un viejo intermediario

How it feels. Tracey Emin en Malba desde el jueves 15 de noviembre de 2012 hasta el miércoles 25 de diciembre de 2013.

Yo pregunto: ¿qué existe entre el videoarte y el videodanza?, ¿es posible pensarlos como dos cosas distintas?, ¿porqué se han dedicado tantas líneas a delimitar dos áreas que se parecen como un amarillo a otro amarillo?, ¿vale la pena continuar esta línea teórica en pos de la búsqueda de una definitiva delimitación o más nos valdría empezar a trenzar una historia compartida, tomando como referencia los elementos comunes a determinadas piezas factibles de ser catalogadas bajo uno y/u otro de estos rótulos?

La cuestión por la definición de la especificidad de los medios arrastra consigo la reflexión en torno a nociones de pureza, campos de acción y fronteras que se espera que los mismos determinen como tales. En este sentido me resulta interesante recordar (nos) a Mc Luhan, para quien es fundamental la relación física que entablamos con los medios de los que disponemos en el seno de nuestro tiempo histórico. Así, en la era electrónica, en la que el circuito eléctrico funciona como medio fundamental, el autor especula la siguiente bella hipótesis:“el circuito eléctrico es una prolongación del sistema nervioso central. Los medios, al modificar el ambiente suscitan en nosotros percepciones sensoriales de proporciones únicas. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar - nuestra manera de percibir el mundo” (Mc Luhan M,:40-41). En el seno de esta hipótesis es la relación medio-cuerpo la que determina la especificidad y no a la inversa. Es la percepción el vehículo real de la vivencia y el vehículo de construcción de una experiencia específica. El video abordado en toda su amplitud, doméstico-artístico, analógico-digital, arte-danza, cine-registro, nos permite ver cómo sus objetos, sus productos y sus posibilidades desentonan y desbordan sus propias necesidades, quizás proponiendo explícitamente, una no definición del medio como lenguaje. Si sumamos a ello la idea de que una definición por la negativa pone de relieve el hecho de que no hay cuestiones de especificidad muy interesantes de definir en este nuevo Siglo, pero sobre todo, no hay cuestiones de especificidad que puedan definirse en torno al video, entonces, quizás es mejor que instauremos una plataforma de análisis que asiente el desequilibrio.

Un video que reflexiona sobra el hacer de la danza, su rol social, el tipo de aspiraciones que representa en el imaginario femenino acerca del cuerpo y la exhibición del mismo. Video que da cuentas del catálogo de fantasías que se abre entre la bailarina y la mirada de los hombres. Video que detalla el relato con figuras en movimiento y que relata la autobiografía de una mujer pretendiendo convertirse en una mujer que baila, lo que la lleva a iniciar una búsqueda inmediatamente frustrada. ¿Es este video más videoarte que videodanza?, ¿cuál es el factor de definición?, ¿será acaso el perfil de circulación de la artista?, ¿será acaso un resguardo para las instituciones que la albergan y/o un rechazo deliberado por parte de las instituciones que prefieren encontrar en la danza la belleza y la pureza del cuerpo como ejes sintomáticos de su tarea simbólica?.

Ahora bien, ante el video de Tracy Emin, titulado “Why I never became a dancer” (Por qué no llegué a ser bailarina), me pregunto... ¿es la parte final de la pieza una danza? (no me lo pregunto realmente, de hecho, creo que lo es) y, ¿qué elementos sobran o faltan en este fragmento de video para que podamos pensar que se trata de danza o que acaso no lo es?.

En esta pieza, la de mejor narrativa audiovisual de toda la muestra que se presenta en Malba, Tracy traza una línea recta entre la danza y el sexo, entre su iniciación sexual, supuestamente prematura y promiscua, y su deseo posterior y adolescente de ser una bailarina reconocida socialmente. Su deseo de dar un salto social. El relato entero es a través del movimiento, y cada vértice del drama se da en simultáneo entre la palabra y la imagen. Así, por ejemplo, una paloma inmóvil, mira el horizonte mientras Tracy relata la soledad que sintió al saber que ya se había acostado con todos los hombres de Margate; la mano mecánica de un juego tipo cabina para agarrar peluches intenta errante apropiarse de uno de ellos mientras Tracy relata la primera vez que un hombre la invito a “agarrarle los huevos”; y vemos una paloma que vuela solitaria al final de la cinta, lo que da cuentas del fin del relato. Siendo su actividad sexual desbordada la que la lleva a darse cuenta del vacío interno que el sexo despreocupado, desengañado y desafectado le deja en su alma (exagero, lo sé), Tracy encara un futuro posible.

TxT completo: http://cuadernosdedanza.com.ar/enpalabras/125/show

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