Desármame que quiero sentirme vivo

La última región. Eugenia Calvo en FNA - Fondo Nacional de las Artes desde el martes 2 de agosto de 2011 hasta el viernes 2 de septiembre de 2011.

Los objetos no son solo cosas, tienen una presencia, cambian con el tiempo, se adaptan al uso de quien lo posee y al final nos pueden contar una historia. Varias civilizaciones fueron desenterradas y revalorizadas por hallar sus objetos cotidianos. Sin embargo ¿Qué sucede cuando aquello que tenía una forma, una función, queda desarmado? ¿Qué podemos sentir cuando lo vemos desarticulado, mezclado con otros similares, dispuestos a modo de clasificación? Tal como si se tratara del hallazgo de restos humanos entre los escombros, en la instalación de Eugenia Calvo las patas de sillas, mesas, camas están agrupadas por semejanza y pertenencia, a la espera de reconocimiento. No hubo una explosión en una casa de manera literal y estas son las partes que se recuperaron, más bien la destrucción del hogar es un acontecimiento latente en la vida diaria, una bomba a punto de estallar entre sillones, cortinas y jarrones. Ya lo mostraba la artista en “Barricadas” (2005) la performance registrada en video en donde ella se encuentra atrincherada en una pared de baúles explotando bombas molotov en los floreros y aquella tranquila casa familiar de clase media se convierte en un campo de batalla.
Las pequeñas guerras cotidianas nos pueden desarmar, pero de alguna forma existe una última región, para algunos la del alma, para otros la del corazón, algunos incluso en un lugar insondable imposible de describir excepto en los sueños, donde existe un hogar de cobijo y protección.

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