Rocambole contra el arte contemporáneo

Gracias a golpes. Rodrigo Zamora en Federico Towpyha desde el jueves 2 de julio de 2009 hasta el sábado 10 de agosto de 2019.
La existencia en el lienzo. Una artista de su tiempo en el atolladero de la institución arte

El artista plástico Ricardo Cohen, conocido como Rocambole, recala esta vez en uno de los espacios señalados por el circuito artístico local y el turismo internacional aficionado al arte: el CC Recoleta, con la exhibición de obra pictórica inédita en la ciudad que lo vio nacer: Buenos Aires.

La búsqueda de Rocambole, quien siempre ha preferido que se le reconozca como dibujante o ilustrador antes que se le etiquete de artista, da cuenta de una larga trayectoria que le permite convocar al público bajo la sentencia: “Rocambole contra el arte contemporáneo”.

Algo más distanciado de aquel ya conocido “estilo siniestro”, ligado al rock, y muy especialmente a la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Rocambole se aproxima a los tópicos de la cotidianeidad y reelabora con perspicaz ironía –con todo sujeta a los frecuentes sobresaltos de nuestro tiempo- a la soledad, el miedo, la celeridad, el vínculo del ser humano con su entorno “natural”, la contemplación, las miserias…

La misma paleta elegida por Rocambole indica la furia de una geografía saturada de imágenes y luminarias fugaces que ciegan a hombres y mujeres frente a la posibilidad del amor, la quietud, el sosiego. Esta nueva serie plástica echa mano de múltiples recursos materiales, aún cuando las clásicas pinceladas cortas de Rocambole, nos remitan a su estilo frenético. Y una vez más se auxilia de serpenteantes texturas (aquellas, claro, que la obra exige).

El artista ha visto, pero a su vez ha realizado una vasta producción en nuestro tiempo, y advierte, avisa: Rocambole contra el arte contemporáneo. El arte contemporáneo es todo arte ligado a su tiempo y presente en ese estadio, pues si hay algo que caracteriza la producción actual es la imposibilidad de su enclaustramiento en aspectos normativos precisos. Así, la provocación no es menor si consideramos los parámetros estéticos que avalan o consignan lo que corresponde o no a cierto orden constituido.

Pareciera como si, al modo de Peter Burger, el nombre de esta muestra nos acercara a cierto cuestionamiento del que fueran objeto las vanguardias históricas y la llamada neovanguardia; o aquello que alguna vez Arthur Danto dedicara el desarrollo de su obra “Después del fin del arte”; el arte, en el linde de la historia, la obra pictórica sigue su cauce, vive, se reinventa, y no admite desplazamientos de otras apuestas indiscutiblemente ingeniosas e igualmente legítimas.

Rocambole, eternamente ligado a un público etariamente heterogéneo, pero reconocido especialmente por los jóvenes, no ambiciona arrojar un puñal al arte contemporáneo sino apenas una serie de dudas que podrían desprenderse de una contemplación honesta al interior de su perímetro.

Esta exhibición que proclama un artista contemporáneo contra el propio suelo que le ratifica, es ante todo la expresión de una solícita pertenencia a la producción local en su rastreo identitario. Y es así como penetra un espacio para instalar no uno sino varios interrogantes acerca de esa transfiguración que sólo el arte puede animar. La poesía (plástica en este caso) no es otra cosa que aquello que induce el no-ser a ser, y le permite articularse al juego.

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