Cooperativa gráfica en FNA

Cooperativa gráfica. Artistas varios en FNA - Fondo Nacional de las Artes desde el viernes 22 de marzo de 2013 hasta el lunes 15 de abril de 2013.

Xilografías, dibujos, fotocopias, afiches, revistas, serigrafías, sellos, libros, estarcidos; impresos industriales y manuales; obras “originales” únicas y multioriginales; imágenes producidas por los integrantes de grupos,
sociedades, clubes, colectivos que han sostenido una gráfica expandida desde la acción colaborativa.
Pensando en las vías plurales de esta producción, esta exposición indaga en las estrategias de intervención de algunas agrupaciones de artistas activas en distintos momentos entre principios del siglo XX y lo contemporáneo. Al abrevar, en términos nominales, en la referencia a los talleres industriales de impresión por
fuera de los condicionamientos o regulaciones del sistema artístico, Cooperativa gráfica plantea la existencia de un historial de una gráfica colaborativa en nuestro país: proyectos cuyas premisas se basaron en la voluntad de intervención o inscripción social, en diálogo o puesta en discusión de los ámbitos consagrados o consagratorios, en tensión respecto de las modalidades canónicas de realización y circulación artística.

Desde diversos espacios de praxis y de reflexión, de transmisión de conocimientos y de experimentación, donde se imbrica lo personal y lo social, estos grupos desplegaron sus programas sustentados en la fácil circulación, tanto en términos económicos como materiales y técnicos, de este tipo de obra que apunta
a desacralizar y ampliar el acceso a la imagen.

Más allá de la diversidad material, de los soportes y procedimientos, se propone aquí la idea de una gráfica amplia considerando también los distintos objetivos y anclajes programáticos, los posicionamientos ideológicos o conceptuales subyacentes en las propuestas de cada una de estas agrupaciones: la imagen
como vehículo cultural, de denuncia, de lucha, de provocación de cánones. Asimismo, se apunta a pensar esta amplitud en relación con los espacios múltiples en los que han intervenido: el taller, la imprenta, las instituciones de enseñanza académica, el ámbito editorial, la calle como escenario de acción. Y también,
contemplando distintas coyunturas históricas, es amplio el arco cronológico aquí propuesto, buscando a la vez entablar diálogos, esbozar genealogías, dar cuenta de sincronías, quiebres o fisuras entre proyectos correspondientes a distintas “necesidades”, distintos circuitos, distintos tiempos.

Porque hubo un tiempo, hace tanto ya, en el que el arte del libro incorporó matrices, tipos, tacos y moldes para multiplicar textos, signos, imágenes. Otro tiempo en el que las artes gráficas industriales y el grabado coincidían en un universo de la imagen impresa no del todo diferenciado o estratificado, y ninguno de ellos
detentaba una especial valoración artística.

Otro tiempo en el que se dio una lucha por la legitimación de la obra sobre papel, e imágenes artísticas y mecánicas se escindieron y diferenciaron en términos cualitativos. Otro tiempo en el que las estampas formaron parte, de modo bien visible, de la oferta cultural, y así en muchas casas de clase media se ostentaron xilografías, serigrafías, aguafuertes firmados, numerados, seriados: era una obra de arte
al alcance “de todos”. Hubo un tiempo en el que fueron vehículo para dar cuenta de luchas y situaciones de conflicto.

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