Espacios de pertenencia

Como un destello. Pablo La Padula, Ana Gallardo, Malena Pizani, entre otros, Matías Ercole en Casa del Bicentenario (CABA) desde el viernes 16 de junio de 2017 hasta el domingo 20 de agosto de 2017.
Con la premisa de la oscuridad como refugio ante la hipervisualización de la sociedad contemporánea, Como un destello con la curaduría de Cristina Blanco, reúne a 22 artistas argentinos en la CNB Conteporánea para buscar posibles respuestas.

La muestra colectiva, inaugurada el sábado 17 de junio en la CNB Contemporánea, recorre escenarios paradójicos y marginados, evidenciando la supervivencia de lugares inadvertidos por el vanidoso mundo de la exhibición.

Para esto, se hace uso de la oscuridad como una entidad con potencial de encarnar múltiples formas y capaz de operar en ámbitos disímiles y complejos. Esta, que ha sido huella y espectro además de ser juzgada por el discurso religioso, es rescatada cuando se la comienza a pensar desde distintos niveles de sentido; de tal manera, en el psicoanálisis se podría hablar del inconsciente, lo onírico para un romántico del siglo XIX, escenas terroríficas o recovecos intensamente perturbadores en un film propio del género de terror, hasta un espacio necesario de reclusión, aislamiento, para la producción en Boris Groys o un ser ciego que, viendo, no ve como diría José Saramago en Ensayo sobre la ceguera.

Pero también es posible retomarla como una experiencia necesaria, aunque sea momentánea, de refugio ante la hostilidad que presenta esta época, a través de la cual el sujeto contemporáneo pueda descansar de las exigencias de la autoexplotación de su propia imagen y vida.

En otras palabras, hoy se construyen ficciones basadas en la intimidad, se recorta y expone lo que se desea ser para uno y para otro; las imágenes de la vida cotidiana se convierten en moneda de cambio, en una transacción de reconocimiento en términos hegelianos, si se quiere, a través de un “me gusta” en Instragram, Facebook y demás.

Por eso mismo, ¿hasta qué punto es posible refugiarse del afuera o, mejor dicho, escapar de la mediatización de la privacidad?

En la muestra cada artista se encuentra con la oscuridad y concibe con ella una plataforma no apropiada por las redes, mediante obras que trasgreden nuestra consciencia como No place to hide de Ailin Chen, las mujeres fisicoculturistas en mallas y con máscaras de látex en La fuerza que envuelve una forma de Florencia Rodríguez Giles, reconstruyendo en su video performático los símbolos que avivan el sueño mientras la mente reposa, o la invasión sonora y de sombras que se van articulando agresivamente en el cielo raso de la habitación con la instalación de Diana Schufer, Manchas.

Pero también se puede ver su exposición literal en, entre otras, las piezas fotográficas de Ignacio Lasparra a través de un “gesto de protección expresado por los propios cuerpos” - palabras de la curadora - y “la negación de la luz” - agrega - latente en la instalación de la serie Unplugged de Dolores Cáceres al apagar los famosos neones, que han marcado el sentido en torno a sus obras, y escribir con los mismos la contraposición de conceptos: izquierda/derecha, libre/esclavo, mentira/verdad, natural/artificial, público/privado, activo/pasivo, patria/muerte y culpable/inocente.

Como un destello demuestra que la oscuridad puede perturbar, pero cuando se trata de una de las pocas formas que permiten explorar espacios de pertenencia, la misma se transforma en algo sumamente reconfortante.

La muestra se podrá visitar de martes a domingo de 13 a 21 hs hasta el 20 de agosto, 2017.

Eventos en el marco de la exhibición:

Ciclo de cine durante el mes de julio

Habitar las tinieblas / Arte y pensamiento - 27 de julio

Ciclo de entrevistas públicas a cargo de Alejandro Lingenti

Charla con Dalila Puzzovio




Casa Nacional del Bicentenario

Riobamba 985, CABA
@CNBicentenario

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