La infancia es una colección de asombros

Merrie melodies. Jimena Croceri, Gimena Castellon Arrieta en Casa Escópica desde el sábado 8 de octubre de 2011 hasta el martes 8 de noviembre de 2011.
Apuntes sobre Merrie Melodies, de Gimena Castellón Arrieta y Jimena Croceri

“Entonces –no era el alivio del final de un miedo, sino en sí mismo inexplicable, vivo y misterioso-, entonces ella sintió un largo, claro, alto instante abierto dentro de sí misma”

La araña
Clarice Lispector

Merrie Melodies es un montaje compuesto de Inventario, de Gimena Castellón Arrieta y Te pum bajá, de Jimena Croceri. El resultante es una combinación inquietante, una suerte de orquesta armoniosamente estridente.
Gimena hizo de la curiosidad (uno de los instintos primarios mejor cercenados por la ortopedia de los mayores) materia fértil para su obra, una instalación documental. Así, se internó en el bazar de Bianchi, devenido personaje en elipsis del hilo narrativo que propone con objetos, fotografías, textos, montajes de papelitos con precios, dibujos y demás mercaderías de un museo secreto. Durante varios meses pasó tardes enteras con este hombre, investigando su profundo apasionamiento por los objetos, deificados al punto tal de evitar su venta por todos los medios posibles de finta.
¿Bianchi es dueño de un bazar o de un mausoleo? Se intentará advertir, repartiendo pequeños manuscritos con valores (algunos, inclusive, en australes), que el precio es una ficción inhóspita para él. Una excusa para su famélica pulsión de abarrotamiento.
En Te pum bajá, Croceri también acude a los objetos para narrar un momento: el de la expulsión de la infancia. Aquél donde las hamacas ceden y el peso revoca el vuelo en vaivén y obedece a la autoridad de la gravedad. Su trabajo también se sirve de fotografías (el medio, por excelencia, de retención del instante, junto con la poesía).
Un cardumen de lápices de colores, afilados y apuntando al cielo (la nada o la totalidad inaprensible, si no fuesen lo mismo), ofrecen un espacio de reposo perturbador. La herida resultante será ese intersticio por el que la temperatura de la edad se aparece, como un holograma, para advertir acerca de la urgencia del rescate.
Sólo puede recordar quien ya dejó atrás el instante. Quien permanece en él no puede otra cosa que habitarlo.
Merrie Melodies dialoga en esa búsqueda del tiempo perdido, ese tiempo del que los objetos resultan testigos y denunciantes: anclas para un salvataje en aguas profundas.

Valeria Tentoni

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