Yoko Ono: Autoría compartida

Dream come True. Yoko Ono en Malba desde el viernes 24 de junio de 2016 hasta el lunes 31 de octubre de 2016.
Una muestra con énfasis la participación del visitante

Para quienes no gusten del arte conceptual, esta muestra no será de su agrado. Para el resto, sin embargo, puede que resulte un canto a la vida.




La exhibición de Yoko Ono titulada Dream Come True -en el MALBA hasta el 31 de octubre- reúne una serie de obras realizadas en su mayoría en los años ’60 y ’70, que sorprenden al espectador habituado a un arte más tradicional y estático. Sus trabajos oscilan entre instrucciones (consignas impresas en letras negras y pegadas en la pared), estaciones interactivas (en las cuales el visitante debe realizar una acción para que la obra se complete) y videos que retratan performances de aquella época (que facilitan una mejor comprensión de la obra de la artista).

“Cada planeta tiene su propia órbita. Imagina que las personas cercanas a tí son planetas. A veces es lindo simplemente mirarlos orbitar y brillar” es una de las primeras instrucciones que nos reciben.

Sus obras interactivas. Desde “Agregue colores”, un lienzo que debemos suponer originalmente en blanco -aunque cueste figurárselo así-, Yoko nos invita a dejar la huella propia. Adultxs y ñiñxs se deleitan con la tarea y la gente que mira también aguarda el momento en que un pincel se libere. En seguida encontramos una pared con mapas de diversas partes del mundo y la consigna es intervenirlos sellando aquellos lugares en los cuales queremos que haya paz. Idealmente, el mapamundi entero se convertirá en un gran mar de tinta.

Una pintura para ser pisada descansa en el piso. No cabe duda: al lienzo lo creamos, lo pintamos y lo usamos como más nos guste. Otros aires de libertad se respiran desde las alturas de sus dos escaleras (“Escalera para mirar el cielo”, 1965 y “Pintura de techo. Pintura de sí”, 1966). La primera de estas nos forzará a mirar con detención un espacio reducido; la otra, ampliará considerablemente nuestra visión. Un juego de distancias que acaso nos exija un poco de flexibilidad para entender la comicidad subyacente.

Todo o casi todo lo que propone la artista es una provocación a cambiar las perspectivas de quien observe. Testigo de lo cual será un video-fragmento de su performance “Pieza corte” (1964), en la cual el público disponía de unas tijeras y debía cortar partes de sus vestimentas para que la obra tuviera lugar.

Su estación de reparaciones tiene la idea de crear piezas nuevas a partir de cerámicas rotas. Tenemos a nuestro alcance cinta adhesiva e hilo sisal. ¿El resultado? Varias repisas en las que se despliegan nuevas obras creadas por el público. En estas las costuras no se ocultan: se destacan y veneran. De la unión de lo disímil, una nueva belleza.
Por último y no menos importante, sus árboles de los deseos o Wish Tree. En la terraza del primer piso se han colocado 5 árboles de los cuales lxs visitantes podrán colgar sus deseos, como así leer los ajenos. Una obra que sin público no se construye.



La muestra se puede visitar hasta el 31 de octubre de 2016



MALBA
Av. Figueroa Alcorta 3415
@malba

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