Guillermo Rodriguez, Rituales necesarios

Inauguraciones en Caraffa. Benito Quinquela Martín, entre otros, Mateo Arguello Pitt en Museo Emilio Caraffa (Córdoba) desde el jueves 3 de marzo de 2011 hasta el sábado 30 de abril de 2011.

Lo primero que se ocurrió pensar al entrar a la muestra “Rituales necesarios”, en el MEC, fue pensar: que pueblos originarios habitaron la provincia de Tucumán?

Guillermo Rodriguez es tucumano y presentó una serie de esculturas que por un momento parecen dioses, juguete, muñecos o esculturas.

Trabaja con materiales complejos como el cardón, que al secarse, queda su estructura fibrosa con una serie de hendiduras en forma lágrima con las cuales construye la zona del tronco de sus personajes. La cabeza, los brazos, las piernas, los pies y las manos en una madera dura, rojiza y oscura como si fuera algarrobo, con una delicadeza tal, que las superficies parecieran que estuvieran pulidas. Como si la madera hubiera tenido era forma originalmente. En estas obras es muy llamativo el color, la simplificación de las formas y el ensamble de cada parte del cuerpo lo que le daba ese aspecto contemporáneo. Pero es pecialmente, es en el color y también por su disposición en manchas, planos y geometrías generando superficies muy vibrantes.

A esta altura, podía imaginar que todos esos personajes que nos mostraba Guillermo Rodriguez podían pertenecer a cuentos o leyendas regionales o simplemente a una mirada actual de un pasado remoto, o tal vez, a la confluencia de un sinnúmero de imaginarios que confluyeron simbólicamente en un conjunto de obras.

Si hay algo, que por suerte, me sigue sucediendo, es que siempre, cuando de una muestra me llevo un montón de preguntas, es un trabajo para el hogar. Al día siguiente, googleo “pueblos originarios de Tucumán”. En ese momento, uno debe estar preparado para enfrentarse a una cantidad de información, intentando acercarse a lo se busca en la menor cantidad de click posibles. Así, logré recuperar un montón de información que había dejado de lado en mi memoria . Al mirar las fotos que había tomado, me siguió llamando la atención una de ellas: un hombre alado, sobre una base de madera con una manija que seguramente accionaba un mecanismo que permitía mover las alitas de ángel. Entonces pensé, ¿a quién no le gustaría volar?

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