El Coleccionista y el Collage

Recortes de inventario. Eduardo Stupía en CC Recoleta desde el viernes 26 de agosto de 2011 hasta el domingo 25 de septiembre de 2011.

El mundo entero puede caber en la superficie bidimensional de un cuadro a través del collage. Lo más disimil puede entrar en contacto y cobrar significación, lo más similar puede diferenciarse, oponerse. Todo fragmento descontextualizado se une a otros formando un todo nuevo. Ejemplos del empleo de dicha técnica se encuentra con el surgimiento de las vanguardias históricas, a principios del siglo XX. El objeto, inserto en el lienzo, no sólo rompe la bidimensión y aporta significado, sino que provoca un quiebre en el canon tradicional artístico que se seguía hasta ese momento.

Como bien dice el panel de presentación de la muestra, Eduardo Stupia es un coleccionista, un recolector de revistas, libros , fascículos, boletines, etc. que sirven de materia prima para su obra, así como son fuente de inspiración. Si se piensa que en el collage se juega el azar, es un error. Hay cálculo, hay relación, hay estrategia. Porque las partes vinculadas son elegidas adrede y su relación se establece con un sentido especial. A ésto se suma el plus de significación que cada receptor aporte a la obra, extraiga de ésta.

Stupia no sólo se vale de recortes sino que los une también a la pintura, al dibujo, a objetos, usa hojas de libros, fotografías. La bidimensionalidad se rompe con la tridimensión otorgada por algunos de ellos. Varias de las obras se presentan en series siguiendo una técnica determinada que las agrupa, por ejemplo los collages de retratos recortados y rearmados. La unión de fragmentos puede ser aleatoria, como suele ocurrir en el collage, pero el significado que cobra lo reunido no lo es. Si bien las obras pueden cobrar múltiples significados según el espectador que las contemple, siguen un hilo común de sentido que les otorga coherencia. Se produce una pérdida de identidad de lo fragmentado, pero al mismo tiempo se crea una identidad nueva, enriquecida, modificada.

Entra en juego también la palabra. Frases recortadas y unidas en un espacio común, en distintos idiomas a veces, sobre distintos temas. Llaman la atención las imágenes de carácter enciclopédico, ya sea de personajes históricos como del mundo natural, animal, vegetal. También encontramos hojas de libros formando una serie específica. Da la sensación de encontrarse dentro de un gran compendio de saberes, de información, de datos. Se presenta como un todo integrado por partes que si vemos por separado notamos arrancadas de su contexto, pero que no pierden su coherencia en el nuevo lugar que ocupan, ni en la relación que establecen con lo que los rodea.

El artista se sumerge en un universo infinitamente rico en material al cual selecciona, otorga valor, une o reune, resignifica. Se apropia de aquello que representó algo para él y lo utiliza, lo modifica, le encuentra relación con otra cosa. Así constituye un texto nuevo mediante textos anteriores, una nueva imagen con retazos de imágenes previas, todo de diversa procedencia pero de invaluable riqueza. Riqueza que salta a la vista al contemplar cada cuadro, cada composición y que llama al espectador a encontrar la relación, el significado, a sorprenderse, a descubrir. Cada cuadro nos invita a recorrerlo con la mirada, a encontrar en él el juego de relaciones, la concordancia, la vinculación. Nos muestra como gracias al collage, técnica siempre actual y reactualizada, el artista se conecta con el carácter lúdico del arte. Stupia juega al seleccionar y al unir, al intervenir, al crear.

Acompañan en la muestra a las obras de Stupia dos series de Gabriela Di Giuseppe y Rosana Schoijett, que entran en vinculación, complementan y completan la idea de la muestra.

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