Años fuertes, duros, violentos… 200

Contemporáneo 27. Cristina Piffer en Malba desde el viernes 29 de abril de 2011 hasta el lunes 20 de junio de 2011.

Cada época tiene devastaciones históricas que la caracterizan. Historias de poderosos y desposeídos que dan lugar a la construcción de un imaginario simbólico, donde la heroicidad está del lado de quienes escriben la historia y detentan el poder.
Es en este tema, donde Cristina Piffer aguza la mirada, para cuestionar la diversidad de imágenes y relatos de la trama política y social del discurso de La Historia Argentina que sirvió a la construcción de las categorías de “Identidad”, “Patria” y “Nación”.
La elección de las imágenes y los materiales utilizados en Encarnaduras y entripados, alude a un período particular de nuestra historia, el de las guerras intestinas entre unitarios y federales. Sin embargo, dicha elección funciona como metáfora para aludir a la “violencia hecha carne” que caracteriza a los 200 años comprendidos entre 1810 y 2010/11. Dos siglos de episodios que en definitiva, contribuyen a sostener la narrativa de la constitución de un Estado Nacional que hace apenas un año, festejaba su Bicentenario.

Polvo de sangre de vaca deshidratada, es tinta rojo amarronado que imprime sobre vidrio billetes de 10, 200 y 500 pesos. También es la materia de impresión de la imagen de una manada de ganado vacuno, que se derrama y extiende en un charco de “sangre en polvo” sobre el suelo. Sobre grasa vacuna y parafina blancas, moldeadas en recipientes de vidrio sobre mesas de acero inoxidable, se pueden leer breves textos históricos tallados en bajorrelieve. Carne vacuna aprisionada en acrílico y resina poliéster transparente, especie de placas conmemorativas. Trenzas de chinchulines conservados en agua, formol y vidrio, acompañadas de las instrucciones para realizar la conocida “trenza patria”.
La frialdad y asepsia de la sala de exhibición del MALBA resulta casi amenazadora, el silencio aturde por las múltiples significaciones que oblicua o directamente evocan desde las obras: el genocidio de los pueblos originarios, degüellos, asesinatos, represiones y maniobras políticas para adueñarse de la tierra y hacerse del poder. Es entonces que se percibe un leve hedor, cada vez más nauseabundo, que evidencia lo abyecto de una historia que no termina de repetirse.


Imágenes
http://www.ramona.org.ar/node/37054

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