 de Julio y se puede visitar hasta el 1 de Octubre de 2017 en
CC Recoleta (Junín 1930 CABA) @CentroCRecoleta


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