Quizás lo pierda todo o lo olvide todo en Lateral (Tucumán)

Quizás lo pierda todo o lo olvide todo. entre otros, Fernando Macias , Lucas Despósito, Gaspar Nuñez, Adrián Sosa en Lateral (Tucumán) desde el viernes 26 de agosto de 2016 hasta el sábado 10 de septiembre de 2016.

Lateral es un proyecto sin espacio físico, gestionado por Florencia Sadir, Gaspar Núñez y Hernán Aguirre García que se presenta como albergue de producción de pensamiento y acción. Entre estas múltiples acciones, propone esta vez una muestra curada por Javier Soria Vázquez, en la que participan artistas de diferentes contextos, con propuestas heterogéneas que rondan sobre la idea de proyecto o estado inconcluso, generando planteos encontrados entre lo que puede y/o no ser obra.



El lugar a intervenir es una casa deshabitada y en venta, lo cual propicia posibilidades de experimentación y quiebre sobre la idea de espacio convencional de exhibición.

Quizás lo pierda todo o lo olvide todo pone en discusión las diferentes instancias y procesos de producción de obra en este contexto ajeno, habitado por vestigios de innumerables vidas.

¿Cuándo una obra se nombra como tal? ¿Puede considerarse obra una posibilidad? Son algunos de los interrogantes que se manifiestan en los trabajos de Adrián Sosa, Fernando Macías y Gaspar Núñez (Tucumán), Eugenia González Mussano y Lucas Despósito (Córdoba), Iara Freisberg (San Pablo, Brasil) y Luis Hernández Mellizo (Bogotá, Colombia).



Esta muestra inauguró el día viernes 26 de agosto de 2016 a 17hs, en España esquina Monteagudo (Tucumán) y podrá ser visitada previa reserva hasta el día 10 de septiembre.






Qué es la ruina, sino la suma de grandes y pequeñas historias. Un acopio excesivo de hechos, palabras, usos, recorridos, estadios. Una acumulación que en algún momento desborda y cuando eso ocurre todo pareciera regresar al vacío.

Pero ese vacío ya no es tal, porque es huella de todo aquello. Es la sensación que se deja. Es el producto devenido en resta de una suma. Una suma exorbitante.

Sin embargo, no hay aquí intención de rememorar. La intención yace en la posibilidad de hacer de éste un refugio para un montículo de incertidumbres. El lugar en el que reposen (al menos por un tiempo) algunos de nuestros tantos pensamientos errantes; esos que van y vienen en busca de la exacta respuesta, de una sentencia que satisfaga por tres nanosegundos los espasmos de la razón.

Esto que ocurre es la instancia. Es el tiempo que descansa sobre un punto que parece muerto, porque es un punto inmóvil que percute entre el ser y el no, es la idea flagrante y su indisposición, es la contrariedad del sí mismo.

Ser y olvidarse, caminar por horas hasta preterir un destino, buscar lo que no se sabe, son acciones impulsivas y necesarias capaces de volcarnos hacia nosotros mismos, ubicándonos en algún extremo que nos obligue a girar para, sin deshacernos de nada, comenzar de nuevo desde aquí, desde el lugar de lo ajeno.



Audio sobre la muestra de Fernando Macías



El horizonte es esa línea que nos dibuja el consciente para delimitar un espacio abarcable, para ubicarnos en la comodidad de lo que se conoce, para contenernos. Es eso que nos mantiene errantes dentro de un margen (finalmente) acotado, en el que los extremos son inciertos pero imaginables.

El horizonte es una línea difusa de extensiones imponderables y es esta la condición que nos pone a pensar en cuán franqueable es, si a medida que nos desplazamos para alcanzarlo, su forma nos evade en proporciones exactas.

Por esto mismo, el desafío no está en el hecho. Se encuentra en el sinfín de teorías y estrategias posibles de burlar su naturaleza.

Todo nos trae al mismo punto. Al lugar en el que debemos dudar de lo que percibimos, de lo que vemos a distancia, porque la lejanía es un tirano capaz de cercenarnos la memoria para situarnos en el conformismo de lo explicable, es un espejismo de ideas que se contraen replicándose así, repitiéndose bajo un camuflaje inocuo y superficial.

Son éstas acciones con sus intenciones, pequeñas evidencias con el poder de lo inútil, con la dispersión de un fracaso que no es tal, con la ingravidez de lo esperable. Porque esto que parece, no es lo que es; sus dimensiones se expanden cuando creemos haber descubierto algún por qué.

Curaduría Javier Soria Vázquez





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