para Facundo Tomás

Un mundo en tres pasos. Facundo Tomás en Quimera desde el miércoles 11 de junio de 2014 hasta el viernes 11 de julio de 2014.

I. La historia de la pintura.

¿Cuál es el modo vincular manifiesto de la pintura que no se corresponde con la condición estereotipada de vinculación con lo cotidiano?

Virtual. No virtual. La pintura viaja en fletes costosos y requiere manos delicadas pero fuertes. Es un objeto pero es una imagen. Es una tesis de la historia pero es una síntesis de la misma. En una pintura confluyen y toman contacto los tiempos, pasan por la tangente, se distribuyen, se ensanchan, se extienden. Potencialmente desplegable como la escritura, la pintura no es escritura pero lo es.

EL acto. Más allá del de la pintura. ¿Qué relación real existe entre el actuar y el pensar racional del mismo? ¿Cómo se elabora un dominio? ¿Cómo se edifica un procedimiento que luego se repite y se hace carne y se hace modo de trabajo y se hace pintura que hoy se exhibe? ¿Acaso toda la pintura ha sido más que el artificio de representar la tercera dimensión en la bidimensional que la traducción de una visceralidad propia del ser humano por medio de algún instrumento útil?

Facundo queda grabado en su trabajo, como un niño que un día en la sala del Registro Civil transforma su trámite de actualización de DNI en una danza ritual plagada de misterios y colores inexistentes en el recinto. Facundo trae mundo cuando pinta.
el cómo queda grabado en el trabajo fluidez desesperada la urgencia favorece la violencia la fuerza la tensión el silencio traducción como los fluidos seminales de tantos pintores vaivén movimiento estallado de ida y regreso y vuelta al comienzo una tragedia griega explosión huella determinados colores se eligen un juego donde el hacer es deshacer y el registro es la destrucción de estar deshaciendo el gesto de la pintura dónde reside la destrucción en un hacer

II. Presumir un destino ayuda a suponer un camino incierto.

Mundos. El gesto que irrumpe tiene donde terminar. El lienzo es un horizonte. Lo material, lo tangible, es un sostén porque esa es la orden a la que responde en su existencia

Destino. He organizado el trabajo de Facundo en lo que llamo Dos Destinos. El criterio es simple: el soporte donde la pintura se atrofia.
Tenemos aquí Destinos Abiertos. Son telas libres de límites que establecen la existencia de dos infinitos, uno que se despliega desde adentro de sí misma y otro que se expande desde no sabemos dónde hasta llegar al bastidor. Son livianas. Este es un infinito Blanco sobre Negro.

Tenemos también Destinos cerrados. Son papeles confinados. Una jaula reforzada por bordes blancos que rodean al engendro de una pureza artificial. Cajitas de cristal robustas para una barbaridad. Pesan toneladas. Son un infinito Negro sobre Blanco.
En el trabajo de Facundo las superficies son la bifurcación del camino. Porque, en definitiva, entre binomios de claridad-luz y destellos de mezcla-colores puros, el fondo es lo único específico. Su obra absolutiza su soporte. Lo libera de su condena histórica de silencio e invisibilidad, para permitirle que emerja como “el hecho”. Un nuevo protagonista.

III. Una existencia material subyace a toda la realidad.

Entonces, entre contrastes de valores, técnica, explosión y huella, ¿la obra es una puerta o es una ventana?

Mirar. Cuando me coloco frente a un cuadro y lo observo, la historia de la pintura interfiere mi mirada.

Pintar. Es atrofiar el infinito de la pintura.

Josefina Zuain // Otoño 2014

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