Buceando en la melancolía

¿Se nos da dos veces la vida?. Florencia Zúñiga en Militantes Galeria desde el sábado 18 de abril de 2015 hasta el sábado 16 de mayo de 2015.

"...Y de nuevo aparecieron el bote y el hada; pero en la actitud de ésta había más preocupación e incertidumbre, menos dinámica alegría. Navegó de nuevo desde la luz hacia la tiniebla (que se ahondaba por momentos), y de nuevo se desprendió su sombra y cayó en el agua de ébano, que la absorbió en su negrura. Y una y otra vez repitió el circuito de la isla (mientras el sol se precipitaba hacia su lecho), y cada vez que surgía en la luz había más pesar en su figura, cada vez más débil, más abatida, más indistinta; y a cada paso hacia la tiniebla desprendíase de ella una sombra más oscura, que se hundía en una sombra más negra. Pero, al fin, cuando el sol hubo desaparecido totalmente, el hada, ahora simple espectro de sí misma, se dirigió desconsolada con su bote a la región de la corriente de ébano y, si salió de allí, no puedo decirlo, pues la oscuridad cayó sobre todas las cosas y nunca más contemplé su mágica figura."

La isla del hada,
Edgar Allan Poe

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Buceando en la melancolía

Apreciaciones sobre la obra de Florencia Zuñiga

Algunas flores te hacen viajar, te pasean por las celdas del recuerdo, y entonces pensás en canciones de la infancia, en imágenes vividas en días lejanos, muy atrás, mientras haces girar la cuchara en el té. Hasta que un color te sacude y volvés al presente, salís del cuelgue sintiendo ganas de ver más paisajes, paisajes hasta el infinito. Con la obra de Florencia Zuñiga sucede algo así, la realidad pierde su cuerpo, muta en lo fantástico, en una niebla de grises húmedos y aterciopelados. Ella es dulce, su piel es tan pálida como el papel soporte de sus obras, imagino su lado b mientras la observo amamantar a Vicente, su hijo. Me cuenta: “Crecí cerca del río. Pasaba los veranos sumergida en el agua dorada y turbia, y los inviernos observando como los objetos se hundían en ella. Me preguntaba qué ocultaba su fondo lodoso y qué tesoro se escondía en las toscas del Rio de la Plata.” Las imágenes que componen la muestra ¿Se nos da dos veces la vida? ofrecen un universo humano, acuático y misterioso, con acentos de Soldi en la aparente inocencia de las formas femeninas, pero con mucho de cosa oculta y sigilosa, especie de tesoro intangible que sedimenta debajo del agua, que no puede ser absorbido de un sola vez, tesoro de texturas, de lápiz y grafito, de carbones y otros polvos, de líneas furiosas como rayas, líneas trazadas a fondo como arañazos de gato.
“Como la tierra se diluye con el agua y se transforma en barro, el grafito y las imágenes con las que trabajo también se mezclan, chorrean, se endurecen, y como el agua estancada y oscura a veces dejan ver y, a veces, reflejan.”
El negro es una constante en la obra de Zuñiga, solo el blanco del papel lo amortigua junto a las escalas. Definitivamente, la ausencia de color dice mucho, son estados de ánimo, indicios. El dibujo sabe de esto, en lo elemental esta el signo. Cada trazo es un reflejo de quien sabe que sueños, quizás esos que tuvo Florencia en los paseos al rio, navegando junto a su padre cuando era una niña fantasiosa.
Son exactamente dieciocho obras las que componen el cuerpo de la muestra, tres de ellas son técnicamente grafito en polvo sobre vidrio, otras quince en formato papel condensan un dibujo alejado del academicismo obsoleto. Son piezas fuertes, con un eco metafísico, cuerpos que yacen en el paisaje parecen flotar, por fortuna es poesía no solo para entendidos. Pero hay un equilibrio en esa fuerza de las obras, algo que las hace gritar sin voz, tal vez sea la simpleza de las formas, esa síntesis religiosa al dibujar unas manos, unos pies de mujer, una cabeza en un cesto de mimbre. Algo intimista siempre te conmueve, porque hace que te sientas ahí, flotando en las aguas amnióticas que Florencia dibuja. Hay mucho de autorreferencial en sus trabajos, casi todo, pero todo no, algunas secuencias se escapan, son partes del paisaje, rocas concretas, árboles, cosas que le pertenecen al mundo. “Es mi espíritu que da mil vueltas” suena en la computadora una vieja canción de Pescado Rabioso, todo conecta con todo pienso. Nosotras seguimos: “Podría decir que trabajo desde la oscuridad, siempre hay algo difícil de ver o encontrar como los tesoros y el inconsciente….” en alguno o en todos los puntos, descubrir lo que se oculta en una primera lectura nos obliga a descifrar la realidad y aprenderla a cada instante, deshilacharla. ¿La muerte y la resurrección son un loopeo de la historia? ¿El mundo enterrado bajo el rio que la ciudad se comió volverá alguna vez? Definitivamente, las piezas de Zuñiga son parte de una secuencia narrativa de ánimo fantasmagórico. “Un personaje surge de estas aguas, nos preparamos para su ritual, su tiempo sagrado.” me confiesa Florencia y yo siento que es verdad, que es una bruja blanca que sabe lo que hace.

S.S.

La muestra cierra el Sábado 16 de Mayo

Militantes Galeria

Santa Julia 1345. Manuel Alberti, Bs As.
http://militantesgaleria.blogspot.com.ar/

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