Max Cachimba en CC Parque de España (Rosario) - Curador Rafael Cippolini

Breve Antología Polimorfa. Max Cachimba en CC de España en Buenos Aires (sede Paraná) desde el jueves 16 de marzo de 2017 hasta el domingo 30 de abril de 2017.

Maravilloso: Envuélvamelo para regalo
Elogio para un sibarita del trazo fino



Baste de ejemplo ¿cómo advertir los rastros de la herencia
de un Arcimboldo? Las pistas que encontremos lucirán como
restos de decorado de un mundo paralelo. Acaso ¿esas frutas
son sólo de este mundo? Miren esa mandarina.

Jan Kott

Te dicen “sé vos mismo”. Sí, muy bien, vos mismo ¿pero dónde?
¿Haciendo qué?

Roland Topor

A ver: esto puede ser cualquier cosa.
Pero nunca un chiste. Somos gente seria.

Juan Verdaguer





Sistema Fisherton. Max Cachimba es un gran invento. De hecho, logró mucha atención –valga la paradoja- antes de convertirse en Max Cachimba (en los años ’80, ganó el premio para jóvenes historietistas de la revista Fierro, con tan sólo 15 años, cuando todavía firmaba con sus iniciales, que luego, involuntariamente o no, fueron plagiadas por un archivo de imagen digital).
Además de sus recursos gráficos –por momentos tenía algo del primerísimo Gambartes pero absolutamente fuera de control-, llamaba la atención entonces cómo lograba transformar cualquier disimulo en un notable espectáculo. El detalle convirtiéndose en una épica del descoloque. No deberíamos olvidar que, como su admirado Grela, Cachimba –antes y después de ser Cachimba- fue
siempre un hombre de artes y oficios, de minucias de la pluma y el pincel, y así también de humores varios. El plural se debe, ante todo, a que su gracia resulta invariablemente corporal, física por perversamente anatómica: descalabrante, el humor en cuestión se inicia en el cuerpo para llegar a las palabras. Cuando llega, porque muchas veces ni hace falta. Por eso jamás faltaron entre sus arquetipos contorsionistas, voyeurs, funambulistas o acróbatas. Si el espectador lo desea, puede entenderlos a modo de metáforas. También a Fisherton, su lugar en el
mundo. Uno y otro se complementan a la perfección.



Delicias de un antólogo también polimorfo. Lo que en esta exposición se verá son historietas, ilustraciones, pinturas, animaciones, poesías, objetos –encontrados o no- y performances. Diversidad de formatos, pero por sobre todo poliformía, en el más craso sentido freudiano. Se trata, también, de una cuestión de acento: Cachimba remite cada poliformía a una –o varias- acronías.
Sus obras se disponen en una sucesión constante de limbos acrónicos. No faltará quien pueda argumentar su sistema de obsesiones, sus recurrencias. Sea cual sea, rara vez se muestra expansivo: más bien es centrípeto. Cuida el número de sus criaturas. Nunca tiende a la superpoblación. Como sucedía con aquel fatídico y desventurado Chatrán, nunca nos queda claro si el pollo es siempre el mismo pollo, o si la gallina sólo es parte de una clonación estética. La
exhibición lo imita y busca una amable poliformía contenida.



Bric-à- Braque. Georges Braque no estaría en este catálogo si no fuera por aquella frase suya que reza: “el cuadro comienza cuando se acaba la idea”.
Incurriendo en la mala praxis de la paráfrasis decimos: “el cuadro comienza cuando no se acaba el bric-à- brac”. Porque para Cachimba, el bric-à- brac es lo que es el método paranoico crítico para Dalí. Se me objetará que Cachimba no inventó el bric-à- brac, pero no cabe ninguna duda que el bric-à- brac inventó a Cachimba. Al punto de que no sería serio abordar cualquier bric-à- brac sin remitirnos a Cachimba. Al fin de cuentas, el bric-à- brac es un modo de conceptualizar que debería expandirse. Edward Lear como bric-à- brac, Olinda Bozán como bric-à- brac, Waldo de los Ríos, y la lista sigue. Círculos concéntricos donde lo fantástico se funde con lo absurdo, lo tierno y también lo siniestro. Siniestro total. Terrores cósmicos como los que describe Eugene
Thacker, pero con forma de pollo. O de enano. O de gallina. O de quién sabe qué.

El don de extrañar. “Sólo basta con mirar largo rato alguna cosa para que se
vuelva extraña”. Hay quienes atribuyen esta frase a Flaubert. Pero pocas veces se subraya que la extrañeza es la facultad de advertir cierto rasgo que conocemos pero no sabemos de dónde. Y eso genera inquietud. Extrañar es volverse extraño –como decíamos, es la mirada la que vuelve extraño-, sin omitir la añoranza. Podría decirse que todo el menaje de Cachimba es menaje
metafísico –en el sentido de De Chirico-. Metonimia perfecta: el universo nunca dejó de ser un Gran Zapallo sin tiempo (Macedonio dixit). ¿El tiempo puede inventar más objetos que miradas? La mayor extrañeza: no estar seguros si los objetos de Cachimba se quedarán quietos.



Probando, probando. Una constante de las historias gráficas de Cachimba es que sus personajes tienen que superar una prueba. Desafiar alguna ley, o demostrar una pericia, que termina exhibiéndose como un arte desbocado y descocado. En esto estriba su clasicismo: entregarse a la prueba –o resolver el enigma- puede ser fatal. Elegante fatalidad. Podríamos decir del arte de Cachimba lo que Lacan dijo de la ‘Patafísica: “es la más grande elegancia del lapsus”.

De tradiciones y cortesías. Dando a proponerle una tradición a nuestro artista, opto por esta Santa Trinidad: Oski, Landrú y Copi. ¿Por qué? Porque son únicos, solitarios, polimorfos, y convirtieron, cada cual a su modo, al humor en una ciencia. También porque nunca dejaron de transitar, y valga el oxímoron, la salvaje cortesía. Cachimba también, sin proponérselo ni mover un dedo, es hace rato cabeza de una tradición (no olvidemos que Liniers repitió en varias ocasiones: “Él es mi Hemingway”). ¿Qué otra característica une a Cachimba con
los tres artistas citados al comienzo de este párrafo? Ese constante dejar en manifiesto la elegancia de la vulgaridad y la vulgaridad de la elegancia. Repito; la inocencia de cierta obscenidad (no nos olvidemos el hit La japonecita, de Jacinto W. y sus Tururú Serenaders, disponible en Youtube). También como ellos, fue inventando un autor más allá del seudónimo. Como en los tres citados, lo Cortés no quita lo valiente. Como decía César Bruto (otro que podríamos
sumar a la lista): para Cortéz tenemos a Hernán, aquel de los modales neronianos.

Larga vida a Max Cachimba.


Rafael Cippolini - Curaduría
Rubí-Sabadell,
Invierno boreal, 2016




Inauguración jueves 16 de marzo de 2017 a las 19.30hs

Hasta el 30 a de abril


CC Parque de España (Rosario)

Sarmiento y Río Paraná
@CCPE

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