Antes que termine el verano

El color en el espacio y en el tiempo. Carlos Cruz en Malba desde el miércoles 21 de septiembre de 2011 hasta el lunes 5 de marzo de 2012.

La expresividad del color no sólo depende la luz, sino del espacio y el tiempo que la contienen y acompañan.

El alma se deleita con los colores de la naturaleza, que siempre se ofrecen a quienes están dispuestos a disfrutar de ellos, de sus matices y de la variación en el pasaje de transformación de uno a otro en esa gama “supuestamente acotada” del espectro de Newton sólo perceptible a través de la luz (fenómeno que se basó, y se basa, en la hipótesis de que la luz del sol contenía rayos diversos con distinta refractividad y que se percibían como colores si se los observaba por separado. Cuando estos rayos se mezclaban, el aparato visual percibía colores distintos de los percibidos cuando estaban separados). En la obra de Carlos Cruz Diez, esto se verifica especialmente, mientras que el espacio y el tiempo operan y completan la magia.
En estos tórridos días de verano porteño, el MALBA sigue siendo un oasis en medio de la ciudad -aire acondicionado mediante-, para tomarse un respiro en el fresco silencio de las salas, y descubrir un calidoscopio multicolor profundamente relacionado con los paisajes de nuestra subjetividad. Cada producción del artista franco-venezolano evoca en nosotros algo diferente: un amanecer, las fases de la luna, el arco iris después de la lluvia, el mar, los reflejos encandilantes del sol, una pradera en pleno verdor, o la invisible visibilidad de lo esencial que nos vuelve a conectar con la espiritualidad que sólo el arte puede brindar. El resto es alegría, juego, y por sobre todo: el trabajo de un artesano que perseveró hasta lograr encontrar aquella luz motor de su vida, y ofrecérnoslo para encontrar -y por qué no construir- cada uno, la nuestra propia, única y original.
Una exposición que con más de 120 obras, entre pinturas, serigrafías, dibujos, estructuras, maquetas, ambientes cromáticos y un video documental sobre las intervenciones urbanas de C. C. D., celebra con bombos y platillos el décimo aniversario del MALBA, el inicio de un nuevo año y el disfrute de unas buenas vacaciones en Buenos Aires.

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