Tiempo y lugar en la obra II

Liminaris. Rolando Cisternas en Jardín Botánico Carlos Thays desde el jueves 10 de mayo de 2012 hasta el sábado 30 de junio de 2012.

¿Cómo se hizo?.

El arte es, también, el refinado trazo del deseo.

Puede trabajar a partir de lo real o de lo imaginario, no busca ser objetivo, siendo una de sus cualidades fundamentales la polisemia. Genera vínculos simbólicos entre la subjetividad del artista y el mundo que lo rodea, entre sus coordenadas y su contexto socio - cultural. En su elaboración, comulgan los dos lugares que constituyen al ser humano, lo racional y lo emocional, generando una colaboración en suma positiva y saludable, ya que ambos lugares han sido separados por la cultura de manera artificial, siendo lo natural su comunión y diálogo permanentes.

El dibujo, como parte de las herramientas del arte, es un camino, un medio, dispuesto por el ser humano para producir conocimiento. Uno que difícilmente podría ser obtenido a través de otro tipo de herramientas, como las científicas por ejemplo, que sin embargo pueden convertir a dicho conocimiento (y al arte) en objeto de estudio, ya que hoy las tareas que integran al crisol de la cultura se complementan y comparten análogamente. Sigue siendo el arte una puerta más ancha y profunda que otras, para ingresar a lo que excede radicalmente al “mundo”, como co – relato necesario de la conciencia 2.

Al resto, le queda interpretar.

El dibujo es una forma de pensar, es un ritual que conecta al cuerpo con la mente y con el alma.

La línea, como unidad básica de aquel, es según Wassily Kandinsky, el producto de un punto móvil, surge con el movimiento, mediante la destrucción del reposo máximo, el punto.

La unión sucesiva de líneas configura un trazo. Este da volumen a los objetos dibujados, corporiza los elementos representados, eliminando toda información superflua, dejando de ellos lo esencial; es la síntesis de las formas, en la suma de sus partes.

De esta manera se conforman las imágenes de Rolando Cisternas, presentadas como realidad aumentada, efecto de la intención del pensamiento de convertir al ojo en lente microscópico, tal como ha podido consumar la nanotecnología para descubrir los secretos de la materia, siguiendo los caminos señalados por Albert Einstein y su física cuántica.

Dispuestas sobre muros en un recinto que disciplina y domina lo natural, la flora en este caso, pero que también la resguarda, en un contexto urbano depredador, como el sistema que lo sostiene, habitado por la tecnología, su lugar congénito, la que observa desde una de sus facetas los comportamientos del mundo físico, develando los secretos de un hacer otrora furtivo, que podría ser el salvo conducto para revertir el daño provocado al ecosistema por el desarrollo del capitalismo, que muy bien sabe del conocimiento como garante del poder. Pero saturada también de imágenes alienadas y desprovistas de honestidad, emanadas de la estandarización de formas, significados y procedimientos, la ciudad acusa recibo de esta intervención; una simbolización de las coordenadas que Rolando Cisternas transita como ser contemporáneo y como artista. Siendo estas, la observación pausada de la naturaleza, de sus ciclos, relaciones y equilibrios, sus conexiones con el ser humano, en la medida que ha sido una “vivencia” y que ambos configuran sistemas, tejidos, relaciones entre sus partes, ambos son conscientes de sus procesos, porque ambos forman parte de lo mismo. En este sentido, la obra es el resultado de una reflexión, es una conceptualización de las relaciones que configuran el ecosistema, a la vez una crítica a la saturación icónica del mundo globalizado, que ha traspasado el umbral de la sensibilidad óptica y la efectividad cognitiva, trascendiendo del proceso una figuración orgánica, a pulso consumada, conocedora del tiempo.

Notas.

2- Juranville, Alain.“Lacan y la filosofía”. Ed. Nueva Visión. Primera edición. B. Aires. 1992. Cap. I, pág. 22.

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