Cuento contemporáneo

Contemporáneo 29: Safari. Matías Duville en Malba desde el viernes 27 de julio de 2012 hasta el lunes 29 de octubre de 2012.

Agua que no está: Si no conocés el agua de Duville, a lo mejor te sentís un poco desorientado al principio. Lo primero con lo que te encontrás, es la oscuridad de una sala donde se proyecta una filmación de la oscuridad total, ni siquiera la llama de un brillante anaranjado fuego que avanza sin rumbo y sin acercarse jamás, logra iluminar la negrura del lugar.
Agua que está: En otra sala, paisajes, personas, animales, agua. Diapositivas que se proyectan sin solución de continuidad, blanco y negro, luminosidad que por contraste juega la ilusión de la claridad. Y seguís el recorrido, sin rumbo fijo, donde la senda abierta facilita la marcha.
Agua que estuvo: Otra sala, casi otro destino. El agua sigue presente, pero desde la sutileza de la materia. Pasó y dejó su huella, la misma de siempre, aunque de modo diferente. Las fuerzas de la naturaleza actuaron su catástrofe. Los paisajes pintados con barro, parecen haber sido esbozados a la velocidad con que el viento aún parece agitar. Estoy segura que de tocarlos, me mojaría los dedos. Esparcidos en el piso, una campera y botas de goma con restos de barro seco, y un ancla sujeto a la cadena semi oxidada de un barco, al cual no pudo salvaguardar de la deriva porque no sujeta nada.
El Safari, como el viaje y la deriva, ofrece una visión extrañada de todo cuanto aparece a medida se avanza de sala en sala. Un relato construido con pequeños espacios que podrían extrapolarse a otros más amplios, perdidos en el mundo real. El misterio juega poéticamente su enigma y su mito, a medida que las imágenes -como episodios- se suceden en un encuadre casi fotográfico. Las disrupciones del relato generan tensión, anuncian que algo que pasó, no terminó de pasar. En avance y retroceso perpetuo -mientras dura la aventura- en estado de inminencia, simplemente la expectativa de algo que esperás encontrar al final y sin embargo no encontrás. Ni refugiado, ni extranjero, simple aventurero podés aproximarte y distanciarte, jugando la experiencia de la incertidumbre.

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