Dibujos desde la biblioteca


Es recurrente la idea de que el dibujo es una forma de conocimiento, una forma de ver. Sin dudas, lo es. Vamos a agregarle, también, que es una forma de teletransportarse, relacionarse, encarnar, equivocarse, recordar, escribir –no olvidemos la manuscrita– y seguro hay más.



Lucas nunca visitó la ciudad de La Plata, pero dibujó desde la biblioteca del Museo Provincial de Bellas Artes. Resalto ese desde, no es un error –aunque el error también es parte importante del dibujo, pero eso va más adelante–, es un afirmación que encierra un acto de fe. Lucas y Mónica, la bibliotecaria del museo, entablaron un diálogo vía mail. Él le pidió que le enviara fotos de los libros que ella le gustaba. Ella no supo bien qué hacer –como una dibujante frente al papel en blanco–; luego buscó, fotografió y envió. Él dibujó fragmentos.

¿Cómo Lucas dibujó desde la biblioteca si nunca vino a la ciudad? Voy a dar algunos indicios que pueden servirnos de guía. El 23 de abril Lucas publicó en su perfil de Facebook un dibujo de un afiche de J. C. Romero (fallecido el día anterior). Un homenaje, una forma de ser otro. Una encarnación a la manera de Lucas, del dibujo. Me detengo en el momento del hacer, en el instante en el que pintaba con un lápiz amarillo el plano de fondo del afiche y con negro cada letra. Lucas y Romero hicieron cuerpo en ese instante, ¿qué habrán sentido? El dibujo es parte inseparable de este ritual, el tiempo del dibujar lleva la experiencia al extremo, se comienza y se termina en pocas horas o minutos.



Volvamos a Testo y a cómo Lucas hizo los dibujos desde la biblioteca sin visitar la ciudad. Revisemos la forma de relacionarse que propone el dibujo –recomiendo no confundir esto con arte relacional, es otro cantar–. Cito a Lucas hablando hace unos días en una plaza pública de Tucumán con un megáfono: “... ese estar yendo hacia un lugar inesperado, hacia eso otro que no se conoce, ese sería el lugar del arte porque los que están y conocemos no son los importantes...”. El dibujo es una de las mejores herramientas para hacer esto. Mónica y Lucas entablaron una relación particular posible solo a través del dibujo. Ella eligió cada imagen porque le gustaba o por su valor histórico, pero también pensando en cómo él haría para dibujarla. Podemos traer esto más cerca y pensar situaciones en las que el dibujo forma parte de la vida y la comunicación: hacer un mapa, explicar dibujando o escribir una carta en manuscrita. Si hablamos de la forma de relacionarse que propone el dibujo, hay bocha de ejemplos. Voy a nombrar los clubes, que son lugares de encuentro de especialistas y amateurs. El club del dibujo de Rosario, que tomó diferentes formas: fue encuentro con intercambio, taller, pizarra colectiva, entre otras. El club del cuaderno de La Plata, que propone juntarse en diferentes sedes a dibujar sobre cuadernos colectivos y pasar la tarde.



Se me termina la cantidad de caracteres y falta hablar del dibujo como equivocación, fundamental para entender esta forma de trabajo. Durante mucho tiempo se propuso la idea de boceto para contener la energía del error, solo una forma de enmascarar lo que el dibujo en esencia es. Me quedo corto, veamos cómo sale la muestra, escribo este texto sin conocer el montaje definitivo. Lo importante es que la biblioteca del museo reabrió hace unos meses luego de estar años cerrada por falta de lugar e interés político. Lucas y Microespacio vuelven más pública la biblioteca y sus personas. La biblioteca, ese otro de este museo, cuenta con una colección de libros inimaginables pero aún sigue sin tener un espacio digno.

Por Dani Lorenzo (artista visual)





Testo. Lucas Di Pascuale
Texto sala

La Biblioteca del Museo, como la misma historia del Pettoruti parece haber inaugurado, ha cambiado de lugares, formas y organización a lo largo del tiempo. Desde marzo del año pasado, la biblioteca de arte, que cuenta con más de cuatro mil ejemplares entre libros, catálogos y revistas especializadas, reinauguró su espacio después de haber transitado por distintos rincones del Museo.

Este año, Lucas Di Pascuale, continuando con su propuesta de retratar libros, indagar el concepto de fragmento e incorporar la mirada y pensamiento de los otros en sus trabajos, emprendió la tarea de trabajar conjuntamente con la bibliotecaria del Museo a través de un diálogo a distancia. La propuesta era simple: Mónica seleccionaría de la biblioteca los libros que ella quisiera que Lucas retratase. El área de Multimedia del Museo fotografiaría los libros y de esas imágenes Lucas seleccionaría fragmentos que, cual copista, iría retratando para luego formar parte de la muestra.

Uno de los modos de organización de las bibliotecas, más allá del sistema de Dewey, suele ser por autores. Al sacar algunos libros de los anaqueles, los que queden ahí, vuelven a reacomodarse y así, como en una coreografía letrada, la mirada los vuelve a reacomodar. Quienes pasan horas y días frente a ellos, suelen recordar, por algún gesto mínimo (un espacio extraño, la distancia en el estante, el tamaño del libro vecino) a los que antes estuvieron ahí.

En esta oportunidad, los espacios que los libros elegidos por Mónica dejaron en la biblioteca, se transformaron, como en el concepto mismo de fragmento que pueden observarse en los dibujos de Di Pascuale, en huellas de movimientos que, en un ejercicio compartido, se alejan de la idea de totalidad, de la hegemonía del autor y reconstruyen así, conjuntamente, nuevos lugares para la memoria y la mirada.

La muestra inauguró el Viernes 9 de Junio de 2017

Equipo curatorial:
Guillermina Mongan, Mariana Moreno, Inés Elicabe




Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti
Av. 51 entre 5 y 6 - Nº 525 (La Plata)
@MuseoPettoruti


por Dani Lorenzo, 13 de Junio de 2017
compartir