Misterios de la obra > Hilda Paz

Misterios de la obra. Hilda Paz en Museo de Artes Plásticas " Eduardo Sívori". desde el sábado 17 de septiembre de 2016 hasta el domingo 16 de octubre de 2016.

Misterios de la obra

Para quien primero la obra es un misterio, es para mí. Ella llega, me asalta, toma posesión de mi corazón y ahí empieza la creación. Después intervendrá el azar, la memoria, la infancia, la sangre en que estamos hechos. Creo que desde siempre he pensado que no hay obra sin soledad, sin pérdida, sin fracturas. Tal vez uno se dedica a esto para detener el tiempo. Uno sabe que la obra es, porque le ve el cuerpo, porque le siente la piel y sabe que debe escucharla en su silencio, entenderla y a veces, esperarla.

Siempre me pregunto qué siente el papel al enfrentar el vacío, al sentirse acosado por el lápiz, el pincel o la tinta. Qué siente ante el roce de mi mano. Qué pone el papel en la obra que yo no veo. Sí sé que siempre está contribuyendo a cambiar, a modificar mi obra y sé, a veces, que en lo que hago él tiene la última palabra. Porque rozar el papel con las yemas de los dedos hace que broten imágenes como deseos de una realidad mejor para todos.

Cuando uso las costuras, los hilos, siempre pienso en coser mi nada, pero sólo me topo con un vacío donde no pasa el hilo y la nada sigue, y la costura es falsa. Es como si quisiera coser el silencio en que estamos sumidos, para despertar y volver a intentarlo. Los hilos que atan, cosen de alguna manera lo que no se puede ver ni explicar más allá de esto. Porque muchas veces, siento que saco a tomar aire a las piedras de mi corazón, y a veces esas piedritas brillan y destellan, entonces hay una obra.

Grabar entraña desarrollar una solidaridad con lo visible, marcar una huella, dejar un rastro. Los hilos son pequeños lazos de los días que quedan. Hilos de los restos de los trapos, una obra hecha con nada, hecha con ausencias, con vacíos, con restos de los bordes de mí. Obra de los contornos de la periferia.

Porque la obra se hace a fuerza de fracasos, y como dice la poeta Olga Orozco, se hace “para increpar a la muerte”. Y así voy asumiendo el vacío, protegiéndome en la piel de la obra, porque no quiero que mi alma sea un obstáculo.

Hilda Paz

Misteriosa Paz

El grabado ocupa un lugar destacado dentro de las políticas institucionales del museo, con el afán de priorizar a aquellos artistas referentes de nuestra gráfica. Misterios de la obra de Hilda Paz, es la muestra y publicación que se brinda en esta oportunidad gracias a la incansable labor que lleva adelante Osvaldo Jalil, en su carácter de productor y editor, junto a Anteo Scordamaglia, de la Colección Grabadores Argentinos de Ediciones El Zaguán. Llega una mujer a la colección, “pensar en ella […] es un modo de reconocer a una artista que estuvo siempre presente en el arte de hacer, educar y difundir”, sostiene Jalil.
Hilda Paz aparece en la escena del arte hacia los años 80. Los renovados aires que trajo la vuelta a la democracia impulsó a la gente a salir a la calle y reencontrarse en los espacios públicos. Para los artistas significó refundar su hacer artístico en proyectos comunitarios, alcanzando una activa producción cultural. En este contexto se formaron varios colectivos artísticos. Uno de ellos fue el Grupo Gráfica Experimental que Hilda Paz conformó junto a Rodolfo Agüero, Susana Rodríguez, Juan Carlos Romero y Mabel Rubli. Estos artistas exploraron las posibilidades del lenguaje gráfico. Incursionaron en el “objeto gráfico”, traspasando la condición de bidimensionalidad de las obras a objetos y en algunos casos avanzaron hacia el espacio configurando instalaciones. Recurrieron al papel hecho a mano, fotografías, fotocopias y transferencias. Esas investigaciones abonaron la intención de considerar al grabado, ya no solamente en su función reproductiva, sino asumiendo una nueva cualidad plástica como objeto único y colocándolo en el mismo plano que las demás artes visuales. En este sentido, Hilda Paz continuó trabajando de manera individual y colectiva en la participación de bienales y salones internacionales de grabado, pintura, poesía visual y mail art. Editó junto a Juan Carlos Romero la revista de poesía visual experimental La Tzara, durante los años 2001-2007. También, juntos realizaron el libros de artista Rejunte, y además participaron en La eternidad del instante, 2000 con León Ferrari, Fernando García Delgado, Mónica Goldstein, Matilde Marín, Norberto José Martínez y Teresa Volco. El último Libro de artistas presentado fue Las tres gracias, UNSAM, 2015.
En esta ocasión, Hilda Paz exhibe en el Museo Sívori, un conjunto de grabados xilográficos. En ellos, representa, una humanidad carente de identidad. Las figuras humanas y especialmente los rostros, donde se inscriben los pensamientos y sentimientos de cada ser humano, la parte más vivaz y sensible que se luce a los demás, ocupan un lugar central en su obra. Rostros deformados, cargados de angustia, violencia y aislamiento. Las superficies se tensan al paso enérgico de la gubia sobre la madera dejando huellas inquebrantables. De los ojos ennegrecidos surge un halo de siniestra intensidad. Misterio y una atmósfera enrarecida se perciben en las imágenes. Sin embargo, con los ensambles que incluyen telas, estampas religiosas, pequeños objetos y escrituras fragmentadas, Paz intenta establecer diálogos para conectar a los personajes con sus vivencias, despertando sus memorias, nostalgias e historias en un intento por transportarlos a otra vida.

Lic. Lorena Oporto
Área Investigación y Archivo - Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori

Prólogo del libro "Misterios de la obra". Hilda Paz.
Colección Grabadores Argentinos de Ediciones "EL Zaguán".
Agosto 2016

A pesar de la crisis en la que está el país, con Anteo Scordamaglia aún luchamos para continuar el proyecto, para no abandonar nuestro emprendimiento de editar libros de grabados.
Este año decidimos publicar a esta artista del sur de la provincia de Buenos Aires, de Bernal. Hilda Paz es una de esas grabadoras de las cuales casi no quedan, una trabajadora incansable. Docente en el área de Pintura y Grabado ha formado varias generaciones de jóvenes artistas. Participa activamente en salones de ex-libris y grabado, en el país y en el exterior. Una artista referente del grabado.
Coherente desde siempre, con una fuerte imagen que no deja dudas de su mensaje, Hilda es una artista gráfica completa en todo sentido. Su obra golpea donde más duele y despierta admiración, leer su obra es sencillo, es entrar en el corazón del pueblo. Sin medias tintas, clara, precisa, consecuente, desde siempre ha sido una trabajadora difundiendo arte, sus libros de poesía visual, su obra en arte correo, y sobre todo en grabado. Pensar en ella, como otro de los artistas que forman parte de nuestra Colección Grabadores Argentinos de Ediciones El Zaguán, es un modo de reconocer a una artista que estuvo siempre presente en el arte del hacer, educar y difundir.
Cuando nadie hacía gráfica experimental, ella, al igual que Carlos Demestre o Edgardo Vigo, era pionera, siempre dando una vuelta de tuerca al modo de decir desde la gráfica, incorporando otras imágenes, pegando telas, buscando y entregando al espectador algo distinto, tierno y conmovedor.
Hilda Paz es enseñanza de oficio, de compromiso social, es otro ser que marca el camino del arte del grabado, para el disfrute de los que aman la gráfica.

Osvaldo Jalil
Villa Luro
Agosto de 2016

Agradecimiento por registro fotográfico: Museo Eduardo Sívori / Osvaldo Jalil.

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