El paso de las estaciones

Depués de la poda. Norma Catán en DacilART desde el miércoles 7 de septiembre de 2011 hasta el viernes 28 de octubre de 2011.
Ni Arte ni Artesanía. Obra realizada con materiales bajos, paciente y ardua tarea manual. Piezas únicas. Pero no concebidas con un fin utilitario. Puro concepto. Devolución a la vida.

Pura alegría y color marean e invitan a adentrarse, hipnóticamente, en una especie de túnel del tiempo. ¿Son los objetos que giran o es uno que flota abstraído en su visión? Objetos de arte y collages que a simple vista, podrían interpretarse como re-invención del arte óptico. Sin embargo, nada más alejado de esto, al menos en intención. Luego del impacto visual, la calidez de los materiales utilizados abre el camino a la sensibilidad. Trocitos de ramas, restos del jardín de la madre de Norma Catán destrozado por la tormenta de lluvia y granizo en abril de 2010, y restos de papel donados por una imprenta a la artista. Materiales de descarte unidos en una relación de doble sentido, la pertenencia a un mismo origen, la madera, y sometidos ambos a un proceso de destrucción -uno obedece al orden de la naturaleza, el otro al hacer del hombre-. Intervenidos con delicadeza por N. C., en un arduo, lento, y meticuloso trabajo, permiten apreciar una obra cuyo resultado guarda las huellas de su esencia, de su hacedora y de sus historias (la de los objetos y la de N. C.).
Ramas, raíces, una corona, con sus cientos de anillos de apenas unos milímetros de espesor, pintados en diferentes colores con precisión, representando cada uno un año. La edad del árbol al que pertenecieron antes de ser arrancados de él por la tormenta. Rectángulos y círculos realizados por cientos de perfiles de cintas de papel multicolor, también pintados por Catán, paisajes de horizontes al amanecer y secciones de troncos cuyos anillos dan cuenta del inexorable paso de los años interrumpido por esa tormenta. Los collages son ramas esparcidas por el viento, flotan a la deriva dentro de los límites de sus marcos, en distintas gamas realizadas con trocitos de coloridos papel de revista.
Como si frente al caos, la artista no pudiera resistirse a la pulsión de una infatigable esperanza que la obliga a sentirse responsable por devolver al mundo la belleza que en él anida. Como si el arte hubiera dejado de ser un lujo, para convertirse en recurso de auxilio, conservador del catálogo de recuerdos en el que no falten las marcas de la miseria, ni la inmensa majestad que testimonia la belleza sucesiva del cambio y la renovación.
En Norma Catán, el Arte se vuelve un medio de expresar la verdadera proporción que da el amor a los seres para “recobrar otro estadio de vida” tras la destrucción.

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