El paisaje de lo indefinido

Autor de la reseñaInés Moguillanes, 14 de Enero de 2014
MuestraContemporáneo 30
EspacioMalba
Artista(s)Elba Bairon
Técnica(s)Otras
Inauguración18-10-2013 19:00
Cierre10-03-2014 19:00

El misterio y la ambigüedad son dos elementos centrales en la obra artística de Elba Bairon. Basta con ver la serie de esculturas que realizó para el Programa Contemporáneo de Malba, dedicado a artistas actuales, locales y regionales, y que desde octubre último puebla la sala de planta baja del museo.

Sin título que nombre a la muestra, sin referencias que indiquen el material utilizado o la procedencia del autor, el espectador se interna de lleno, sin mediaciones, en el mundo creado por la artista nacida en 1947 en La Paz, Bolivia y radicada en Buenos Aires desde la década del sesenta. Así es como la imprecisión, lo enigmático se imponen desde un primer momento.

Ahora bien, ¿cómo es aquel mundo? Sin duda, dista en gran medida del cotidiano, no busca imitarlo. Prueba de ello es que las ocho figuras que lo integran, realizadas en pasta de papel y a escala humana, no persiguen efecto de realidad. Si bien no son abstractas –está claro que a primera vista remiten a siluetas humanas por su forma y tamaño– tampoco son figurativas en tanto a medida que uno se acerca a ellas descubre que es imposible distinguir sus rostros, sus vestimentas, etc. En todo caso, se ubican en un punto medio, fronterizo entre abstracción y figuración.

Más bien se trata de un mundo descontextualizado, indeterminado en términos temporales y espaciales, que a algunos les podría recordar al "érase una vez en un país muy lejano" de los cuentos de hadas, a un paisaje idílico, mágico, habitado por espíritus del bosque, duendes traviesos, bellas sílfides y demás seres sobrenaturales; mientras que otros podrían asemejarlo con una atmósfera sombría, inquietante, casi perturbadora.

Tres maquetas muy pequeñas, construidas con yeso y a partir de ángulos rectos, en clara oposición a la siluetas curvas y ondulantes, terminan por completar el ambiente baironeano. Nuevamente, la incertidumbre. ¿Por qué estas dos clases de esculturas tan evidentemente disímiles entre sí están juntas? ¿Qué las conecta? ¿Se trata de las casas donde viven las figuras? ¿Remiten a civilizaciones antiguas, a sus templos? ¿Funcionan para aludir, en complemento con las figuras, al par tan estudiado por Claude Lévi- Strauss, naturaleza-cultura? Las respuestas son múltiples.

Hay tiempo hasta el 10 de marzo para visitar el universo propuesto por Bairon. Un universo en el que se nos invita a jugar, a imaginar nuestra propia historia.

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