Adiós al sueño americano

Bye Bye American Pie. entre otros, Jean-Michel Basquiat, Larry Clark, Jenny Holzer en Malba desde el viernes 30 de marzo de 2012 hasta el lunes 4 de junio de 2012.
El conjunto refleja la tendencia cultural de EE.UU.: del apogeo de Warhol, de cultura dominante sostenida por Hollywood, a la fragmentación en subculturas varias que puso fin al sueño americano.

La exhibición reúne 7 artistas norteamericanos cuya obra refleja las transformaciones de la propia cultura acontecidas entre los ’70 y la actualidad. Si bien cada uno de ellos posee un estilo que lo caracteriza y diferencia, todos comparten idéntica sensibilidad artística para, a través de diversas estrategias formales, dar cuenta de la subjetividad, el erotismo, la violencia y la marginalidad.
Con estos temas, el arte revela lo que la sociedad -de la época- no tolera. De modo que en la producción de cada artista se hace evidente la dicotomía ética/moral, privado/público, pares de oposiciones donde se dirime entre la posibilidad de respetar la condición de libertad ante las propias elecciones y las conductas normativas aceptables para vivir en sociedad.
Larry Clark: Fotografía y cine
“Una vez que la aguja entra nunca más vuelve a salir”
El portfolio de 50 fotografías blanco y negro de pequeño formato y sin enmarcar, presenta la serie Tulsa. Una narrativa documental sobre la juventud, la sexualidad, la fragilidad, el placer, la alienación y la muerte en la subcultura de la droga. Sin juicio ni castigo, simplemente una fuerte identificación que se equilibra con la frialdad del documentalismo fotográfico de las imágenes.

Nan Goldin: Amor y recuerdo
“Crear una historia registrando una historia”
Fotografías. Pero no como las de Clark. Hay un giro de tono melancólico que obedece a la necesidad de dar cuenta de la propia historia, de las personas conocidas, los lugares frecuentados y los momentos vividos. El mediano formato en impresión a color y sus epígrafes, resultan en una narrativa muy personal, provocando en el espectador el efecto de estar leyendo un diario íntimo escrito con imágenes: amor, desengaño, muerte, violencia, sadomasoquismo, depresión, autodestrucción, lo masculino y lo femenino. Síntesis de las cientos de instantáneas proyectadas -al ritmo de temas musicales varios- en la salita tras la cortina negra.
Barbara Kruger: La editora fotográfica y la publicidad
“Fuera del mercado no hay nada”
Recurre al lenguaje de las publicidades, tapas de revistas, paradas de “autobus” y edificios públicos. Sus mega fotografías blanco y negro de vinilo a las que yuxtapone carteles rojos con frases de carácter malicioso, perturbador y polémico, agitan la conciencia popular en una clara sátira a la mercantilización del deseo, los medios y la tecnología utilizados para asegurarse el cumplimiento ideológico y el control social.
Jenny Holzer: La expresión del deseo y las fantasías
“[..] el arte dominante en una cultura [..] cambiarlo rápidamente”
Como para Kruger, el espacio público es el lugar donde el arte opera, pero en este caso con la celeridad que acompaña las transformaciones de la cultura apoyada en el soporte: proyección, instalación, LEDS, remeras pósteres. Y aunque ambas artistas comparten la finalidad crítica, J.H. se apoya en el Minimalismo y el Conceptualismo con textos anónimos que aluden a la político, la psicología, la sexualidad y la dicotomía entre el bien y el mal.
Jean Michel Basquiat: Graffiti callejero
“SAMO” “Same all shit”
A la cultivada pintura europea opone la cultura negra urbana con el formato de la calle. En la década de la gran ampliación del mercado del arte, se convirtió en la super estrella negra, cultivando -como Warhol- un personaje público que le dio notoriedad a la persona y a la obra. Combinación mortal, acorde a su tiempo y a las necesidades del mercado, la persona y la obra una misma cosa: fauve, sabio e idiota. Su producción, especie de acting out, refleja con crudeza de líneas, tachones, reiteraciones, horror vacui y técnica mixta, la experiencia inmediata, abierta y directa de la vida callejera y el consumo de anfetaminas.
Cody Noland: Historias secretas y no tanto
“[..] la violencia era parte de la vida y se la valoraba como positiva. Hoy los actos de violencia y expresiones de disconformidad son considerados anormales desde una perspectiva atomizada”.
Síntesis histórica que evoca la ruptura con Inglaterra, la lucha por “nuestros derechos”, el Tea Party Boston, el asesinato de Kennedy, Lee Harvey Oswald, la saga Patty Hearst, etc. La instalación y ensamblage en aluminio serigrafiado, madera y caucho, al servicio de una hostilidad que nada tiene del acto celebratorio de la pasividad desafectada de Warhol.
Paul Mc Carthy: ¿Disneylandia?
Una instalación gigantesca obscena y aberrante pone en escena la política cultural en el plano del ello. Los materiales del tren mecánico: acero siliconado de platino, fibra de vidrio, componentes electrónicos y sonido, definen el sueño americano estrellado en mil pedazos, donde la distorsión de la imagen enfrenta lo natural a lo antinatural en la época de Bush.

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