En otro (des) orden de cosas

pourquoi le mate?. Valeria Traversa, entre otros, Luís Espinosa, Cecilia Ivanchevich en Art Hotel desde el martes 21 de junio de 2011 hasta el sábado 30 de julio de 2011.

Pensadas tal como si fueran objetos científicos, las herramientas que se utilizan para el diseño, la cartografía o la arquitectura, proveen la ilusión de un orden factible de ser construido, de un posible mundo inteligible capaz de ser celosamente estandarizado. Normas a ser fielmente observadas y formas a reproducir con exactitud, son su objeto de devoción.

En las obras de Alberto Méndez, estas herramientas y sus productos funcionan extrañando los sentidos para los cuales fueron creados. Desde el interior de sistemas con leyes perfectamente arbitrarias, Méndez extrae los recursos con los cuales construir un discurso estético que nos advierte, no sin una perspicaz cuota de humor, acerca de la precariedad de todo intento de uniformidad, de todo empeño que pretenda establecer un orden a ser dócilmente circulado y habitado.

La subversión del sentido y de las convenciones reconocibles en los signos, actúan en la producción de Méndez como una fuerza de gravedad que atrae por igual a imágenes de diferente naturaleza. En cada uno de los ejemplos de sus conglomerados gráficos, los eslabones que los componen, se conectan o se superponen una y otra vez neutralizando la original intención disciplinaria al cual los signos se encuentran subordinados. Si éstos en su concepción, fueron pensados para condicionar conductas, para preverlas y en consecuencia estereotiparlas; en las obras exhibidas, el autor les presta una activa libertad; suficiente para establecer una dimensión comunicativa múltiple y desprejuiciada.

Si en el Cubismo las letras y las palabras pretendían conseguir dar la impresión de ser los elementos más reales de la representación, en el caso de Méndez, en lugar de ser sellos que estampan la realidad sobre la pintura, éstas devienen hacia una concientización ampliada de la abstracción a partir de su uso distorsionado y de su abigarrada disposición.

Tinta, acrílico, plantillas, transferencias, sobrio negro sobre blanco, rojos arteriales como guiños anarquistas que hacen estallar un desastre semántico, estarcidos y ensayos emparentados con los palimpsestos, se conjugan con tenaz énfasis y con impecable coherencia. Como una constelación disfuncional a la deriva, el espacio a ser recorrido de Pourquoi le mate? no nos ofrece certezas, sino la ardua evidencia de una gran intemperie.

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