Ese oscuro objeto del concepto

Estructuras de Aire. Teresa Burga en Malba desde el jueves 23 de julio de 2015 hasta el lunes 16 de noviembre de 2015.

Como la poesía, el arte conceptual no parece gozar de la estima de un público mayoritario. Y bien, el proyecto artístico de Teresa Burga (1935), peruana, abocada a la experimentación desde los años 60, es netamente conceptual. Formó parte del grupo de vanguardia Arte Nuevo y su trabajo estaba relacionado con el que hacían en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) en Argentina, en esa misma época, en torno al arte de sistemas. Dos instalaciones de los años 70 son las que se encuentran en la exposición de la sala 3 del nivel 1 del MALBA, con la curaduría de Miguel López y de Agustín Pérez Rubio. Una de ellas se titula igual que la muestra, “Estructuras de aire” y, según el texto en la propuesta de la artista, consiste en estructuras tubulares formadas por aire expelido a presión que se destruyen al ser percibidas. La otra instalación, “Obra que desaparece cuando el espectador trata de acercarse”, consta de una escultura lumínica que se va apagando.

Lo primero que se ve es una abultada cola de gente que espera para ingresar, a través de una cortina negra, a la instalación que se emplaza en un recinto al fondo de la sala (se entra de a uno o en pareja). En las paredes, con marco y vidrio, cuelga una selección de trabajos en papel que incluye diagramas, propuestas e informes, todos de la década del 70. La mayoría contiene las instrucciones para distintas instalaciones y performances, comprendidas las que están materializadas aquí. Son planos minuciosos, detallados, prolijos, que describen los elementos, los colores, las acciones, la distribución espacial, el desarrollo, las luces y los sonidos de las posibles obras. Teresa Burga no construye objetos: ella construye los esquemas, estructura las ideas, da las indicaciones para construirlos. Hay partituras en pentagramas en las que la letra se corresponde a las notas musicales en una relación uno a uno, letra/nota; otras proposiciones están hechas sobre papel milimetrado; otras más escritas a máquina en hojas amarilleadas.

Después de unos 10 minutos de cola, se llega a la instalación del fondo. La precede un cartel, pero está poco iluminado y requiere tener una vista perfecta. Si se prefiere ir a visitar la muestra sin contar con información previa, para que lo imprevisible sorprenda, tal vez no suceda lo esperable. Tal vez la orientadora de sala se asome para señalar que lo que debía haber pasado no pasó porque para eso se tenía que haber caminado en línea recta. Tal vez en un principio esto parezca un poco frustrante, pero en verdad después, si se leen las propuestas de la artista, se estará más próximo a lo que el buen arte conceptual es capaz de producir y se resignificarán los planos y planteos de las otras obras en función de esta experiencia. Lo trabajoso de la lectura, la necesaria proyección en imágenes propias, las preguntas que surgen en cuanto a la materialidad de la instalación en sí, son factores que forman parte de las complejidades que hacen que no todos encuentren en el conceptualismo algún tipo de atractivo, mientras algunos lo disfrutan por esas mismas razones. En la instalación “Estructuras de aire”, un lugar totalmente a oscuras al que se ingresa por una abertura a la derecha de la sala, puede ser que en medio de la oscuridad se sienta una ráfaga en la cara, un golpe material de aire que alerta y que por instinto empuja a agarrarse de la pared.

Las imágenes que figuran tanto en el folleto MALBA Agenda (collage a modo de boceto para Autorretrato, 1972) como en la página web junto al texto que presenta la muestra (foto documento tamaño postal, 1972), son de obras que en la exposición están ausentes. También se echa de menos una mejor iluminación de los trabajos en papel e incluso de los carteles con las instrucciones de los pasos a seguir para la “Obra que desaparece...” y con las recomendaciones para “Estructuras de aire”, como por ejemplo que si se tiene fobia a la oscuridad hay que abstenerse. Porque si ya es de por sí difícil aproximarse a las obras conceptuales, que implican lectura, la situación empeora si la luz, elemento significativo en muchos de los proyectos de Burga, no resulta adecuada para leerlos. Se corre el riesgo de que las obras, tan ricas en la gesta de inquietudes, desaparezcan antes de tratar de acercarse; además del riesgo de recargar el acento sólo en el aspecto material de las instalaciones, cuando éstas son variables posibles de un concepto que juega fuerte con la materialidad de la idea.



Teresa Burga Estructuras de aire, inauguró el jueves 23 de julio de 2015

MALBA
Av. Figueroa Alcorta 3415
@malba

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