Fastuoso portal de lo pasajero

Stoa. Luciana Rondolini, Diana Drake en miau miau desde el sábado 27 de julio de 2013 hasta el martes 27 de agosto de 2013.

Stoa, la muestra en miaumiau de las artistas Luciana Rondolini & Diana Drake, presenta un atrayente lenguaje propio y de pulcras características estéticas. Acompañada de un bellísimo incisivo y ancestral texto que nos envuelve en hedor de muerte y ocultas maravillas, consigue mediante el estoicismo de ambas producciones, transmitir la fugacidad de todo lo que nos ciñe y da providencia.

En la sala primera, se encuentra el diáfano compendio de piezas de Drake, sogas encuarzadas con cristales y silicios se posan espiraladas recordando algún paisaje de oscuras grutas subterráneas. Junto a un cerúleo cosmos de pared, se encierra en diminuto, el universo contenido en un vasito en escabel de pared. En opuesto, y en espejo, un delicado grabado que presenta el mismo cáliz, esta vez, vacío de contenido. Al mirar a la derecha, un armario de cristalizadas puertas se abre en una, dos y tres escenas, que el visitante no debe dejar de abrir para encontrar el secreto que encierran dentro.
La luz que se detiene sobre cada uno de los maravillosos objetos de Diana Drake, nos permite ver millones de polvos cristales en suspensión, parte quizás del inevitable proceso de corrosión de estos cuarzos que la artista hace crecer para dejarlos desvanecer libres en el entorno.
Un concepto similar envuelve las frutas engalanadas que Luciana Rondolini viene desarrollando como iconografía propia desde hace varios años. Situadas en la segunda sala de la galería, se posan sobre unos lujosos marcos espejados como si mediante la suntuosidad aún les fuera posible detener el tiempo y su ulterior putrefacción.
Una cruz de banana pisada y podrida recubierta de suntuosas gemas de fantasía emana el hedor del real proceso de las obras; largo y sujeto a su maduración y ulterior fermentación.

Pero lo que quizás llame más la atención de esta sala, son unos sublimes dibujos en piel de Lady Gaga colosal, que ocupan por completo la altura de la habitación. Es notorio el tiempo de producción, detalle y acabado de las piezas. Por primera vez Rondolini, acompaña a la efigie pop con detalles amplios y estrictos en portadas de revistas a tamaño real, abordando el consumismo desde una Lady Gaga guerrera, à la mode y abocada a la religión.
Ausente de rostro y ataviada con diamantes de todas las dimensiones posibles, la doncella sagrada se erige una vez más para la eternidad.

En miaumiau hasta el 27 de agosto.

Laeticia Mello

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