A B C D

s/t. Nicolás Balangero, Ramiro Quesada Pons en Rusia desde el jueves 2 de septiembre de 2010 hasta el sábado 25 de septiembre de 2010.

El artista joven tiene una sociabilidad, una visión de escena como construcción colectiva muy distante de aquella visión prebaudelaireana decimonónica.
Bastante distante de la angustia del poeta vigoroso ladaggareano, se libera del deber ser, del autor del quiebre, del efecto visagra que se propusieron muchos artistas de aquel entonces.
Un trabajo anterior de Ramiro Quesada Pons, resulta de una postal muy similar (en términos de imagen, no de concepto) a la de aquel artista pop inglés Richard Hamilton “Just What Is It That Makes Today’s Homes So Different, So Appealing?”.
Usa una habitación como museo donde expone colectiva y aleatoriamente, obras de artistas contemporáneos registrados en libros o internet y de quienes se siente fanático. Una suerte de dormitorio (?) como sala museal.
Poco a poco, en vez de apelar a la obra de otros para construir un universo propio, recurre como muchos jóvenes, a la iconografía del superhéroe. Oscila entre el personaje del comic y la mitología- yendo y viniendo de lo secular a lo sagrado y viceversa, y como si se tratara de una prolepsis literaria, supone una aceleración temporal en siglos que los reubica en uno u otro formato.
No soy especialista en el tema (¡ni mucho menos!) pero entiendo que tanto el comic como el mito, son dos estructuras que se valen de lo ficcional para representar lo inexplicable, una suerte de marco de lo intraducible con fantasía (lo fantástico) de por medio.

En cuanto a Nicolás, que como trabajos anteriores de Ramiro, recurre a la colaboración de otros artistas para la construcción de su obra, apela a otra estética, otra intencionalidad, otro clima diametralmente opuesto al de su compañero de exposición.
Uno, trágico, dantesco; el otro, poético- melancólico.
Nicolás “edita” su propia vida. Algunos trabajos están intervenidos; otros, no. Pareciera tratarse de pequeñas constelaciones benjaminianas, donde historias de distintos artistas terminan construyendo una historia en común. “Quiero – dice – que ellos tomen decisiones; que lo que imagino inicialmente ‘luche’ contra lo que no está previsto”. Nicolás me hace suponer que construye diálogos aparentemente irrelevantes, cuya instalación pareciera estar sutilmente conectada con los poemas objetos de Joan Brossa.

compartir