En la espera del derrumbe

Derrumbe. Juan Sorrentino en Acéfala desde el viernes 21 de octubre de 2016 hasta el jueves 17 de noviembre de 2016.

Juan Sorrentino nos enfrenta a los límites que nos autoimponemos o pensamos tener, a la curiosidad y al miedo a comprender lo que negamos o desconocemos.

Luego de su residencia en la Galería Acéfala, el artista chaqueño inauguró ahí mismo el 21 de octubre con "Derrumbe", su primera muestra individual y bajo la curaduría de Merlina Rañi y Cristian Espinozael.

Tras 6 semanas de desarrollo y experimentación, Sorrentino plantea tres instancias trasversales a las dos instalaciones expuestas en las salas del espacio.



Su propuesta surge a partir de dos situaciones personales: la construcción de su casa en Colonia Benítez, teniendo en cuenta los conflictos propios del proceso, y la necesidad de producir obra entorno a la idea de cómo es influenciado “el comportamiento humano con el impacto de las frecuencias en el cuerpo” comenta Juan.

Esta puesta en escena de tensiones, donde el sonido a contrapunto juega y manipula el tiempo, nos marca la dirección hacia un mundo impregnado de lenguajes plásticos y conceptuales, partiendo de un cuerpo-caja sonora, hecho de ladrillo a ladrillo y múltiples capaz de pintura. Un muro despojado de su origen al ser arraigado desde sus entrañas y con una aparente consciencia propia.



Cada parte de su composición habla sobre cierto tratado orgánico, lo cual también se puede observar en el corazón de la segunda etapa: a la vuelta aparece lo crudo de su condición material y dos parlantes implantados en este.

Dicha configuración de elementos logra circular la vida envejeciéndolo a minutos desesperados. La textura y el color de su piel se descascaran dando el aviso de un futuro inevitable, mientras que uno como espectador transita por la sala intentando descubrir por qué se siente movilizado ante el sonido que lo atraviesa.

¿Qué representa este cuerpo de 1,90 m x 4,50 m que nos obstaculiza la visión y no deja ver a simple vista lo que hay detrás?

Es la pregunta situada entre, el choque con una otredad de aspecto técnicamente plástico y las múltiples significaciones que dan cuenta de un panorama ansioso ante el conocimiento de una línea a cruzar.



Juan en su manera de manipular el tiempo a través de la “insistencia del Om” o su trato poético en el recorte de construcción arquitectónica, nos plantea en esas dos instancias un muro como símbolo de nuestra necesidad errática de construir, evadir, proteger-nos y, finalmente, romper con los discursos limitantes.

Mediante la obra el artista nos va llevando de a poco a la segunda instalación, cuando al bajar las escaleras se empiezan a revelar ciertos rasgos en forma de un cúmulo de polvo de ladrillo y su parlante en el medio. Este reproduce vibraciones todavía más intensas, nos desprende del estado de vigilia, enfrentándonos a lo atractivo y perturbador de toda experiencia enterrada en el subsuelo de nuestra mente o, como diría Sol Echevarría, “el subconsciente del muro”.

Así es como al atravesar esa cortina de plástico empolvada, se deambula por una dimensión onírica míticamente clausurada y atemporal. En esta no se pretende que el espectador articule palabras, sino sensaciones que solo nos permitimos explorar en las profundidades del sueño, sin críticas ni juicios de valor, un subplano habilitante entre el nacimiento y la persistente caducidad.

Por eso dejamos que sea lo que es: la manifestación de nuestra acumulación de secretos, cada uno de ellos resguardados bajo este extracto de fortaleza, junto a las diversas menciones de su posible derrumbe.

La muestra se podrá visitar hasta el 17 de noviembre del 2016




Galería Acéfala
Niceto Vega 4754
CABA


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