A campo traviesa

Morcipan a campo traviesa. Artistas varios en Morcipán Arte Contemporáneo desde el sábado 3 de octubre de 2015 hasta el sábado 31 de octubre de 2015.

Podríamos comenzar este texto afirmando con injusticia que desde muy pequeña Morcipán mostró un interés singular por el arte. No es así, la relación fue íntegramente inversa. El arte fue asediando la vida de esta futura relevante estrella de la escena argentina del arte contemporáneo. La producción fue sitiando sus espacios, interpretando sus acciones, simbolizando y complejizando todo acto por irrelevante que para ella fuera. Su hogar lleno de artistas. Vinos, charlas, eventos, talleres, llantos, histeria, nervios, enojos, entusiasmo, paredes repletas, repletas todas las paredes. Discusiones a montones. Su vida fue tomando la forma de la de un fanático. Hasta hubo de asistir, con una cadena al cuello, a los precarios festivales a cielo abierto que financia el Gobierno de la Ciudad de Bs. As. con dos pesos para los jóvenes artistas y sueldo fijo anual para los directores.

Su lugar de descanso, atestado de libros de arte egipcio, medieval, renacentista, barroco, americano, del siglo XX a patadas (las vanguardias, los movimientos, los teóricos que salieron de abajo de baldosas como cucarachas, los escritores, los pintores, los bailarines, la performance...) y del siglo XXI lo que se pudo conseguir hasta ahora que es bastante poco. Una vida intervenida por la predilección de terceros, una vida sin capacidad de decisión, una vida destinada al arte dio por resultado la rabia, la brutalidad, la fuerza activa, la intempestad de esta artista.

Por un delirio del orden de lo divino, que elimina a corte de hoja las variables de meritoriedad, formación y trayectoria, travistiendo las Reglas del Arte anunciadas por Bourdieu hace años atrás y replegando las prácticas contemporáneas a un rincón sin límites, a un vértice que denota la contradicción, el caprichosismo y los antojos que regulan verdaderamente el “campo” (sin comillas, a lo sumo cursiva) del arte, (que de campo no tiene ni lo plano, ni lo fértil, ni lo amplio, ni la mirada despejada que esta palabra nos sugiere), Morcipán exhibe hoy 13 obras de arte de un valor simbólico, comercial y social inconmensurables.

No hay nada que hacer. Los mira y por más que siga mirando no sabe qué hacen allí.

Concentrémonos en la palabra campo. Terreno extenso sin construcciones alejado de las zonas de poblaciones más densas. Tierra cultivable. Adyacente a una población. Anverso a la vida urbana. Perfil de vida rural y esfera donde se desenvuelve. Propiedad reservada para actividades establecidas como pegar tiros con balas de pintura. Conjunto de instalaciones acondicionado para la práctica de actividades culturales y/o deportes. Mitad del terreno de juego que corresponde amparar a cada equipo. Terreno obstruido por tropas militares durante la guerra. Ámbito propio de una actividad cualquiera. Conjunto determinado de ideas conocimientos y seudoconocimientos sobre alguna disciplina, la que fuera. Espacio óptico o sonoro en el cine. Espacio en que se manifiestan acciones entre partículas, un campo gravitatorio no es lo mismo que un campo eléctrico y ninguno de los dos se parece al campo del arte que es el que los contiene, es el que contiene todo.

A lo largo de su nimio recorrido, Morcipán ha logrado que sus obras se destaquen por las habilidades específicas que viabilizan la creación, la activa existencia de carácter político otorga a las piezas una presencia ineludible.Presiden por sobre los miles de objetos que las rodeen, así fueran estas obras de arte o no.

En épocas antiguas, o si nos dispusiéramos a hablar de ellas, reduciríamos la cantidad de accidentes que dan por resultado el surgimiento de una obra maestra a sólo la chispa del genio. Pero no. Es necesario entender y defender la noción de que las cosas son muchos más complejas, que la libertad no existe y ante la poca capacidad de decisión de cualquier ser vivo, en pleno siglo XXI siempre es posible que lleguen un equipo de jóvenes profesionales y se ponga a montar un mega evento, con o sin deseo por parte del protagonista, sin interés, sin entusiasmo y a veces hasta con medicación de por medio.

Su condición analfabeta, no impone ningún límite; todas sus capacidades físicas son puestas en funcionamiento para la operación de crear-desarrollar-encontrar-inventar una obra de arte. Destruyendo una vez más el canon clásico de la belleza, pero destruyéndolo esta vez de forma tautológica. Abarrotando de intervenciones sutiles a los objetos que cuidadosamente elige, pero fruto del azar o del don divino se encuentran a su alcance. Con ironía no detectada y punto de vista bajo, Morcipán trabaja incansablemente para el arte, por el arte, con el arte y por culpa del arte.

Prometedor estilo trashnometal, el despliegue de esta colección de obras ha sido un evento digno de compartir con todos ustedes. Con el mundo, no todo el mundo, primeramente el Mundo-del-Arte.

Fiel aprendiz, autodidacta inescrupulosa y de escucha atenta, su iconografía completamente contemporánea la destacan del fondo gris de producciones estándar que caracterizan a los artistas en formación. Fuera de las instituciones, fuera del sistema, más allá de todo.

Sus viajes al Tigre, provincia de Buenos Aires y el conocimiento vasto del territorio que linda al Congreso le otorgaron la habilidad de establecer los parámetros que permiten hacer de la crítica social el más áspero objeto artístico.

Ella es el amo de su producción.

Ella es su señor y su Dios.

Morcipán, a campo traviesa.

Josefina Zuain



IDENTIKIT
Nombre: Morcipán
Edad: 19 meses
Una obra: Es evidente, pieza de la exposición Arte Destructivo (1961)
Una película: Caniche, Bigas Luna, 1979
Un color: Negro
Una comida: Morcipán
Técnica: Procedimientos contemporáneos, me inspira Merzbau
Aliado: Bigotito
Un poder: La mordida tajante
Un maestro: Schwitters y Kemble

Agradecimientos: A todos los artistas que frecuentan mi hogar



BIOGRAFIA por Facundo Tomás
Nací en el mes de junio del año 2014 en un barrio de zona norte. Una población marginal a la vera de la delincuencia y el mal gusto. A los pocos días de llegar a este mundo fui arrancada de la compañía de mi madre de la cual tengo una vaga imagen un tanto evaporada. Me tiraron a la ruta en una precaria caja de zapatos mientras los avatares del tiempo y el clima me rifaban al azar completo de la calle y su despiadada e indiferente condición.
La salvación y mi carrera comenzó cuando una pareja de proteccionistas me descubrió en la autopista, la cual se había convertido en mi hábitat. Abandonando el horizonte de guardarraíl me entregué al destino que definitivamente empezaba a cambiar.

Al poco tiempo de mi cambio de suerte me entregaron en adopción a una pareja de artistas que buscaban un nuevo integrante para su familia.
En el seno de este nuevo hogar me atosigaron de información; cenas con sobremesas interminables de artistas indignados por una u otra cosa, rechazos a salones, muestras aburridas, banalidad y vanidad por doquier. Comencé lentamente a forjar una visión del mundo diferente a los demás, una interpretación del mismo y -sobre todo- del supuesto mundo del arte. El espacio en el cual me encontraba además de ser intenso era muy motivador, colmado de latencias artísticas y aromas varios.

Me compraron un collar con glam para que me destacara en la plaza. Nadie discriminó mi look un poco snob y no tardé mucho en saberlo: mi carrera artística había comenzado.
Durante mi búsqueda inicial, todos los objetos eran disparadores para poder producir. Recuerdo que mi primera pieza magistral fue una media deportiva de extrema calidad y sutil terminación que a fuerza de deglutir durante días, revestí en pura resina gastrointestinal para después sacarla al mundo. El proceso fue transformador. La media devino un objeto de arqueología: rígida, con un color vetusto y llena de poesía.
A las pocas semanas de esta performance de larga duración e inspirada en las pinturas de mi padre adoptivo, quien explora la materialidad del óleo colocándolo y desparramándolo sobre el lienzo con sus dedos, realicé mi primer Aceite – Specific. El olor del óleo fue mi musa, reventé una botella de aceite de dos litros en la cocina de mi casa involucrandome con la materia de manera tal que paredes, pisos y objetos fueron cubiertos con una fina capa.
Meses después realicé mi primer viaje para participar de una residencia artística en una cabaña en el Tigre. Allí conocí a Toby, mi primer gran amor silvestre. La figura de Toby, la naturaleza en estado salvaje y la sensación de libertad fueron cruciales en mi formación y a partir de dicha experiencia empecé a decidir con más intención el hecho de ser artista.
Por lo que conocía de la escena artística actual, estaba convencia de que yo debía tener un lugar más que legitimado por mi nueva familia, la cual me apoyaría ayudándome a llegar a los estratos especiales y famosos del arte.
Aquí estoy, voy por todo, atravesando el campo. Ampliando los límites de mis posibilidades para brillar en la vanguardia.
Dedico esta muestra a mis familia adoptiva que me acercó al maravilloso mundo de lo artístico, a mi tía Grisel que me sacó mil y una fotos, a mis tíos Vir y Pato, por confiar y acompañarme en esta muestra.

Morcipán, primavera 2015



Morcipán Arte Contemporáneo
Av. Belgrano 2049

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